Colaborador Invitado

El crecimiento económico ¿a merced del sector externo?

Por Gabriela Siller

En el 2017 México creció a una tasa de 2.3%. Por actividad económica, el impulso provino de las actividades terciarias que crecieron a una tasa anual de 3.24%, mientras que las actividades secundarias, que después de la crisis de 2008 fueron el principal factor de impulso para el crecimiento del país, registraron una contracción anual de 0.49 por ciento.

Es bien conocido que el catalizador del crecimiento del sector servicios es el consumo, que de acuerdo al indicador mensual de consumo privado, se expandió 3.27% en 2017. Cabe destacar que el principal determinante del consumo es el ingreso disponible, por lo tanto, si hubo un crecimiento del consumo, necesariamente tuvo que haberse observado también una expansión del ingreso disponible durante 2017. Una forma de comprobar lo anterior es a través de la masa salarial, calculada como la multiplicación del número de trabajadores asegurados en el IMSS y el salario diario asociado a los trabajadores asegurados. Por un lado, el número de asegurados en el IMSS creció 3.55% de forma anual hasta diciembre, alcanzando un total de 26.802 millones de personas. Por su parte, el salario creció a una tasa anual promedio de 4.8% durante 2017, pero ajustado por inflación, el salario promedio realmente registró una contracción de 1.15%, la primera desde 2010. Considerando los datos anteriores, es posible concluir que el crecimiento en el empleo fue lo que permitió a la masa salarial real crecer 1.52% en 2017, dato que aunque es positivo, resulta ser el más bajo desde 2009. El crecimiento del empleo por actividad se debió en un 31% a la industria de la transformación, 14.2% estuvo ligado al comercio, 21.3% al sector de servicios para empresas, mientras que el sector agrícola, las industrias extractivas, la construcción, los transportes y comunicaciones y los servicios sociales contribuyeron con el 33.3% restante de la creación de empleos.

¿Cuál fue el determinante del crecimiento del empleo en la industria de la transformación durante 2017? La respuesta es obvia, la manufactura. Pese a que las actividades secundarias se contrajeron durante el año, la manufactura creció a una tasa anual promedio de 3.15% gracias a la fabricación de equipo de transporte que creció a una tasa de 8.63%, según las estadísticas de actividad industrial. Esta expansión de la manufactura se debió al crecimiento de las exportaciones, en particular de las automotrices, que crecieron a una tasa anual de 12.8% en 2017.

Para aclarar lo anterior, se puede analizar el PIB desde el enfoque del gasto (consumo, la inversión, el gasto público y las exportaciones netas). En el PIB, las exportaciones crecieron a una tasa anual de 9.7%, mientras que las importaciones lo hicieron a una tasa anual de 8.78%, reduciendo el déficit comercial en 18.5%. El incremento en las exportaciones dio sustento a que las actividades manufactureras continuaran creciendo y a su vez generaran empleos formales, ampliando la masa salarial, el ingreso disponible y propiciando el crecimiento del consumo, que a su vez ha estimulado el crecimiento y los empleos en el sector de servicios.

Hacia adelante, el riesgo para el crecimiento se encuentra en que la inversión, medida por la inversión fija bruta, acumula hasta noviembre una caída promedio en 2017 de 1.66%, mientras que el gasto público está limitado por los esfuerzos de consolidación fiscal, los cuales deben mantenerse si es que el gobierno federal quiere evitar un recorte a la calificación crediticia en el mediano plazo.

Se espera que 2018 sea un año con incertidumbre, sobre todo por la renegociación del TLCAN y el futuro político de México. Si los inversionistas están contentos con el resultado, la inversión podría reactivarse, sobre todo la de origen foráneo ya que la de origen nacional puede permanecer a la baja, toda vez que la tasa de interés está en niveles altos. Por otro lado, se espera que Estados Unidos siga creciendo a un ritmo estable, ya que de lo contrario se observaría un freno de las exportaciones, una desaceleración del sector manufacturero, un freno en el crecimiento del empleo, lo que combinado con la alta inflación, causaría una caída de la masa salarial y por lo tanto del ingreso disponible, lo que finalmente frenaría al consumo.

 

Esto último significaría que visto desde el enfoque del gasto, el consumo dejaría de ser un factor de crecimiento, al igual que el sector externo, lo que dejaría al PIB “en manos” de la inversión y del gasto público. Considerando lo anterior, se puede concluir que el crecimiento económico de 2018 está a merced de que se resuelvan eventos que generan incertidumbre, pero también de la demanda por exportaciones de México, es decir, del crecimiento económico de sus principales socios comerciales.


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