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Apuntan perspectivas a desaceleración en 2022 y años subsiguientes.-. CEESP

5 de septiembre de 2022.- El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, publicó su Análisis Económico Ejecutivo, septiembre 2022, en el que señala que las perspectivas de crecimiento apuntan a una desaceleración en este año y los siguientes.

La inflación, añade, complica la mejoría del bienestar social en el futuro cercano.

Parte de la población no activa dejó de estar interesada en trabajar probablemente al reiniciar sus actividades escolares.

El modesto aumento en el número de ocupados en julio y la continuación de la precarización del empleo sugieren que el mercado laboral muestra problemas.

De acuerdo con el discurso sobre el informe, parecería que el gobierno vive una realidad alterna a la que arrojan las cifras oficiales.

Es deseable considerar una reforma que hiciera más sencilla, ágil, transparente y útil la exigencia de cuentas al Ejecutivo sobre su gestión.

CIFRAS RECIENTES DE EXPECTATIVAS Y EMPLEO Y COMENTARIO RESPECTO AL INFORME DEL PRESIDENTE

Expectativas

En su informe trimestral del periodo enero-junio, el Banco de México señaló que en México siguió recuperándose la actividad económica, mientras que la economía mundial se debilitó como consecuencia de la permanencia del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, de las medidas adicionales restrictivas en China para contener el Covid-19, así como del estrechamiento de las condiciones financieras globales.

Sin embargo, la evolución de algunos indicadores económicos anticipa una mayor fragilidad de la economía para la segunda mitad del año, debido a la desaceleración de la economía de los Estados Unidos y las elevadas tasas de interés, además de la continuada actitud adversa del discurso oficial ante la inversión privada e incluso, ante las reglas de la apertura económica.

La Junta de gobierno del Banco de México decidió mantener sin cambio su pronóstico de crecimiento para este año en 2.2%. Este optimismo se refleja también en la percepción de los especialistas del sector privado. En la encuesta de expectativas levantada por el Banco de México, el pronóstico promedio de crecimiento mejoró modestamente al ubicarse en 1.93% .

La Junta de Gobierno del banco central y los especialistas privados coinciden en que la economía crecerá menos en el siguiente año. El pronóstico de crecimiento del Banco para 2023 se redujo de 2.4% a 1.6%, mientras que el de los especialistas pasó de 1.5% a 1.3% en promedio.

Incluso se anticipa un crecimiento promedio para los próximos diez años de 2.0%, inferior al promedio de 2.5% del último cuarto de siglo.

Naturalmente, la perspectiva de crecimiento a futuro no anticipa un mayor bienestar de los hogares, ya de por si deteriorado de acuerdo con diversos indicadores. Pero a ello se suma el efecto negativo de la inflación, que tiende a elevar la pobreza de amplios segmentos de la población.

El Banco de México considera que el nivel máximo de la inflación se observará en el tercer trimestre del año para ubicarse posiblemente en 8.5%, y que de ahí podrá tomar una tendencia a la baja, aunque su ritmo de descenso no será significativo en este año. Prevé que en el último trimestre el aumento de los precios alcanzará 8.1%.

La Junta de Gobierno del Banco espera que la dinámica inflacionaria se mantenga a la baja y que se acercará a la tasa objetivo de 3% hasta el primer trimestre del 2024.

Los especialistas privados son menos optimistas. En promedio estiman que la inflación se ubicará en alrededor de 8.2% al cierre de este año, en 4.6% en 2023 y en 3.9% en 2024. Anticipan que en los próximos cuatro años la inflación promedio será de 3.9%.

Mercado laboral

Con base en su comparación anual, los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para julio muestran mejoras importantes en el mercado laboral.

En julio la población ocupada aumentó en 1 millón de personas respecto al mismo mes del año pasado, en tanto que la desocupación se redujo en 542 mil personas para ubicar su tasa respecto a la población económicamente activa en 3.4%. Asimismo, resalta la disminución de 2.7 millones de personas subocupadas.

No obstante, al analizar la encuesta de julio en comparación con el mes previo los resultados no lucen tan favorables y reflejan la complejidad del mercado laboral en la actualidad.

En julio la población económicamente activa (PEA) aumentó en 61,391 personas. Pero de este total el 86% correspondió al aumento de la desocupación respecto al mes anterior (52,787 personas) que, como proporción de la PEA, pasó de 3.3% a 3.4%.

La población definida como “disponible”, dentro de la población no económicamente activa (PNEA), son quienes “en la semana de referencia no trabajaron, ni tenían trabajo, ni buscaron activamente uno, por considerar que no tenían oportunidad para ello, pero tienen interés en trabajar” . Esta se redujo significativamente, en 1.3 millones de personas, de junio a julio pasado.

Un segmento de la población disponible pasó a ser “no disponible”, o sea, dejó de manifestar su deseo de trabajar. Las razones pueden estar relacionadas con el comienzo del ciclo escolar en la normalidad. Probablemente muchos desistieron de sus aspiraciones laborales para dedicarse a sus objetivos escolares.

No obstante, el hecho es que el modesto aumento en el número de ocupados sugiere que el mercado laboral muestra problemas para generar una mayor cantidad de puestos de trabajo.

Congruentemente con ello, la precarización del mercado laboral continúa. La tasa de ocupación en condiciones críticas se elevó a 31.5%, es decir 462 mil personas en este segmento en tan solo un mes. Cabe señalar que dicha tasa se ha incrementado significativamente ya que en 2018 alcanzaba 15.4%.

En resumen, las expectativas de la actividad económica no son favorables y, al combinarse con la inflación, están lejos de apuntar a una mejora del bienestar social. En ese contexto, hay que insistir en la necesidad de un viraje de las señales del discurso oficial hacia una actitud más favorable a fin de incentivar la inversión productiva nacional e internacional.

Con relación al IV informe presidencial

El presidente ofreció su discurso relativo a su cuarto informe de gobierno -pero el número quince de una serie de informes a lo largo de los primeros cuatro años de gobierno-. En esta ocasión el discurso fue más articulado y menos beligerante que los informes previos. Sin duda, su objetivo principal es el apoyo electoral para la llamada cuarta transformación.

Como era de esperarse, el discurso mantuvo el tono triunfalista característico a lo largo de todo este gobierno. Una estrategia política eficiente que de alguna manera le ha permitido al titular del ejecutivo mantener altos niveles de aprobación.

Resalta el hecho de que el discurso en materia de un beneficio social, particularmente de menor desigualdad en la población, se apoyó en cifras de 2020 y a una información diversa poco o nada verificable, pero que aparentemente ha rendido frutos favorables en la percepción de la población.

De acuerdo con el discurso presidencial, parecería que el gobierno vive una realidad alterna a la que arrojan las cifras oficiales. Subraya una recuperación de la economía a los niveles prepandémicos cuando la mayoría de los países la alcanzaron hace tiempo.

Relativo al bienestar social, la realidad es que la última información disponible consigna un mayor número de pobres. El sistema público de salud sufre severas deficiencias ampliamente documentadas en la atención médica y hospitalaria y en el suministro de medicamentos que ha dejado a los hogares en la indefensión y con un elevado gasto en sus bolsillos para atender sus necesidades médicas. La inseguridad pública es claramente preocupante por sus elevados niveles de violencia e impunidad. Además, el sistema educativo ha sufrido graves retrocesos y su perspectiva es sumamente inquietante.

Estas debilidades, entre otras, han sido acusadas por múltiples analistas, expertos y estudiosos independientes  de prácticamente todas las orientaciones políticas, con excepción de las filas morenistas.

El tono triunfalista de los informes presidenciales es tradicional. El presidente hace lo mismo que sus antecesores, aunque pocas veces, si acaso, tantos indicadores han mostrado el deterioro que ahora muestran en el cuarto año de gobierno. Ello por diversas razones exógenas, pero también otras atribuibles a la gestión de gobierno.

La verdad es que los presidentes no se ven restringidos a informar respecto a métricas claras y transparentes. El Congreso no cuenta con los elementos necesarios para exigir cuentas y exigir responsabilidad de manera objetiva al Ejecutivo.

El sistema de planeación del desarrollo de la Constitución  obliga a la administración pública federal a ceñirse al Plan Nacional de Desarrollo (PND), a sus programas y al Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) aprobados por el Congreso. Pero lo hace mediante un proceso de planeación demasiado complicado y oneroso, que finalmente termina siendo inoperante y de letra prácticamente muerta.

Sería deseable considerar una reforma al sistema de planeación que lo hiciera más sencillo, ágil, transparente y útil, para que el pueblo, a través de sus representantes, tuviera la oportunidad de exigir cuentas al Ejecutivo sobre su gestión, en sesiones democráticas presenciales.

México

Durante agosto los niveles de confianza empresarial continuaron deteriorándose en línea con la expectativa de que la economía se debilitará en la segunda mitad del año. El reporte del INEGI señala que el mayor deterioro del indicador de confianza empresarial se observó en el sector de servicios privados no financieros, en donde se observó una disminución mensual de 5.3 puntos y una anual de 6.4 puntos. Le siguió el sector comercio que reportó una baja mensual de 0.2% y una anual de 3.4 puntos. En el sector manufacturero el nivel de confianza se contrajo 0.1 puntos durante el mes y 0.7 puntos respecto al año pasado. Por su parte, el nivel de confianza en el sector construcción disminuyó 0.5 puntos durante agosto, aunque comparado con el mismo mes del año pasado registró una mejora de 0.7 puntos.

El Banco de México informó que durante julio ingresaron al país 5,297 millones de dólares (md) por concepto de remesas provenientes del exterior, monto que fue históricamente el más alto. Este monto derivó de un total de 13 millones de operaciones con un promedio por envío de 406 dólares, lo que significó incrementos anuales del orden de 12.1% y 4.0% respectivamente. Con este resultado, en los primeros siete meses del año el valor total de las remesas ascendió a 32,812 md, 16.4% más que en el mismo periodo del año pasado. En este periodo el total de operaciones de envío de recurso fue de 84.3 millones, 10.9% anual mayor. El envío promedio fue de 389 dólares, lo que significó un aumento anual de 4.9%.

Estados Unidos

El Departamento del Trabajo informó que durante agosto las nóminas no agrícolas aumentaron en 315 mil personas, luego de un aumento de 526 mil un mes antes. No obstante, superó la expectativa del mercado que anticipaba la creación de 300 mil nuevos puestos de trabajo. Las nóminas del sector privado crecieron en 308 mil personas, superando las 280 mil que anticipaba el mercado. Por su parte, la tasa de desempleo se ubicó en 3.7%, superando tanto al dato del mes previo como al pronóstico del mercado, que en ambos casos se ubicó en 3.5%. Estos resultados muestran un mercado laboral sólido que al parecer mantiene un ritmo de avance que puede ser inconsistente con una economía al borde de una recesión.

De acuerdo con el reporte del Census Bureau, en julio el gasto en construcción disminuyó 0.4%, resultado que además de representar su segunda caída consecutiva, superó el pronóstico del mercado que anticipaba una disminución de 0.1%. El origen principal de este resultado fue la caída de 0.8% en el gasto privado en construcción, toda vez que el gasto público aumentó 1.5%. Por tipo de inversión, el gasto en obra residencial se contrajo 1.5%, mientras que en la no residencial el gasto se elevó 0.8%. Respecto al año pasado, el gasto en construcción aumentó en 8.5%, aunque fue su menor avance en los últimos siete meses. La caída en el gasto residencial es consistente con la incertidumbre de los constructores de viviendas, ante tasas hipotecarias más altas.

 

 

Reportacero

 

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