Colaborador Invitado

Somos como arena y espuma

Cada quien le da la importancia que merece a lo que sucede adentro y fuera de nosotros

REFLEJO INTERIOR

Hiram Peón Lara

El éxito es estar a gusto con tu propia vida.

Estar a gusto. ¿Cómo es estar a gusto? Quizá es no tener resentimiento por nada y con nadie, o sea aceptar, sin ponerle etiquetas sin juzgar, lo que nos rodea y a quienes nos rodean. Ahí están, así son y ya.

Si alguna vez alguno de ellos hizo algo que, en su momento, me molestó, bueno, eso que pasó, verlo a la distancia, y quitarle la importancia que en ese momento se le dio.

Porque en la realidad, lo que pasó nada importa. Si fueron palabras estas pertenecen a quien las dijo. Si fueron conductas, esas conductas las vivió alguien más, no yo.

En la realidad lo único que me pertenece es lo que sentí en ese momento en particular. Pero eso que sentí no es mas que una manera que yo elegí para reaccionar ante lo que me rodea.

Así que estar a gusto tiene que ver con cómo elegimos reaccionar a lo que nos rodea. Si reaccionamos con molestia, con ira, con dolor, no lograremos mantenernos a gusto, Romperemos la paz de nuestro ser interior y empezaremos a construir una emoción que puede durar unos minutos o incluso, toda una vida.

Conozco personas que están enojados con un familiar y ni siquiera saben por qué. No están a gusto con su propia vida, algo falta, algo existe que están cargando y cada vez pesa más en su vida.

Hay un lugar interior donde permanece guardado un resentimiento, un miedo, una angustia. Es como una vieja herida que se resiste a sanar. Cada vez que creemos que nos deshicimos de ella nos encontramos con algo que nos recuerda que hay una ofensa muy grave que no hemos contestado y eso duele.

Bueno, eso no es vivir, así no estamos a gusto.

¿Y qué tenemos que hacer? Como dicen los españoles, lo que tenemos que hacer es “quitarle fierro al asunto” o sea, quitarle importancia.

Las cosas valen por la importancia que uno les da. Por ello a veces nos sorprendemos cuando encontramos personas que no le dan importancia, por ejemplo, a las propiedades, al dinero, a las joyas, a la riqueza. No le dan importancia y buscan con ahínco desarrollar relaciones que les enriquezca su vida con emociones gratificantes, con paz, con experiencias que les haga sentir que su ser es más grande.

Debido a las influencias sociales y culturales, es común que muchos de nosotros vamos a compartir una misma base de creencias. Son por estas “ideas locas” que creemos que las apariencias importan, la opinión de los demás importa, el carro que manejo importa, lo que digo en público importa. Hay momentos en que podemos llegar a creer que uno mismo importa.

Entonces, para estar a gusto, tenemos que quitarle importancia a todo lo que nos rodea, a lo que poseemos, a quienes nos rodean y a nosotros mismos.

Lo único importante para cada uno de nosotros, es uno mismo. Parece una contradicción, pero no lo es.

En algún nivel de nuestro ser interior sabemos que no somos nada, sabemos que somos como una mota de polvo en el viento, como una gota de agua en el océano, como una huella en la orilla de una playa que barrerá la siguiente ola, para no dejar nada. Como dice Gibran Jalil Gibran (1883-1931) el poeta del Líbano, somos como arena y espuma.

Siempre estoy vagando en esta playa

entre la arena y la espuma.

La marea borrará las huellas de mis pies,

y el viento esparcirá la espuma.

Pero el mar y la playa continuarán por siempre jamás.

Por ello a veces causa risa la importancia que se dan los políticos, la manera como construyen su imagen a partir de apariencias, la manera como construyen un entramado político en el que ellos juegan el papel protagónico.

Y causa llanto darnos cuenta que hay muchas personas, en este país, que creen en los entramados políticos que construyen y les muestran cada día.

Como si necesitáramos que nos digan cómo vivir, cuando vivir, con quien vivir. Y eso no es vivir.

Que nos digan “tendrán agua de las cuatro de la madrugada a las diez de la mañana, pero, esperen, conseguí que tengan agua una hora más, hasta las once”

A esas personas tenemos que darle su verdadera importancia.

Mantengamos la esperanza. Hasta la próxima.

El autor es experto en comunicación corporativa y situaciones de crisis. Cuenta con un MBA del ITESM

Contacto:

Mail: hirampeon@gmail.com

Twitter: @Hirampeon

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