Pierde impulso rebote de variables económicas.- CEESP
1 de noviembre de 2021.- El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, publicó hoy su Análisis económico ejecutivo, en el que señala que la recuperación, o el rebote, de las variables de la actividad económica ha perdido impulso y regresa al dinamismo magro de antes de la pandemia.
Resalta la desaceleración del consumo, que parece estar ligada con condiciones precarias del mercado laboral y de los ingresos de los hogares. Además, la inversión continúa estancada.
La actividad económica cayó en el tercer trimestre del año. Por lo pronto la eliminación de la subcontratación laboral ha contribuido a la caída, pero falta tiempo para ver el impacto.
El Congreso no toma en cuenta la desaceleración de la economía en su análisis y aprobación del paquete económico para 2022.
DESACELERACIÓN DE LA ECONOMÍA
La información económica reciente sugiere que, por lo pronto, la recuperación se ha detenido y la economía muestra indicios de un nuevo periodo de debilidad.
La recuperación, o el rebote, de las variables de la actividad económica ha perdido impulso y regresa al dinamismo magro de antes de la pandemia.
Después del rebote posterior al fuerte declive de 2020, prácticamente todos los indicadores se mantienen por debajo de su nivel prepandemia y pierden el impulso que los acercaba a esos niveles. Los indicios apuntan a que, en el mejor de los casos, las variables retoman el dinamismo mediocre que mostraban en 2018 y años previos recientes.
Si bien una desaceleración similar se observa en otros países, ello se identifica mayormente con problemas puntuales de oferta. Aunque esas especificidades afectan partes la economía mexicana, el fenómeno es más generalizado, posiblemente reflejando la falta de políticas de apoyo a personas y empresas para mitigar el daño de los efectos de la pandemia global.
Resalta la desaceleración del consumo, que parece estar ligada con condiciones precarias del mercado laboral y de los ingresos de los hogares. Además, la inversión continúa estancada.
Los indicadores de consumo, que son un importante motor de crecimiento, reflejan entre otras cosas la mayor dificultad para generar empleos, particularmente formales. A su vez, esto está probablemente relacionado con la fragilidad de la demanda agregada, la precarización creciente del mercado laboral y quizá también con mayores costos de contratación laboral para algunas actividades a raíz de la decisión de prohibir la subcontratación.
En septiembre la población ocupada sumó dos meses consecutivos a la baja después de que en julio ya había recuperado lo perdido por la crisis sanitaria. La pérdida fue de 741 mil empleos en agosto y 544 mil en septiembre; ahora el universo de ocupados es 600 mil menor a su nivel previo a la pandemia.
Si bien es cierto que las condiciones laborales ya mostraban deterioro desde hace años, en los últimos tres empeoraron. En lo que va de esta administración (hasta el segundo trimestre del 2021) la población ocupada en condiciones críticas aumentó en 5.8 millones de personas, después de que durante la totalidad de los dos gobiernos anteriores se elevó en 484 mil y 2.6 millones, respectivamente.
Adicionalmente, además de generar severos daños al mercado laboral, la pandemia afectó seriamente al ingreso de los hogares. Pero la deficiencia de los programas gubernamentales de salud -que con una mejor operación podrían haber ayudado más a la población durante la crisis sanitaria- los obligó a elevar su gasto de bolsillo en servicios de salud en 2020 en 40.5% respecto al 2018. Como resultado, las familias redujeron su gasto en prácticamente todos los demás rubros. Ello se relaciona con los indicadores de pobreza que señalan que entre 2018 y 2020, 15.6 millones de personas perdieron el acceso a los servicios de salud.
Adicionalmente, la participación de la población en el mercado laboral sigue por debajo de marzo de 2020 y la desocupación por arriba. En septiembre pasado, la población que desea trabajar, pero no busca empleo (“disponibles” dentro de quienes no participan en la población económicamente activa) más quienes buscan empleo sin lograrlo (desocupación) es mayor en 3.2 millones a lo que era en marzo de 2020 -diferencia que se amplió respecto a agosto, cuando fue de 2.5 millones-.
Actualmente es muy difícil conseguir un empleo, formal o informal, bien remunerado. Todo lo anterior sin duda afecta la capacidad de consumo de las familias e influye en que en los últimos meses los indicadores de consumo hayan vuelto a terreno negativo antes de recuperar su nivel prepandemia.
Durante agosto, las ventas minoristas se mantuvieron sin cambio respecto al mes previo, después de dos meses consecutivos a la baja.
Por su parte, en agosto, el indicador de ingresos totales por la prestación de servicios -el valor del consumo de servicios- registró una caída mensual de 4.0%, sumando dos meses consecutivos con variaciones negativas. Este comportamiento refleja, por un lado, la debilidad general que enfrenta el sector, misma que mantiene a siete de los segmentos que integran el indicador general aún por debajo de su nivel prepandemia.
Por otro lado, responde a los efectos de la eliminación de la subcontratación laboral, que provocó la caída mensual de 31.5% en los servicios de apoyo a los negocios y manejo de residuos y desechos, y servicios de remediación, rubro dónde se clasifican los servicios de contratación y colocación de personal.
Por el lado de la inversión fija bruta, el nivel de su indicador a julio pasado -el último publicado- estaba 2.0% aún por debajo de su nivel de febrero de 2020 y respecto a febrero de este año había crecido solamente 1.6% acumulado en esos cinco meses.
La actividad económica cayó en el tercer trimestre del año. Por lo pronto la eliminación de la subcontratación laboral ha contribuido a la caída, pero falta tiempo para ver el impacto.
En este entorno, durante agosto el indicador global de la actividad económica (IGAE) tuvo una disminución mensual de 1.6%, su mayor descenso en los últimos quince meses. Esta evolución respondió en buena parte a la caída de 2.5% en las actividades terciarias o servicios, afectadas significativamente por la cancelación de la subcontratación laboral. Aunado a esto se aprecia también un menor dinamismo del resto de los servicios, ya que seis de los nueve rubros que integran el sector reportaron variaciones negativas.
Es evidente que, por lo pronto, la eliminación de la subcontratación laboral ha tenido un impacto negativo importante en el indicador de la actividad económica. Pero hay que tomar con cautela este efecto, ya que no está claro que tan permanente sea. Ello dependerá de hasta qué punto los trabajadores que estaban en esa actividad se trasladen a las empresas que los subcontrataban y hasta donde las estadísticas sean capaces de tomar en cuenta ese traslado en toda su dimensión.
Las actividades secundarias del IGAE crecieron 0.4% en agosto, alcanzando una cifra 1.2% mayor a la de febrero pasado, respondiendo principalmente a un repunte mensual de 1.9% en la construcción y a un modesto avance de 0.2% en la manufactura.
Por su parte, el indicador oportuno de la actividad económica (IOAE) anticipa que durante septiembre el IGAE creció a un ritmo mensual de 0.1%, básicamente por un repunte de similar magnitud en las actividades terciarias, los servicios, toda vez que, para las secundarias, las industriales, se prevé una caída mensual de 0.5%.
De cumplirse este pronóstico, se podría inferir que la economía en su conjunto caería en más de 1% en el tercer trimestre de este año. No obstante, con información más completa, la estimación oportuna del PIB para dicho trimestre indica que se contrajo 0.2% respecto al trimestre previo. Si bien esta reducción es inferior a la obtenida mediante los resultados del IOAE, confirma que por lo pronto la recuperación económica se ha detenido. Además, la cifra sugiere que el crecimiento de la economía vuelve, si acaso, a su reducido dinamismo de los últimos años.
El Congreso no toma en cuenta la desaceleración de la economía en su análisis y aprobación del paquete económico para 2022.
Las señales de desaceleración de la economía son muchas. Sin embargo, en el análisis y aprobación de la Ley de Ingresos para 2022, el Congreso las ha ignorado por completo. La mayoría sostuvo el optimismo implícito en la iniciativa de Ley de Ingresos y el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2022, sobre la base de un marco macroeconómico que se elaboró en un momento en el que la evolución de la actividad económica apuntaba a una recuperación más sólida. Pero la perspectiva se ha deteriorado.
La percepción optimista puede implicar una sobrestimación de ingresos públicos. Seguramente la Cámara de Diputados aprobará el Presupuesto de Egresos sin mayores cambios. En ese contexto, hay un riesgo de insuficiencia de recursos para ejercer el presupuesto en 2022.
México
El INEGI informó que durante agosto el indicador global de la actividad económica (IGAE) reportó una disminución mensual de 1.6%, que representó su mayor descenso en los últimos quince meses. Este comportamiento respondió principalmente, a la caída de 2.5% en las actividades terciarias, como consecuencia del impacto que representó la cancelación de la subcontratación laboral y que se vio reflejado en la caída mensual de 31.4% en el rubro de servicios profesionales, científicos y técnicos; corporativos; servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación, dentro del cual se clasifican los servicios de contratación y colocación de personal. Asimismo, las actividades primarias tuvieron una disminución de 2.4%. Por el contrario, las actividades secundarias aumentaron 0.4%. Estos resultados alejaron al IGAE de su nivel prepandemia.
Asimismo, el INEGI señaló que, con base en su estimación oportuna, durante el tercer trimestre del año el PIB disminuyó 0.2% respecto al trimestre previo, que fue su primer descenso en los últimos cinco trimestres. Este resultado respondió en su
totalidad al efecto originado por la caída de 0.6% en las actividades terciarias, toda vez que tanto las actividades primarias como secundarias tuvieron crecimientos de 0.7%. Este resultado rezaga la recuperación del nivel prepandemia del PIB.
Después de que en julio se habían recuperado los empleos perdidos durante la pandemia, se aprecia un nuevo debilitamiento del mercado laboral, que propició que en agosto y septiembre se acumulara la pérdida de 1.3 millones de empleos. De esta manera, ahora el universo de ocupados es 600 mil menos que el nivel previo a la pandemia. Adicionalmente, la participación de la población en el mercado laboral sigue por debajo de febrero de 2020 y la desocupación por arriba. En septiembre la población que desea trabajar, pero no busca empleo (“disponibles” dentro de la PNEA), más los que buscan empleo sin lograrlo (desocupación) es mayor en 3.2 millones que en marzo de 2020, después de que en agosto la diferencia era de 2.5 millones.
Información oportuna del INEGI indica que durante septiembre el valor total de exportaciones de mercancías sumó 41,680 millones de dólares (md), lo que significó un incremento anual de 8.2%, que en términos absolutos representó un aumento de 3,140.3 md. El mayor dinamismo se observó en las exportaciones petroleras que crecieron a una tasa anual de 64.2%, aunque en valores absolutos esto significó un aumento de solo 954 millones de pesos. Por su parte, las exportaciones no petroleras crecieron 5.9%, aunque debido a su mayor participación relativa, esto fue equivalente a un aumento de 2,186.7 md. Por su parte, el valor total de las importaciones de mercancías se incrementó en 29.1%, es decir, 9,935.9 más que el año pasado. La adquisición de bienes de consumo aumentó en 1,449.4 md, (35.9%), las de bienes intermedios 7,814.7 md (28.5%) y las de bienes de capital 671.8 md (24.6%). De esta manera la balanza comercial de septiembre fue deficitaria en 2,398.4 md. Durante enero-septiembre acumuló un déficit de 9,268.7 md.
El mercado laboral comienza a dar señales más claras de debilitamiento. De acuerdo con el reporte el INEGI, en agosto Índice Global de Personal Ocupado de los Sectores Económicos (IGPOSE) registró una disminución mensual de 0.4%, con lo que acumuló dos meses consecutivos reportando pérdida de empleos. Asimismo, Índice Global de Remuneraciones Medias Reales de los Sectores Económicos (IGREMSE) tuvo una baja mensual de 1.2%, después de dos meses con mejoras en las remuneraciones.
Estados Unidos
De acuerdo con la primera estimación del Departamento de Comercio, en el tercer trimestre del año el Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa anualizada de 2.0%, porcentaje más débil de lo que se esperaba después de haber crecido 6.7% un trimestre antes. El mercado anticipaba un crecimiento del PIB de 2.4%. Esto respondió en buena parte a la desaceleración del gasto personal, que tuvo un avance de solo 1.6%, después de los incrementos de dos dígitos en los dos trimestres previos. Por su parte, las exportaciones cayeron 2.5% mientras que las importaciones aumentaron 6.1%. El gasto público aumentó 0.8%. La inversión interna privada bruta aumentó 11.7%.
El Departamento de Comercio también informó que durante septiembre el ingreso personal registró una disminución mensual de 1.0%, resultado que además de contrastar con avances durante tres meses consecutivos, resultó más desfavorable que al pronóstico del mercado que anticipaba un descenso de 0.2%. Por su parte, el gasto aumentó 0.6%, superando la expectativa del mercado que anticipaba un aumento de 0.4%. De esta manera, la tasa de ahorro como porcentaje del ingreso disponible se redujo de 9.5% en agosto a 7.5% en septiembre.
Reportacero