Incrementaría precio de autos en EUA gravar importación de unidades mexicanas.- KPMG
20 de febrero de 2017.- De acuerdo con Óscar Silva, socio líder del área de Global Strategy Group de KPMG, un impuesto de importación a autos mexicanos de parte de los Estados Unidos (EUA) sólo elevaría los precios en ese país, sin lograr el efecto deseado por la administración del Presidente Donald Trump.
Explicó que sólo funcionaría si el impuesto a la importación de vehículos mexicanos a EUA fuera acompañado de un gravamen similar a las importaciones de Japón, Canadá, Corea, Alemania, Reino Unido y todos los demás exportadores.
En 2015 se produjeron en la unión americana 11.8 millones de autos; sin embargo, se importó un total de 8 millones de unidades y se exportaron sólo 2 millones en este periodo.
El especialista señaló que el año pasado las ventas de vehículos ligeros en EUA cerraron en su nivel más alto de los últimos 10 años, de 17.5 millones de vehículos, tendencia que continuará de manera sostenida aunque sí limitada; lo que significa un déficit comercial de cerca de 6 millones de unidades entre el mercado estadunidense y el resto del mundo.
Destacó que México fue el mayor exportador de autos al mercado norteamericano, con una participación de 26% en el total de importaciones, superando por primera vez a Canadá y Japón.
“Cabe destacar que de acuerdo con Alternativas Competitivas, un estudio de KPMG, los costos de producción automotriz en México son 12.3% más bajos que en Estados Unidos, 8.6% que en Japón y 4.6% que en Canadá”, estableció.
Sin embargo, expuso que ésta es sólo una de las tantas fuentes de la competitividad del país, dado que la relación precio-calidad de la mano de obra mexicana es indudablemente la mejor a nivel mundial, de ahí que marcas de autos de lujo consideran a México como pieza clave.
Silva señaló que si bien EUA ha incrementado de forma dramática la utilización de su capacidad instalada, de 72% en 2011 a 100% en 2015, la demanda creciente y en la ausencia de anuncios de incrementos importantes en la capacidad instalada del país vecino, este déficit continuará creciendo en el largo plazo.
Por lo que un impuesto generalizado a la importación de vehículos mexicanos no tendrá el efecto previsto, a menos que vaya acompañado de gravamen similar a las importaciones de Japón, Canadá, Corea, Alemania, Reino Unido y todos los demás exportadores, así como incremento muy importante de la capacidad instalada estadounidense en un periodo corto de tiempo.
De hecho, explicó el analista, si EUA aplica dicho impuesto, tarde o temprano este costo adicional se trasladaría al consumidor; mientras que si logra incrementar automáticamente su capacidad instalada, los autos tendrían un incremento aproximado y automático de 8.6%.
“Es muy probable que los consumidores estadunidenses no apoyarán esta política, aunque esté acompañada por empleos e inversiones adicionales. Y las externalidades negativas pueden ser mayores que los beneficios previstos, e incluso podrían llegar al terreno político”, agregó.
El socio de KPMG manifestó que la única alternativa –además de una improbable reducción adicional a los márgenes de los fabricantes de equipos originales (OEM)– es absorber los incrementos en los precios mediante subsidios.
«Aunque Estados Unidos tiene mucho margen de acción, una prohibición unilateral a las importaciones de México sería una solución limitada a un problema mucho más complejo. En suma, en el largo plazo los anuncios recientes no impactarán a una industria con más de 90 años de historia, ni a una dinámica comercial que se ha construido y fortalecido”, concluyó.
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