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Presentan tendencias de comercio internacional

8 de mayo de 2018.- Hay varias preguntas que es oportuno hacer en los momentos actuales de incertidumbre, cambios en la geopolítica y en los horizontes económicos y comerciales internacionales.

Pero antes de pasar a las interrogantes, conviene mencionar algunas tendencias del comercio mundial y sus implicaciones para lo que resta del año 2018 y buena parte del 2019.

Lo primero que resalta es que el pasado 7 de mayo, un grupo de 36 países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) advirtieron a

través de un comunicado en conjunto que el comercio global está en riesgo debido a medidas unilaterales, haciendo referencia a las acciones más recientes que ha tomado Estados Unidos para restringir el libre comercio, como la imposición de aranceles a las importaciones de acero y aluminio o restricciones comerciales contra países en específico como China, que hacen a un lado el compromiso de aranceles sólo bajo el esquema de la nación más favorecida.

Conviene aclarar que Canadá y México se encuentran entre los países que emitieron dicho comunicado.

Por otra parte, estamos ante la coyuntura de la recuperación y la prudencia.

Las proyecciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional están en el rango de 3.1 a 3.9%, respectivamente. En tanto, la OMC (Organización Mundial de Comercio) pronostica que para este año el comercio internacional registre un 4.4% mientras que fue de 4.7% el año pasado; este crecimiento se debe al moderado aumento del consumo y a la especial atención que están teniendo las empresas en sus mercados domésticos.

En términos generales pueden señalarse cinco grandes tendencias en torno al comercio internacional.

(i) Movilidad en las cadenas de suministros;

(ii) cuidado del medio ambiente;

(iii) precios del petróleo;

(iv) comportamiento de los mercados, incluso de los países desarrollados

y (v) el marketing móvil.

De las cadenas de suministro (i) la movilidad se refiere a que las empresas requieren manejar los productos con mayor rendimiento, se eliminan almacenes y redimensionan inventarios para no incurrir en costos de mantenimiento. Esto, lo saben bien las empresas de manufactura global, pues están acostumbradas a trabajar “just in time” pero ahora debe añadirse como elemento la tecnología para hacer procesos más inteligentes y actuar con mayor precisión en la relación cliente-producción-servicio.

Respecto al cuidado del medio ambiente (ii) se vuelve relevante y las empresas deben responder para contaminar menos y utilizar correctamente los recursos no renovables, por ejemplo. De ahí que también aparecerán oportunidades de negocios en aspectos especializados de salud, ingenierías, energías renovables y alternativas y reciclado de materiales, entre otros.

Sobre los precios del petróleo (iii) el descubrimiento de yacimientos y el repunte de precios es una buena noticia, porque para los exportadores representa un impacto positivo en sus ingresos: en marzo el precio promedio de la mezcla mexicana se ubicó en 55.45 dólares por barril.

Del mercado y su comportamiento (iv) hay varios factores, uno de ellos es referido a que pierden importancia relativa las exportaciones de materias primas o productos básicos y, a la vez, cobran impulso las exportaciones de manufacturas y servicios. Del marketing móvil (v) cobra relevancia el comercio electrónico, que está cambiando también por los hábitos de los consumidores, la regulación internacional y la aparición de plataformas de información y comercio de productos y servicios.

Con base en las tendencias, la primera pregunta es ¿qué desafíos enfrentan los países exportadores -como México- ante la sensible economía mundial?

Un primer factor es la dificultad para colocar productos, lo que puede incrementar inventarios y reducir precios; esto provocaría menos inversiones, dificultades para atraer inversión externa y menos generación de empleos.

Otra interrogante se hace sobre ¿cuáles son las actuales tendencias del comercio mundial?

Aquí hay un doble escenario. El primero es enfrentar una mayor apertura de mercados -tanto al exterior como el doméstico- por ejemplo, con el TPP-11 recientemente aprobado por nuestro país, lo que puede contraer las importaciones de terceros países hechas a México y a la vez incrementar las compras que hacemos desde otras latitudes.

En el otro contexto tenemos que considerar el precio del petróleo que- como México como exportador puede tener más ingresos- también puede generar más costos en transportes y producción por la importación de hidrocarburos que a su vez repercuten en los costos de producción y en los precios de trasportación de productos exportables.

Para México, en particular se plantea otra cuestión. ¿cuáles son los retos para incrementar sus niveles de comercio y disminuir el contenido de importación en las mercancías que vende?

Para aumentar el flujo comercial debe de impulsarse una logística más ágil -y eficiente- en aduanas terrestres, marítimas y aéreas. Incluso para el intercambio con Estados Unidos, habrá de alcanzarse en la renegociación del TLCAN, la homologación de horarios de atención en las aduanas de ambos lados de la frontera, información en línea de la mercancía y papeleo que ampara las operaciones. Para disminuir el contenido de importaciones, una estrategia consiste en desarrollar proveedores localizados en territorio nacional para que indirectamente se sumen a la cadena de valor de los exportadores finales.

Un último planteamiento es ¿qué países son más atractivos para que México empiece a diversificar su comercio y con qué productos tiene mayores oportunidades? En este punto hay varias alternativas.

Como primer mercado de diversificación, pensemos en América Latina tanto por cercanía que debería hacernos pensar en menores costos de logística y transporte, aunque con productos de no muy alto valor agregado excepto los de la industria automotriz y algunos electrónicos.

En agroindustria puede pensarse diversificar a varios continentes y países, si tomamos en cuenta que ya se están enviando con éxito productos cárnicos, jugos y frutas a mercados tan distantes y exigentes como el japonés y el europeo. También, si pensamos en no gran dimensión física de los productos, pero si con elevado valor, hay que impulsar las manufacturas a Europa, América Latina y Asía, si se aprovechan bien la renovación del TLCUEM y del TPP-11 que mencionaba en un principio.

Durante los primeros tres meses de este año, la estructura del valor de las exportaciones de mercancías fue la siguiente: bienes manufacturados 86.7 por ciento, productos petroleros 6.9 por ciento, bienes agropecuarios 4.9 por ciento y productos extractivos no petroleros 1.5 por ciento.

Lo señalado en los párrafos anteriores tiene validez pues a la par de que se han registrado cambios en el destino de las exportaciones mexicanas, ha ido modificándose la dependencia con el mercado estadounidense.

Así, en el año 2005 el 85 por ciento de las exportaciones mexicanas tenían como destino final Estados Unidos, en 2012 ese monto disminuyó en seis puntos porcentuales para quedar en 79.

ReportAcero

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