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Confirma información preliminar del PIB que economía se mantiene a la baja.- IDIC

31 de enero de 2022.- La información preliminar sobre el PIB del 2021 publicada por el INEGI permite confirmar que el ciclo de la economía mexicana se mantiene a la baja resultado de la debilidad del sector servicios y la moderación en la expansión del sector industrial: con ello ambos ciclos se encuentran a la baja, consideró el IDIC en su publicación “PIB del 2021 y 2022: ¿de la desaceleración a una nueva recesión?”.

Lo anterior permite abrir la reflexión sobre si México enfrenta una nueva recesión o si únicamente se encuentra en una marcada desaceleración.

No obstante, si bien esto último es trascendental para determinar las estrategias concretas de política económica adecuadas, particularmente porque representaría la primera ocasión desde la administración de Miguel de la Madrid en que el país registre dos recesiones en menos de seis años, en el corto plazo lo fundamental es determinar qué acciones se pueden tomar para enfrentar la pérdida de vigor que exhibe el sistema productivo nacional y lo cual provocó una caída de (-) 1% en promedio en los primeros cuatro trimestres de la administración (gráfica 4) y que el PIB se encuentre en el nivel de inicio del 2016.

Algunos elementos estratégicos por considerar son:

De acuerdo con el INEGI, con cifras originales, antes de ser modificadas por los modelos estadísticos de ajuste estacional, el crecimiento del 2021 fue de 4.8%, una cifra positiva pero que se encuentra lejos tanto de la expectativa de 6.3% plasmada en los últimos Criterios Generales de Política Económica como para compensar el retroceso de (-) 8.2% contabilizado en 2020.

Con base al resultado publicado por el INEGI se puede estimar un aumento de 1.4% para el 2022, producto de un primer semestre del año en donde el crecimiento será cercano a cero por ciento. Así se confirma que será hasta el segundo semestre del 2023 cuando la economía mexicana recupere el nivel que tenía a inicios del 2019. Ello ocurrirá por diez factores:

La desaceleración heredada por el 2021 en los sectores servicios e industrial.

La expectativa de alza en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de México.

La mayor presión inflacionaria en 20 años tanto para los precios al consumidor como para el productor.

El menor ritmo de crecimiento que se espera en Estados Unidos y la Unión Europea.

El avance de las importaciones, que en el consumo privado ha desplazado a lo Hecho en México.

El modesto avance de la inversión productiva.

El saldo estructural que arrojó la crisis del 2020: la pérdida neta, de acuerdo con el INEGI, de 400 mil unidades productivas redunda en un debilitamiento potencial de la inversión productiva y del mercado laboral. Esas 400 mil empresas representan cuatro años de retroceso en su gestación.

La afectación estructural que se observa en sectores estratégicos como construcción, automotriz, extracción de petróleo y gas, generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, servicios profesionales, servicios educativos, servicios de salud, así como los retos que enfrentan los sectores turismo, de entretenimiento y de restaurantes y el ajuste que se vive en los servicios de renta y construcción de oficinas y vivienda.

Las diferencias con Estados Unidos respecto a la interpretación de las reglas de origen suscritas en el T-MEC y la situación particular que se vive en el sector automotriz. Este tema representará un desafío diplomático y económico en la relación entre los dos países.

El avance del COVID-19 durante el primer trimestre y los efectos negativos que ello tiene para el mercado laboral en materia de ausentismo, incapacidades y modificación de esquemas de trabajo.

¿Qué hacer?

En función del contexto descrito se refrenda el planteamiento de contar con un programa económico contingente de tesitura industrial y enfocado al desarrollo social que permita potenciar a los sectores productivos internos que tienen la capacidad de atenuar la desaceleración que ya se observa.

Nuevos proyectos de infraestructura deberán ser impulsados con un mayor contenido nacional y en donde se involucre una mayor participación de empresas establecidas en México. La banca de desarrollo podría impulsar a los sectores estratégicos que tienen la capacidad de competir tanto en el mercado interno como en los mercados internacionales y que al mismo tiempo sean garantes de generación de empleo e incremento en la inversión productiva.

Revertir la tendencia negativa en la edificación es fundamental porque ello implica reactivar la inversión asociada a sectores productivos que hoy han moderado su ritmo de expansión.

Garantizar La eliminación del comercio desleal es otro paso por dar para evitar un mayor desajuste en las cadenas productivas mexicanas.

En esencia las cifras preliminares presentadas hoy por el INEGI confirman la pertinencia de evitar una mayor desaceleración a través de la aplicación de un programa de política industrial, representa el único mecanismo que ha logrado tener éxito a nivel global en la época de la pandemia.

 

 

Reportacero

 

 

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