INTERNACIONALES

Se pide a paises reducir emisiones de carbono para el 2030

22 de nov.- Los incentivos para lograr un cumplimiento cabal a los compromisos de la Cumbre de Glasgow 2021, son insuficientes para que algo suceda en este país. Los compromisos del gobierno mexicano al respecto de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero son tan vagos y tan poco exigentes, que pareciera que sabe de antemano que no los va a cumplir.

En Glasgow se llegó a un acuerdo donde se les pide a todos los países reducir el 45% de sus emisiones de dióxido de carbono para el año 2030, parece que aplica para todos los países ricos, pero no para países en desarrollo como México, cuyo paradigma de producción sigue basándose en la generación de electricidad usando hidrocarburos. La intención es tratar de evitar el calentamiento del planeta en 1.5 grados centígrados y en ese tenor, la reforma eléctrica propuesta por el actual gobierno mexicano, van en sentido contrario de lo que se acordó en Glasgow.

Otro de los acuerdos en la cumbre climática, fue la de hacer una revisión de los compromisos y replantear una nueva estrategia para el próximo año. No sabemos qué pasará en 2022 todavía, pero si puedo atreverme a pensar que en materia de reducción de gases de efecto invernadero nada cambiará en México, primero, porque no hay voluntad política para hacerlo ni incentivos económicos para las empresas nacionales.

Los compromisos de México desde los Acuerdos de Paris, firmados en 2015, fueron de dos tipos: Acuerdos No Condicionados, donde debemos reducir en 22 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero y en 51% las emisiones de carbono negro para 2030. Los Acuerdos Condicionados dicen que debemos reducir en 36% las emisiones de gases de efecto invernadero y en 70% las emisiones de carbono negro para 2030 también. Los No condicionados se deben cumplir con recursos del país, donde el gobierno mexicano debe tener una estrategia para obtener los ingresos necesarios para alcanzar los objetivos y en los Condicionados se debe recibir ayuda técnica y financiera internacional, siempre y cuando se cumplan los primeros.

Con eso, se pretenden reducir 211 millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera para 2030, de los cuales el sector de generación de electricidad deberá aportar 30% a la meta, el de transporte 23% y el de uso de suelo 22%. respectivamente, lo que significa que estos tres sectores representan el 75% de la meta.

En ese sentido, México se ha hecho de estos compromisos desde hace 6 años y en la cumbre climática de Glasgow, los volvió a reafirmar. ¿Qué se ha logrado hasta ahora? Nada. Tenemos una flamante reforma eléctrica donde se prioriza el uso de energías tradicionales y se desestima y desincentiva el uso de energías alternativas e innovadoras como la eólica, la solar o la mareomotriz. Una reforma donde se castiga a las empresas y a las familias que quieran generar su propia energía eléctrica a través de sistema fotovoltaicos.

¿Qué más tenemos? Un problema de transporte que contribuye enormemente al problema de contaminación ambiental que no se intenta reducir de ningún modo. En varios países se ha establecido el año en que se van a dejar de producir vehículos de transporte de combustión interna y solo se fabricarán autos eléctricos. También en otros países se ha optado por hacer la inversión en transporte público eléctrico que sustituya a los autobuses de gasolina y diésel. Pero en México ambos problemas van en aumento: no hay incentivos para adquirir autos eléctricos en México, siguen siendo muy caros y no hay infraestructura adecuada para hacer las cargas en la mayoría de las autopistas del país. En cuanto al transporte público, mientras siga siendo negocio de ciertos grupos empresariales, no habrá forma de que cambiemos a sistemas menos contaminantes y sustentables

Fuente: El Financiero Monterrey

 

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