Cierra 2017 con desempeño moderado, por arriba de lo esperado a principios de año.- Banco BASE
29 de diciembre de 2017.- De acuerdo con Gabriela Siller, Directora de Análisis Económico-Financiero de Banco BASE, en el 2017, la economía mexicana mostró un desempeño moderado, se estima que crecimos a una tasa del 2.3% en cifras ajustadas por estacionalidad.
En promedio, señala, durante los primeros tres trimestres del año, la economía mexicana creció a una tasa anual de 2.51%. La estimación oportuna del cuarto trimestre se publicará el 30 de enero y la estimación final de crecimiento económico se dará a conocer hasta la segunda mitad de febrero.
El crecimiento esperado para el cierre de 2017 es mayor a lo esperado hace un año con la entrada de Donald Trump. Sin embargo, podría decirse que la entrada de Trump a la presidencia estadounidense ha traído incertidumbre a la economía mexicana que se ha traducido en máximos históricos del tipo de cambio y en una mayor volatilidad cambiaria, lo cual a su vez ha impactado a la inflación que no alcanzaba niveles por arriba de 6.6% desde hace 16 años.
Podría decirse que durante el 2017 la inflación estuvo determinada principalmente por los movimientos en el tipo de cambio, particularmente al inicio del año y debido a que se espera que continúe la volatilidad cambiaria en el 2018, el panorama para la inflación sigue deteriorado.
En consecuencia, se espera que durante 2018 el Banco de México suba su tasa de interés en tres ocasiones por 25 puntos base cada una, para cerrar el próximo año en un nivel de 8%.
Aunque en el año se observó un crecimiento económico moderado, se pueden destacar algunos indicadores económicos favorables como el consumo, que se vio beneficiado por una apreciación del peso mexicano.
Al noveno mes del año, el indicador mensual de consumo privado registró un crecimiento anual promedio de 3.41% de acuerdo a cifras ajustadas por estacionalidad.
El efecto cambiario es más evidente en el índice de consumo privado de bienes importados que creció a una tasa anual promedio de 6% al mes de septiembre, contrastando con un crecimiento de apenas 1.22% en el periodo igual de 2016, año que el peso registró una depreciación sustancial de 20.45%.
Asimismo, durante los primeros 11 meses del año las exportaciones avanzaron a una tasa anual promedio de 9.86% tomando en cuenta cifras ajustadas por estacionalidad.
Por el lado del gasto público, se espera que 2017 haya cerrado con un superávit primario, lo cual permitió que las principales agencias calificadoras de crédito, con excepción de Moody’s, cambiasen su perspectiva sobre la calificación de la deuda de México de negativa a estable.
No deja de haber preocupaciones. La inversión mostró un sesgo a la baja durante el año en contraste con periodos anteriores, principalmente como consecuencia de la incertidumbre para los negocios en el mediano plazo.
La inversión fija bruta se contrajo a una tasa anual promedio de 1.2% durante los primeros nueve meses del año, siendo el primer retroceso en un periodo igual desde 2013. Esto se debió principalmente a una caída de la inversión en construcción que registró una contracción igual de 4.27% en los primeros nueve meses según cifras desestacionalizadas.
También fue de preocupación la elevada inflación y los riesgos al alza para el tipo de cambio, pues a pesar de la apreciación del peso durante gran parte del año, en los últimos meses es evidente que no hay claridad sobre el futuro de la relación comercial entre México y Estados Unidos y tampoco existe claridad acerca del panorama político de México del siguiente sexenio.
Para el 2018 se espera que la economía mexicana crezca a una tasa de 2.5% impulsada por un mayor gasto de gobierno dado que es año de elecciones y también por una mayor tasa de crecimiento del consumo como efecto indirecto de las elecciones, ya que generalmente se incrementa la confianza del consumidor y se observa efecto multiplicador del gasto.
Por otro lado, se espera que las exportaciones sigan creciendo. Sin embargo, la incertidumbre relacionada con la renegociación del TLCAN y la dinámica entre la política monetaria de México y Estados Unidos, podrían seguir mermando la inversión.
Asimismo, se espera que la inflación siga determinada por el tipo de cambio, ya que el desempeño de los precios en México es tal que cuando sube el precio de los insumos, los precios al consumidor suben, pero cuando baja el precio de los insumos, los precios al consumidor no se ajustan a la baja.
Esto también se ve reflejado con el tipo de cambio, pues cuando el tipo de cambio ha bajado, los precios no se han ajustado a la baja como consecuencia de que prevalece la expectativa de que la volatilidad seguirá.
La expectativa de que Banxico subirá su tasa de referencia en tres ocasiones a 8%, sólo considera la incertidumbre relacionada con la renegociación del TLCAN y no un incremento en la volatilidad del mercado cambiario a raíz de las elecciones para la presidencia de México.
Con esto, se prevé que los principales retos para la economía mexicana en el 2018 sean el crecimiento de la inversión, que se logre un regreso a la estabilidad de los precios al consumidor y la política monetaria, ya que la tasa de interés se encuentra en niveles altos y si Banco de México persigue su objetivo de inflación tendrá que seguirla subiendo. En resumen, el 2018 se anticipa será un año de retos desde el punto de vista del tipo de cambio y la inflación, enmarcado sobre todo por la renegociación del TLCAN y las elecciones de México.
Staff ReportAcero