Cae 1.4% PIB de EUA en primer trimestre
28 de abril de 2022.- En el primer trimestre del 2022, el PIB de Estados Unidos se contrajo 1.4% trimestral anualizado. La contracción del PIB se debió al desempeño del sector externo.
Las exportaciones se contrajeron a una tasa anualizada del 5.9%, mientras que las importaciones crecieron a una tasa anualizada del 17.7%. Con lo anterior, el componente de exportaciones netas, tuvo una contribución negativa sobre el PIB anualizado de 3.2%.
Por su parte, el consumo privado creció a una tasa anualizada de 2.7%, impulsado por los servicios que crecieron a una tasa anualizada del 4.3%.
La inversión fija bruta creció a una tasa anualizada del 2.3%, impulsada por la inversión no residencial que creció 9.2% trimestral anualizado.
Finalmente, el gasto de gobierno se contrajo 2.7% anualizado.
Por componente, el consumo tuvo una contribución positiva sobre el PIB trimestral anualizado del 1.8%, mientras que la inversión fija bruta tuvo una contribución del 0.4%. Por su parte, las exportaciones netas tuvieron una contribución negativa del 3.2% y el gasto de gobierno una contribución negativa del 0.5%.
Las sumas de estas contribuciones dan la contracción trimestral anualizada del PIB del 1.4%.
Al comparar respecto al primer trimestre del 2021, el PIB creció 3.6% anual en el primer trimestre, resultado de un crecimiento anual de 4.7% en el consumo, 10.8% en la inversión, 4.1% en las exportaciones y 11.7% en las importaciones. Por su parte, se observa una contracción anual del 1.6% en el gasto público.
El desempeño del PIB en el primer trimestre estuvo afectado por el fuerte crecimiento de las importaciones y la contracción de las exportaciones, lo que implicó un crecimiento del déficit comercial a niveles históricos. A tasa trimestral, las exportaciones se 1T PIB 2022
El PIB de Estados Unidos mostró una contracción trimestral de -0.4% durante el primer trimestre del 2022. Al comparar contra el mismo trimestre del año pasado, el crecimiento es de 3.6%.
En el mercado laboral aún faltan 1.6 millones de empleos para alcanzar una recuperación completa.
La inflación al consumidor promedió 8.0% en el primer trimestre, siendo la mayor inflación anual promedio desde 1981. En marzo la inflación fue de 8.5%, nivel no visto desde 1981.
Se estima que en todo el 2022, el PIB de Estados Unidos crecerá entre 2.3 y 3.0%. Existen riesgos de una mayor desaceleración.
contrajeron 1.5%, mientras que las importaciones crecieron 4.2%. Por su parte, el gasto de gobierno se contrajo 0.7% trimestral, explicando parte del desempeño negativo del PIB al comienzo del año.
Es importante señalar que, a pesar de la contracción trimestral del PIB, el consumo y la inversión siguen creciendo. Asimismo, el crecimiento de las importaciones es evidencia de una demanda interna sólida.
El principal riesgo hacia adelante, es la guerra en Ucrania y la posibilidad de un mayor deterioro de las exportaciones estadounidenses, mientras que, de forma simultánea, el incremento de la tasa de interés de la Reserva Federal puede frenar la inversión y el consumo.
En el primer trimestre del año el PIB de Estados Unidos se contrajo a una tasa trimestral anualizada de 1.4%.
Para facilitar la comparación del crecimiento con la economía mexicana, se utiliza la tasa trimestral, la cual se calcula en -0.4%.
A tasa anual el PIB de Estados Unidos avanzó 3.6%, hilando cinco trimestres consecutivos al alza. Respecto al nivel pre pandemia (último trimestre del 2019) el PIB de Estados Unidos se ubica 2.8% por encima.
Sin embargo, al hacer la comparación con la tendencia que mostraba antes de la pandemia de Covid19, resalta que muestra un rezago de 2.3%.
Esto es, el PIB de Estados Unidos ya terminó de recuperarse y sigue en etapa de expansión, pero no ha alcanzado el nivel que tendría si no se hubiera dado la recesión por la pandemia.
El PIB de Estados Unidos podría alcanzar el nivel que tendría de haber seguido creciendo con la tendencia previa al 2020. Sin embargo, para que esto ocurra, el PIB debería crecer a tasas cercanas al 3% anual a partir del 2023 y se lograría la convergencia en el tercer trimestre del 2025.
Consumo. Durante el primer trimestre, el consumo continuó al alza, pero se observó una desaceleración durante febrero y marzo.
En enero, las ventas minoristas mostraron un incremento mensual de 5.1%, mientras que en febrero y marzo solo subieron 0.8% y 0.5%, respectivamente.
Esta desaceleración se debe principalmente a la venta de vehículos y autopartes, ya que en enero avanzaron a tasa mensual de 7.0%, en febrero en 1.5% y en marzo cayeron 1.9%.
Respecto al primer trimestre del año pasado, las ventas minoristas muestran un crecimiento de 12.9%. Por su parte, las ventas generales (manufactura + ventas minoristas + ventas mayoristas) en febrero, crecieron a una tasa anual de 18.8%.
Hacia adelante, se observan tres riesgos para el crecimiento del consumo de Estados Unidos 1) alta inflación, 2) baja confianza del consumidor y 3) alzas aceleradas en la tasa de interés.
La inflación se ubicó en marzo en niveles no vistos desde 1981 y existe el riesgo de que no se haya alcanzado el pico. Esto ha impactado a la tasa de ahorro, que a se ubicó en 6.3% en febrero, debajo del nivel pre pandemia de 8.3% y siendo menos de la mitad de la tasa de ahorro de hace un año (febrero 2021) de 13.5%.
Hace un año, la inflación empezaba a elevarse, en un efecto que se consideraba transitorio y además los consumidores contaban con apoyos fiscales. Los apoyos terminaron y la inflación amenaza con permanecer en niveles altos durante todo el año.
Por si fuera poco, se tiene la expectativa de que la Reserva Federal subirá aceleradamente la tasa de interés, lo cual elevará el costo del dinero en la economía de Estados Unidos y generará mayor gasto en intereses a los consumidores que se encuentren endeudados.
Por su parte, la confianza del consumidor (medida por la
Universidad de Michigan) ha descendido a niveles no vistos en 10 años.
Destaca que en marzo el 32% de los encuestados respondió que espera un deterioro en las finanzas de su hogar, siendo el mayor porcentaje en registro desde que empezó a realizarse la encuesta en 1940.
Si las personas esperan que sus finanzas se vean afectadas, actúan en consecuencia, dejando a un lado las compras que no consideran necesarias. Con esto, el consumo que es el componente más importante del PIB de Estados Unidos, podría desacelerarse.
Inversión. En el primer trimestre del año, el alza en la inversión fija en Estados Unidos estuvo enmarcada por incrementos en la inversión no residencial, acompañados por la desaceleración en el acumulamiento de inventarios y un crecimiento moderado en la inversión residencial.
Hacia delante, existe el riesgo de una contracción en la inversión residencial, pues durante el primer trimestre se comenzó a observar una afectación en la venta de casas en Estados Unidos.
Las ventas de casas cayeron 2.3% respecto al último trimestre del 2021 por 1) caídas en la confianza del consumidor, 2) alta inflación, 3) altos costos de viviendas y sobre todo 5) alzas en las tasas de interés de los créditos hipotecarios.
De hecho, la tasa de créditos hipotecarios a 30 años alcanzó 4.67% el 31 de marzo, la más alta desde el 6 de diciembre del 2018.
Por su parte, la menor acumulación de inventarios contribuyó con -0.84 puntos a la contracción anualizada del PIB en el trimestre.
Los inventarios subieron por el almacenamiento de productos que no se vendieron por lo que, en lugar de sumarse al PIB dentro del consumo privado, se refleja en la inversión pues la empresa no ha recibido ingresos, pero se espera que posteriormente se reciban, aunque no se sabe cuándo.
Los inventarios se encuentran en máximos históricos, con 2,270 mil millones de dólares a febrero 2022, creciendo a una tasa anual de 12.4% debido a compras de prevención por los cuellos de botella en centros logísticos y los mayores tiempos de traslado.
El incremento en los niveles de inventario representa un costo para las empresas, que se considera necesario por las condiciones actuales en los que los tiempos de llegadas de mercancías se han alargado y pueden tornarse inestables. Sin embargo, los mayores costos para las empresas implican riesgos para el crecimiento económico.
Gasto del gobierno. En el primer trimestre del año, se observó una contracción trimestral de 0.68% en el gasto gubernamental.
Respecto al primer trimestre del 2021, el gasto gubernamental muestra una caída de 1.6%.
Debido a los estímulos aprobados desde que inició la pandemia, la deuda pública total de Estados Unidos asciende a 30.4 billones de dólares, equivalente a 125% del PIB.
De ese total, la deuda en manos del público es de 23.9 billones de dólares equivalente a 98% del PIB, permaneciendo en niveles no vistos desde 1946 cuando alcanzó un nivel de 106%.
Comercio internacional. En el primer bimestre, las exportaciones crecieron 17.6% contra el mismo periodo del 2021, mientras que las importaciones avanzaron 22.0%. A febrero (último dato disponible), el déficit comercial de Estados Unidos ascendió a 89.2 mil millones de dólares, siendo nivel máximo histórico desde que inicia la serie en 1992.
En el mes de febrero, las exportaciones se ubicaron en 228,630 millones de dólares, mientras que las importaciones se ubicaron en 317,814. Al interior de las exportaciones de bienes, la categoría que no se ha recuperado frente a niveles pre pandemia (febrero 2020) es vehículos y motores, la cual muestra un rezago de 9.49%.
En cambio, las categorías que muestran una mayor recuperación respecto a los niveles pre pandemia son los suministros industriales y bienes de consumo con crecimientos de 34.87% y 26.61% respectivamente.
En cuanto a las importaciones de bienes, el crecimiento respecto a niveles pre pandemia está liderado por las categorías de suministros industriales, así como alimentos y bebidas, con crecimientos de 59.35% y 41.76% respectivamente.
Por su parte, las importaciones de vehículos y motores muestran un rezago de 4.23% respecto al nivel pre pandemia.
En el acumulado del 2022 (enero y febrero), el déficit comercial con China representa el 36.3% del déficit total de Estados Unidos, mientras que el déficit con México equivale al 10.0% y con Canadá el 7.2% (Figura 10). Así, los principales socios comerciales de Estados Unidos son:
- México representando el 14.50% de su comercio internacional
- Canadá con 14.49%
- China con 14.47%
- Japón con 4.61%
- Alemania con 3.86%
Desde el inicio de la pandemia, las cadenas de suministro han sufrido interrupciones, atrasos en entregas y alzas en costos.
Las altas tarifas de los fletes marítimos han sido el principal detonador del aumento en el gasto logístico para las importaciones de Estados Unidos. En febrero, el gasto logístico CIF (Costo, seguro y flete) se ubicó en 4.2 dólares por cada 100 dólares de importación total de Estados Unidos. Sin embargo, para las importaciones provenientes de China, el gasto logístico CIF se ubicó en 8.0 dólares por cada 100; creciendo desde 4.9 dólares en febrero del 2020.
Cabe destacar que, para las importaciones provenientes de México, el CIF se ubica en 1.0, nivel en el que se ha mantenido más o menos constante en los últimos dos años.
La estabilidad y bajo costo del CIF de las importaciones provenientes de México ofrecen una buena oportunidad para el nearshoring.
Durante el primer trimestre del 2022, se crearon 1.68 millones de empleos.
A pesar de la buena cifra de empleo, el mercado laboral de Estados Unidos todavía no logra una recuperación completa respecto al nivel pre pandemia (febrero del 2020) y muestra un rezago de 1.6 millones de empleos.
Asumiendo que el empleo crece a un ritmo de 560 mil posiciones laborales por mes, se espera que la recuperación completa se logre en junio.
De acuerdo con este supuesto, el mercado laboral tardaría 27 meses en recuperarse, muy por debajo del periodo de 76 meses que le tomó en la crisis anterior en 2008.
Sin embargo, al igual que sucede con el PIB, al empleo de Estados Unidos le tomará más meses alcanzar el nivel que tendría de haber seguido la tendencia de crecimiento pre pandemia.
Tomando en cuenta el crecimiento del empleo desde el 2000 al 2019, la cifra actual de empleo total (150.93 millones de posiciones laborales) muestra un déficit de 4.01 millones de empleos, que representa el 2.65% de los empleos totales.
Al interior de la nómina no agrícola, se destaca la creación de 1.46 millones de posiciones laborales en el sector de servicios durante el primer trimestre, liderado por el subsector de ocio y hospitalidad con la creación de 404 mil posiciones laborales.
A marzo del 2022, cuatro de los subsectores principales han logrado una recuperación completa con respecto al nivel pre pandemia: 1) comercio, transporte y servicios básicos, 2) información, 3) actividades financieras y 4) servicios profesionales.
En contraste, el subsector de ocio y hospitalidad sigue siendo el de mayor rezago, seguido por el de servicios educativos y de salud, ambos fueron los más afectados por las medidas de confinamiento.
Con las medidas menos restrictivas de movilidad se aportan mayores posibilidades de recuperación del empleo en el sector de servicios. Se estima que la recuperación completa del empleo en el sector servicios pueda alcanzarse en el mes de mayo, impulsado por los subsectores de comercio y transporte, información, actividades financieras y servicios profesionales, subsectores ya recuperados. Para el subsector de ocio y hospitalidad se proyecta una recuperación completa hasta febrero del 2023
Por su parte, el número de vacantes laborales a febrero (último dato disponible) se ubicó en 11.3 millones, cerca del máximo histórico de 11.4 millones en diciembre 2021. Con esto, hay 5 millones de vacantes más que desempleados, dando una razón de 1.8 vacantes por personas desempleadas, que da señales de 1) desempleo estructural por la heterogénea recuperación de los sectores económicos y 2) desempleo friccional, pues el mercado laboral sigue en recuperación.
Finalmente, el número de renuncias se ha ubicado por arriba de 4.2 millones por mes desde noviembre del 2021 cuando se alcanzó el máximo histórico de 4.5 millones.
Este alto número de renuncias está relacionado con las vacantes laborales, pues al haber un déficit de trabajadores, los empleadores comienzan a competir ofreciendo mayores salarios nominales.
En cuanto a los salarios medios por hora, se observó un aumento trimestral de 1.12% (0.35 dólares) respecto a diciembre 2021 y de 11.10% (o 3.17 dólares) frente a su nivel pre pandemia de febrero 2020, cerrando el salario medio por hora en 31.73 dólares en marzo 2022.
En cifras reales (descontando la inflación) los salarios medios por hora muestran una caída anual de 2.77% y un aumento de 0.02% respecto a febrero 2020.
OTROS INDICADORES DEL MERCADO LABORAL
En el primer trimestre del 2022, la tasa de desempleo disminuyó a 3.6% en marzo, desde el 3.8% siendo la menor tasa desde febrero del 2020 cuando se ubicó en 3.5%.
Al interior, la tasa de desempleo para la población asiática se ubicó en 2.8% (vs 2.4% en febrero 2020), para la población afroamericana en 6.2% (vs 6.0%) y para los blancos en 3.2% (vs 3.0%). En contraste, para la población hispana o latinoamericana, se ubicó en 4.2%, nivel que se encuentra por debajo de lo registrado antes de la pandemia (4.4%).
Por su parte, los empleos para las mujeres blancas, hispanas y latinoamericanas ya terminaron de recuperarse, puesto que, la tasa de desempleo para mujeres hispanas y latinoamericanas se ubica en 4.2% (vs 4.9% en febrero 2020) y para las mujeres blancas en 3.8%, mismo nivel que en febrero 2020.
En cambio, para las mujeres afroamericanas se observa todavía un rezago al ubicarse en 5.5% frente a 4.9% de febrero 2020. Sucede lo contrario para los hombres hispanos o latinoamericanos y blancos, donde la tasa de desempleo se ubica por arriba de lo registrado en febrero 2020, con tasas de 3.8% y 3.1% respectivamente comparadas con tasas de 3.2% y 2.8% de febrero 2020.
Para los hombres afroamericanos, la tasa de desempleo se encuentra debajo de los niveles pre pandemia con 5.6% frente a 6% en febrero 2020.
Estas tasas se deben a los cambios en la participación laboral por edad y etnia, así como a la recuperación heterogénea de los sectores en Estados Unidos y son características de desempleo estructural.
Por otro lado, al tomar en cuenta las personas en subocupación (aquellas que están trabajando medio tiempo y están dispuestas a trabajar más horas) y los desalentados (aquellos que trabajaron en los últimos 12 meses, pero no están trabajando ni buscando empleo, pero se encuentran disponibles para trabajar), la tasa de desempleo extendido se ubica en 6.9% en marzo, disminuyendo desde 7.3% registrado en diciembre 2021 y ubicándose en su menor nivel desde enero del 2020.
La participación laboral en marzo se ubicó en 62.4%, todavía por debajo de la observada previo a la pandemia (febrero 2020) de 63.4%.
Entre los factores que han dificultado la recuperación de la fuerza laboral se destacan: 1) las personas que no desean regresar al trabajo, puesto que cuentan con ahorros por estímulos fiscales, 2) los que se encuentran renuentes al regreso a oficina y están dispuestos a renunciar y 3) el aumento de las jubilaciones, pues la tasa de participación de la población de 55 años o más es la que muestra mayor rezago respecto al nivel pre pandemia, ubicándose su participación laboral en 38.9% en marzo 2022 (vs. 40.3% febrero del 2020).
Es común que la participación laboral de personas de 55 años o más baje después de una crisis, pues en algunos casos se sienten desalentados de encontrar una combinación de trabajo-salario satisfactoria.
La crisis del Covid-19 no ha sido la excepción de este comportamiento, a pesar de haber sido muy breve y puede deberse a que las personas de 55 años o más consideran ahora más riesgoso para su salud, asistir a un trabajo, en relación a lo que se les paga.
INFLACIÓN
El índice global de precios de alimentos y productos agrícolas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), mostró un incremento mensual de 12.64% en marzo, como consecuencia de los fuertes incrementos en precios de materias primas tras el comienzo de la guerra en Ucrania, siendo el mayor incremento mensual en registro desde que inicia la serie 1990.
A tasa anual, la variación del índice de precios es de 33.60%.
Mientras que, en febrero 2020 (pre pandemia) el índice mostró una disminución mensual de 3.02% y un incremento anual de 5.75%.
Al cierre del primer trimestre, la inflación al consumidor de Estados Unidos se ubicó en una tasa anual de 8.5%, acumulando diez meses por arriba del 5% y ubicándose en su mayor nivel desde 1981.
De manera similar, la inflación al productor alcanza su nivel más alto desde que inicia la serie en 2010, ubicándose en marzo en 11.2%. De hecho, al cierre del trimestre, el diferencial entre la inflación al productor y la inflación al consumidor se ubicó en 2.7%, siendo evidencia de que los productores no han trasladado a los consumidores todas las alzas en precios.
Presiones inflacionarias al consumidor
Componente subyacente
- Inflación excluyendo alimentos y energía, explica el 79.05% de la inflación general), presionada por las disrupciones en las cadenas de suministro y el alza de los salarios.
Al interior de la inflación subyacente, que sirve como indicador de la tendencia de inflación en el largo plazo, las presiones se concentraron en el componente de bienes con una inflación anual de 11.7% al cierre del trimestre. Dicha tasa se vio impulsada principalmente por los componentes de automóviles y camiones usados (35.3% anual), autopartes (14.2%) y automóviles nuevos (12.5%).
Lo anterior es debido a la escasez de chips semiconductores que ha limitado la producción automotriz.
En cuanto a los servicios, las presiones han sido moderadas, mostrando en marzo una inflación anual de 4.7%. Al interior, los servicios relacionados al alojamiento fuera de casa muestran una inflación anual de 25.1%, las tarifas aéreas en 23.6% y la renta de automóviles en 23.4%.
Componente no subyacente
- Alimentos (explica el 13.4% de la inflación general), presionado por la oferta global de granos y los costos de transporte.
El rubro de alimentos mostró una inflación anual de 8.8% en marzo, siendo su mayor nivel desde mayo de 1981.
La mayoría de las presiones inflacionarias al interior del componente, se da en los alimentos para consumo en el hogar, principalmente en frutas cítricas (19.5% anual), carnes, aves y pescados (13.8%) y los cereales y productos de panadería (9.4%).
- Energía (explica 7.50% de la inflación general), presionada por la guerra entre Ucrania y Rusia.
El rubro de energía registró en Estados Unidos una inflación anual 32.0% en marzo, impulsada principalmente por los precios de la gasolina (48.0% anual), combustóleo (70.1%) y gas en ductos (21.6%).
Cabe destacar que este año, en el mercado internacional de materias primas el precio del maíz acumula un incremento de 26.00% al 31 de marzo con respecto al cierre del 2021, mientras que el trigo 30.78%.
En cuanto a los energéticos, el precio del WTI acumula un incremento de 34.53% al cierre del primer trimestre.
En los primeros tres meses del 2022 se han acentuado las presiones inflacionarias como resultado de un proceso de desglobalización que inició con la pandemia y se intensificó con la guerra entre Rusia y Ucrania.
La alta inflación ha estado determinada por los altos costos de fletes marítimos, cuellos de botella en grandes centros de logística, escasez de productos, volatilidad en los precios internacionales de las materias primas y probablemente también por expectativas autorrealizadas, con negocios subiendo precios anticipándose a su expectativa de que los costos de reposición de mercancía seguirán al alza.
Para el cierre del año la inflación podría disminuir hacia un nivel del 6.4%, con lo que el promedio anual se ubicaría en 7.4%.
Para que este escenario se cumpla es necesario que inflación mensual se estabilice debajo de 0.4% mensual a partir de julio.
Por el contrario, si persisten las presiones, la inflación podría cerrar el año en 10%, nivel no visto desde octubre de 1981
El mercado laboral ajustado y las presiones sobre salarios contribuye con la expectativa de una postura monetaria más restrictiva.
La competencia por trabajadores a través de mayores salarios implica mayores costos para los productores de bienes y oferentes de servicios, quienes pueden transferir estos costos hacia los consumidores, acentuando las presiones inflacionarias.
A esto se agregan las presiones inflacionarias relacionadas con mayores costos de materias primas, principalmente metales industriales, productos agrícolas y energéticos.
Las más recientes presiones son inciertas en su magnitud y duración, pues al estar detonadas por la invasión de Ucrania, dependen de factores geopolíticos.
La incertidumbre incide sobre las expectativas y eleva el riesgo de un desanclaje, también llamado efecto se segundo orden.
La inflación en Estados Unidos se ubicó en 8.5% anual en marzo y si bien el escenario central prevé que este sea el pico, no se pueden descartar nuevos choques sobre precios que lleven a la inflación hacia un nivel del 10%.
En este contexto de 1) un mercado laboral ajustado, 2) presiones inflacionarias globales y 3) incertidumbre, la Reserva Federal ha adoptado un lenguaje más restrictivo y ha enviado la señal de que la salida de su postura ampliamente flexible será rápida. En 2022 se espera que:
- La Reserva Federal subirá la tasa de interés objetivo de forma acelerada. El 16 de marzo la Fed anunció un incremento a la tasa de 25 puntos base, dando inicio al ciclo de incrementos a la tasa y se prevé el 4 de mayo haga un incremento de 50 puntos base y un incremento adicional de 50 puntos base el 15 de junio.
Hacia el cierre del año, se anticipan incrementos de 25 puntos base a la tasa de interés en todos los anuncios, para ubicarse en 2.5% en diciembre, esto equivale a un incremento acumulado de la tasa de 225 puntos base en un periodo de 9 meses.
Para fines de comparación, en el ciclo alcista anterior, la Fed demoró 36 meses en subir la tasa de interés 225 puntos base desde 0-0.25% en diciembre del 2015 a 2.5% en diciembre del 2018.
De acuerdo con las últimas minutas de política monetaria, la reducción de la hoja de balance, que es a través de la expiración de activos, podría ser a un ritmo de 95 mil millones de dólares por mes.
A este ritmo la hoja de balance demoraría 51 meses (4.2 años) en regresar a niveles de febrero del 2020.
Entre 2018 y 2019, la Reserva Federal redujo su hoja de balance, en la práctica, a un ritmo promedio de 31.9 mil millones de dólares por mes.
La reducción acelerada de la hoja de balance es comparable al alza en las tasas de interés, pues hace más escaso el dinero.
Si la teoría cuantitativa del dinero es cierta, el recorte en la hoja de balance podría ayudar a la disminución en la inflación, pero también puede propiciar un menor ritmo de actividad económica en el corto plazo.
Durante el primer trimestre del 2022 se observó un incremento de las tasas de interés a lo largo de la curva de activos del Tesoro, con los mayores incrementos concentrándose en vencimientos de 2 a 5 años, lo que se tradujo en un aplanamiento de la curva de rendimientos en instrumentos entre 2 y 30 años.
Lo anterior se debe a una combinación de dos factores:
1) las tasas de interés de largo plazo suben a medida que el mercado asume mayores expectativas de inflación,
2) las tasas de interés de corto plazo suben a un mayor ritmo, a pues el mercado asume que las presiones inflacionarias se concentrarán en el corto y mediano plazo, al mismo tiempo que comienzan a descontar un ajuste más agresivo de la tasa de interés objetivo de la Reserva Federal.
Lo anterior hizo que entre el 20 de marzo y el 11 de abril se observara una inversión (o volteo) se la curva en varios tramos.
En específico, se observó una inversión se la curva entre activos del Tesoro de 2 y 10 años durante al comienzo de abril, lo cual es interpretado por el mercado como una señal de recesión.
Una explicación de la relación entre la inversión de la curva de activos del Tesoro y una recesión, es que los participantes del mercado asumen que en el largo plazo la Reserva Federal bajará sus tasas de interés ante una caída de la actividad económica, haciendo que las tasas de interés se mantengan estables o suban a un menor ritmo.
Otra explicación es que las tasas de menor plazo suben ante la expectativa de una postura monetaria más astringente (en especial si se espera que el ajuste sea agresivo), lo que puede llevar a una desaceleración económica.
Si bien empíricamente existe una relación entre la inversión se la curva y la probabilidad de una recesión, el que se dé la inversión de la curva no es un argumento suficiente para asegurar que la economía entrará en recesión durante los próximos meses.
De hecho, se estima que Estados Unidos seguirá su expansión económica este año, aunque sea a una tasa desacelerada.
Una diferencia marcada respecto a otras inversiones de la curva es que fue una pandemia y un gran confinamiento lo que llevó a la economía de Estados Unidos a una recesión y a la Reserva Federal a bajar apresuradamente sus tasas de interés. Debido a la rápida recuperación las tasas se normalizan, provocando este efecto-distorsión sobre las curvas de rendimiento.
El fantasma de la recesión surge también por la preocupación sobre la banca, por el incremento acelerado en tasas de interés, que pudiera provocar estrés en los bancos por cartera vencida y menor demanda por crédito. Esto es por el miedo que se tiene a vivir otra crisis financiera como la de 2008, pero ahora las tasas no son revisables y no habría un efecto dominó marcado por los derivados.
Energéticos. Adicionalmente a la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia, las presiones al alza para el petróleo se han dado por la incapacidad de la OPEP y sus aliados (OPEP+) de alcanzar sus cuotas de producción ante la falta de inversión en la industria en algunos países, y por problemas económicos y políticos.
Para el caso del gas natural las presiones al alza también se dan a una crisis del sector energético, principalmente en Europa, la cual comenzó antes de la guerra en Ucrania ante un menor flujo de gas de Noruega, una menor producción en el Mar del Norte, interrupciones en el uso de energía nuclear y problemas en la producción de energía eólica e hidráulica.
Si bien, el WTI alcanzó un máximo de 130.50 dólares por barril, no visto desde el 22 de julio del 2008 y el brent tocó un máximo de 139.13 dólares, no visto desde el 16 de julio del 2008, es poco probable que el precio supere nuevamente esos niveles a menos que se corte el suministro desde Rusia o que China acelere su crecimiento.
Metales.
Los precios de los metales industriales y de los preciosos han mostrado una amplia volatilidad en los primeros meses del año, causados por la guerra entre Rusia y Ucrania, así como por las tensiones entre Rusia y Occidente.
Además, la oferta de los commodities ya se había visto limitada ante los cierres causados por el coronavirus, los problemas en las cadenas de suministros, la crisis energética en Europa y las medidas de China para la contaminación ambiental.
Asimismo, la demanda se ha mantenido alta ante la revolución industrial verde y una mayor demanda por vehículos eléctricos, lo que ha provocado un desequilibrio en el mercado global.
De hecho, el aluminio y el níquel alcanzaron máximos históricos de 4,073.50 y 101,365 dólares por tonelada métrica, respectivamente.
Cabe mencionar que, las presiones al alza que llevaron al níquel a tocar dicho nivel se debieron a lo que se le conoce como “Short Squeeze”.
Este movimiento llevó a la LME a suspender las operaciones en su mercado de níquel y canceló operaciones dejando el precio oficial en 55,000 dólares por tonelada métrica.
Como la guerra no ha terminado, y es poco probable que lo haga en el corto plazo, y se han observado nuevos cierres en China ante los nuevos brotes de coronavirus, aún existe el riesgo de nuevas alzas en los precios, lo que ocasiona una gran volatilidad.
Agrícolas
La guerra en Ucrania también ha presionado al alza los precios de los commodities agrícolas, llevando al trigo a alcanza un nuevo máximo histórico de 13.63 dólares por bushel, mientras que el maíz alcanzó un máximo de 8.14 dólares, acercándose al máximo histórico de 8.49 dólares por bushel.
Cabe recordar que, las exportaciones de trigo de Rusia y Ucrania representan más de una cuarta parte de las exportaciones de trigo y cerca de una quinta parte de las de maíz.
Cabe destacar que estos no han sido los únicos commodities agrícolas que se han visto presionados al alza.
De hecho, los aceites de palma y de soya, aceites de cocina más consumidos del mundo, han alcanzado nuevos máximos históricos. El aceite de palma ha alcanzado un máximo histórico de 7,268 ringgit malayo por tonelada métrica, mientras que el aceite de soya alcanzó un máximo de 0.7989 dólares por libra.
El incremento en los precios de los energéticos también ha impactado el sector agrícola, incrementando los precios de estos commodities, ante una reducción en la producción de fertilizantes, lo que ha aumentado su precio.
Se espera que a medida que los precios de los fertilizantes sigan incrementando, los agricultores reducirán las tasas de aplicación o recortarán por completo el uso de los fertilizantes con la esperanza de que los precios sean más bajos, lo cual baja la productividad y la oferta esperada.
Las proyecciones de crecimiento económico para 2022 y los próximos dos años han sido revisadas a la baja. Se identifican los siguientes riesgos para el crecimiento económico de EEUU:
1) caída en la confianza de los consumidores,
2) presiones inflacionarias,
3) menor ingreso real disponible para las familias, dada la alta inflación y el alza en los intereses,
4) incrementos en costos para las empresas (por salarios, CIF, pagos de intereses y acumulación de inventarios),
5) menor crédito por el alza en las tasas de interés y
6) caída en las exportaciones netas provocadas por debilidad en la economía global y disrupciones en las cadenas de suministro.
Para 2022 se proyecta un crecimiento del PIB del 2.8%, mientras que para 2023 se proyecta un crecimiento del 2.2% y para 2024 un crecimiento del 2.0%.
Las proyecciones de crecimiento económico para 2022 y los próximos dos años han sido revisadas a la baja.
Se identifican los siguientes riesgos para el crecimiento económico de EEUU:
1) caída en la confianza de los consumidores,
2) presiones inflacionarias,
3) menor ingreso real disponible para las familias, dada la alta inflación y el alza en los intereses,
4) incrementos en costos para las empresas (por salarios, CIF, pagos de intereses y acumulación de inventarios),
5) menor crédito por el alza en las tasas de interés y
6) caída en las exportaciones netas provocadas por debilidad en la economía global y disrupciones en las cadenas de suministro.
Para 2022 se proyecta un crecimiento del PIB del 2.8%, mientras que para 2023 se proyecta un crecimiento del 2.2% y para 2024 un crecimiento del 2.0%.
Reportacero