Cómo Paraguay se convirtió en uno de los países que mejor distribuye el agua en el mundo
2 Jun 2022.- No hay recurso más vital para el ser humano que el agua. Sin embargo, hoy el acceso a este preciado bien es muy poco equitativo.
Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), hoy un cuarto de la humanidad no tiene acceso a una fuente segura de agua.
Se trata de la población más pobre del mundo. Y es que, en reglas generales, el acceso al agua está determinado por la capacidad económica.
Cuanto más rico es un país, más amplia es su red de cobertura. Y, en los países en desarrollo o subdesarrollados, las poblaciones más acaudaladas tienen más disponibilidad de agua que las más pobres, y las urbanas más que las rurales.
Pero no en todos lados ocurre esto. Hay un país en particular que es considerado un ejemplo de que no hace falta ser rico para poder brindarle agua a toda la población por igual.
En esta nota te explicamos cómo Paraguay, un pequeño país mediterráneo anclado entre Brasil, Argentina y Bolivia, logró garantizar el acceso universal al agua de su población, con una distribución más equitativa que la de los países más acaudalados de la región.
«Una cuestión de gobernanza»
Parte del problema con el acceso al agua tiene que ver con que es un bien escaso.
Si bien nuestro planeta contiene más agua que tierra, más del 97% es agua salada, no apta para el consumo humano o el riego.
Y de ese 3% de agua dulce, dos terceras partes está congelada, ya sea en glaciares o hielos.
Esto significa que los casi 8 mil millones de habitantes del planeta dependemos, ya sea de las poquísimas fuentes de agua superficial no salada (lagos, pantanos y ríos, que representan menos del 1% del total de agua dulce) o del agua subterránea, que es nuestra principal fuente.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), «el agua subterránea proporciona la mitad de toda el agua utilizada por los hogares de todo el mundo, una cuarta parte de toda el agua utilizada para la agricultura de riego y un tercio del suministro de agua requerido para la industria».
Pero para aprovechar ese recurso debajo de la tierra -en los lugares donde existe- se requiere equipo e inversión, y para llevarla hasta los hogares hay que construir una red de distribución.
Es por esto que el factor humano es clave para explicar las inequidades que existen en el acceso al agua.
«La crisis mundial del agua hoy es principalmente una cuestión de gobernanza más que de disponibilidad del recurso», aseguró recientemente el director regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Luis Felipe López-Calva.
«El agua es un servicio básico y un derecho humano que los Estados deben garantizar por igual a todos los ciudadanos, sin importar en qué parte del territorio vivan o cuánto puedan pagar por el servicio», señaló.
López-Calva denunció que «en América Latina y el Caribe, como en gran parte del mundo, el acceso al agua sigue siendo muy desigual».
Pero resaltó que «estas desigualdades no son inevitables», y como ejemplo citó a Paraguay.
La 15va economía de América Latina tiene una «cobertura casi universal de acceso al agua potable», destacó.
Pero los méritos de Paraguay no terminan ahí, dijo. En comparación con otras naciones latinoamericanas que también garantizan un servicio básico a casi toda su población, como Chile, México y Uruguay, este país sudamericano se distingue por ser el que reparte agua de forma más ecuánime.