Lo Más Nuevo

Crece 3.7% consumo aparente de acero en Latinoamérica

12 de diciembre de 2017.- Jefferson De Paula, Presidente de Alacero, Miembro del Comité Ejecutivo del Grupo ArcelorMittal y CEO de ArcelorMittal Aceros Largos América del Sur, Central y el Caribe, escribió en la revista Acero Latinoamericano: Noviembre-Diciembre 2017, sobre la recuperación del crecimiento en el horizonte de América Latina y la necesidad de pavimentar el camino para garantizar el futuro de la industria del acero en la región.

La recuperación de un crecimiento más estable para América Latina, no se está materializando en este 2017 y, probablemente, el PIB de la región en su conjunto crecerá un poco más del 1%. Es una tímida expansión para la pujanza y el potencial de la región. Gran parte de este desempeño poco dinámico puede atribuirse a Brasil, la mayor economía latinoamericana que mantuvo, a lo largo de este año, un ambiente de poco crecimiento económico asociado a un escenario de inestabilidad política.

A pesar de esta situación, el gobierno brasileño consiguió aprobar medidas importantes en el intento de estimular la actividad económica, pero los resultados no están previstos para el corto plazo. La estimación del PIB para este año debe ser revisada del 0.2% para algo más cercano al .,6%, que no corresponde con las dimensiones de un país continental como Brasil. Sin embargo, el crecimiento interrumpe una trayectoria de recesión de dos años consecutivos.

Las economías de Argentina y México deben crecer en línea con las estimaciones, ambas sobre el 2%.

Perú, Chile, Colombia, Paraguay y Centroamérica también tendrán mejor desempeño, pero menos de lo previsto.

En el caso de la industria del acero, cabe destacar la expansión del 3.7% en el consumo aparente de acero de la región, interrumpiendo la trayectoria de caída de dos años. Es bueno recordar, sin embargo, que el consumo aparente mundial se estima crecerá el 7%.

En 2017, las importaciones de acero en América Latina deberán llegar a 23.8 millones de toneladas, que corresponde al 35% del consumo aparente total. Asimismo, se estima que cerraremos el año con 8.5 millones de toneladas procedentes de China, presentando un significativo aumento del 11%.

Durante el año, Alacero continuó con su firme propósito de ayudar en el combate al comercio desleal, especialmente de productos chinos. Ya contamos con más de 63 acciones de defensa comercial, de las cuales 40 son contra China. Estas acciones son fundamentales para restablecer la competitividad en nuestro mercado regional. Como siempre, cabe advertir también sobre el aumento de las importaciones indirectas de acero, que están presentes en los productos manufacturados y que en 2015 totalizaron 19.8 millones de toneladas.

Un factor positivo es que el gobierno chino, en sus diversas instancias, parece estar llevando adelante los planes de la administración central para reducir aproximadamente 150 millones de toneladas de su capacidad instalada para el año 2020. Esta acción es de suma importancia para retirar del mercado a las empresas ineficientes. Sin embargo, existe un largo camino por avanzar. Esto porque China es responsable de un exceso de capacidad productiva de aproximadamente 460 millones de toneladas, lo que equivale a casi siete veces el consumo de acero en toda la región.

Otra buena noticia es la recuperación de los precios en el mercado global. La trayectoria de caída vinculada con los precios de exportación de los productos chinos, iniciada en 2013 y culminada en niveles mínimos hacia fines del año 2015, fue interrumpida. Poco a poco, hubo una recuperación gradual a niveles más estables y que devuelve, en parte, la competitividad a las empresas de la región latinoamericana.

Con relación a los commodities, la expectativa es que para 2018, los precios del barril de petróleo, del mineral de hierro y de los productos agrícolas sufran menos volatilidad. De esta forma, creemos que dicho escenario impulsará el crecimiento de la región.

El 2018 también será un año de elecciones presidenciales en varios países de América Latina, además de ser un período de definiciones importantes para el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y de las conclusiones en EUA de la investigación Sección 232 sobre las importaciones de acero.

Todo esto, podrá afectar las economías de cada uno de los países involucrados, positiva o negativamente. Por ahora, la expectativa es que Brasil vuelva a crecer de manera más acentuada, en torno a una tasa del 1.5%, o hasta más, según las últimas revisiones de los analistas. Además, hay una expectativa positiva con respecto a Argentina y México, que deberán crecer, respectivamente, 2.5% y 1.9%. Todos los demás países también deberían tener un mejor desempeño y América Latina debiera alcanzar un crecimiento del 1.9%.

Como buena parte de este crecimiento debiera provenir de la formación bruta de capital fijo y del consumo de las familias, estimamos una buena expansión del consumo aparente de acero en América Latina, pudiendo alcanzar una tasa en torno al 4%. Además, se espera una continuidad en la estabilidad de los precios a lo largo de 2018.

En los últimos años el consumo de acero per cápita de América Latina se estancó en poco más de 100 kg, un tercio del consumo de las economías desarrolladas. Por un lado, alcanzar estos niveles es un gran desafío, pero por otro, representa una oportunidad de crecimiento para la industria del acero.

Ahora, nosotros los directores de algunas de las más importantes empresas de América Latina, debemos volver a planificar bajo mejores condiciones económicas, pero será imprescindible evaluar los mejores caminos para que esto ocurra de manera sostenible.

También será importante intensificar los esfuerzos conjuntos de Alacero y de las asociaciones nacionales con sus respectivos gobiernos para combatir el comercio desleal y estimular el flujo de negocios entre los países de la región. Para esto, se necesita aprovechar los años de mejoría económica para resolver las eternas deficiencias de la infraestructura logística que, a veces, hacen que los fletes internos sean más caros que los intercontinentales. Este factor también será decisivo para fortalecer definitivamente la competitividad necesaria para el futuro.

Además, la sustentabilidad de nuestra competitividad también está relacionada con las inversiones que se destinan al desarrollo de nuevos productos de alto valor agregado, de la atención a los clientes, del cuidado permanente en la reducción de los costos de producción y de centrarnos en la generación de resultados. En un contexto global donde los cambios ocurren a una velocidad mucho más rápida, la industria del acero deberá ser más ágil y adaptable. Será imprescindible entender el rol de las nuevas tecnologías y de los modelos de negocios del sector.

Estamos presenciando un cambio de paradigmas tecnológicos y de negocios sin precedentes, tanto en lo que se refiere a su alcance, como en cuanto a la velocidad.

¿Cuál es el futuro de la industria del acero en este mundo de cambios, donde el big data presenta un universo diversificado de oportunidades y la inteligencia artificial conseguirá, en menos de diez años, desarrollar un cerebro tan o más competente que el de un ser humano? ¿Y cuál será el papel de nosotros frente a esta nueva realidad que nos exige ser más innovadores, productivos y preparados para un futuro que ya está aquí?

Estos cambios ciertamente exigen respuestas inmediatas para que no nos quedemos al margen de esta nueva revolución industrial.

 

Staff ReportAcero

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba