Arrancarán China y Bolivia producción en Complejo Siderúrgico Mutún
22 de agosto de 2024.- Bolivia se prepara para iniciar la producción de su Complejo Siderúrgico Mutún, un proyecto conjunto con China en los humedales del Pantanal boliviano. Sin embargo, el proyecto plantea preocupaciones por las amenazas a los ecosistemas en una región que alberga miles de especies, indicó la plataforma de periodismo de investigación Dialogue Earth en un informe reciente.
La construcción del Complejo Siderúrgico Mutún presenta un avance del 92 por ciento. Según el cronograma, seis de las siete plantas que lo conforman estarán concluidas en agosto. La séptima planta, dedicada a la reducción directa de hierro, estará terminada en febrero de 2025, informó la Compañía Siderúrgica Mutún, que administra las operaciones de la mina, en un comunicado del 6 de junio.
En 2016, Bolivia dio un giro sustancial en la historia del yacimiento de Mutún, una de las mayores reservas de hierro y manganeso del mundo. Tras negociaciones fallidas con el grupo indio Jindal Steel and Power, que en 2007 ganó la licitación para la construcción de la primera planta siderúrgica del país, Bolivia adjudicó el proyecto a la empresa estatal china Sinosteel, informó Reuters .
Este nuevo proyecto busca aprovechar las vastas reservas del Mutún, estimadas en 40 mil millones de toneladas de hierro y 10 mil millones de toneladas de manganeso, para convertirlas en productos comerciales.
“El hecho de que terminen construyendo una planta de menor capacidad que la que originalmente se planteó con Jindal, ahora con una empresa china, dice mucho”, dijo a Diálogo el 14 de julio Gonzalo Mondaca, investigador asociado del Centro de Documentación e Información de Bolivia. “Demuestra que China está aumentando su presencia en la industria del hierro a nivel global”.
A partir de 2024, según el diario boliviano Los Tiempos , y durante los próximos 10 años, se espera que el gobierno boliviano comience a pagar una deuda de 461 millones de dólares al Eximbank de China por la construcción del complejo siderúrgico de 42 hectáreas. Como ocurre con muchos proyectos vinculados a empresas estatales chinas, el complejo Mutún ha enfrentado retrasos y denuncias de irregularidades, lo que genera desconfianza.
“Teniendo en cuenta las debilidades institucionales de Bolivia para abordar el proyecto de industrialización minera, hay pocas posibilidades de que el proyecto avance sin apoyo externo, aparentemente de empresas chinas”, dijo Mondaca. “El hierro está empezando a ser un mineral de difícil acceso en el planeta”.
El hierro es esencial para la fabricación del acero, un material fundamental en el desarrollo industrial y tecnológico. Su uso abarca desde la construcción y la manufactura hasta la innovación en diversas tecnologías, lo que lo convierte en un recurso clave para el progreso económico y tecnológico global, informó CNN .
Ubicado en la frontera sureste del país, el Pantanal boliviano forma parte del Gran Pantanal, que se extiende entre Bolivia, Brasil y Paraguay sobre una superficie de 200.000 kilómetros cuadrados, el humedal más grande del mundo. Es el hogar de 463 especies de aves, 269 especies de peces, más de 236 especies de mamíferos, 141 especies de reptiles y anfibios y más de 9.000 subespecies de invertebrados, informó Dialogue Earth .
Así, el Gran Pantanal es un ecosistema de rica biodiversidad, que cumple un papel fundamental en el ciclo del agua, regulando el clima y mitigando el calentamiento global. Su importancia ecológica le valió la designación como sitio Ramsar o humedal de importancia internacional en 2001, según Diálogo Tierra . En Bolivia, esta región comprende cuatro municipios del departamento de Santa Cruz: San Matías, El Carmen, Puerto Quijarro y Puerto Suárez, donde se ubica Mutún.
Sin embargo, en las últimas cuatro décadas, el Pantanal boliviano ha experimentado una reducción media del 23 por ciento en las precipitaciones. La construcción de la acería Mutún y su impacto ambiental negativo son preocupantes, ya que el agua filtrada naturalmente por el Pantanal también sustenta las industrias y la agricultura locales.
Aunque el actual presidente de la Siderúrgica Mutún, Jorge Alvarado, asegura que no habrá impacto ambiental, el biólogo Juan Carlos Urgel, quien desde 2014 estudia el Parque Nacional Otuquis, ubicado a pocos kilómetros del Mutún, dijo a Diálogo Tierra que en la zona se desviaron cuerpos de agua, “que eran humedales y ahora se secaron”.
Un documento al que tuvo acceso Diálogo Tierra revela que Sinosteel subcontrató a otras empresas chinas para la explotación de mineral de hierro a cielo abierto. Una de estas firmas opera la planta de lavado de mineral de hierro utilizando agua del río San Juan, que contamina el agua por la presencia de metales y eleva los niveles de sedimentos en los arroyos, mientras que el agua para la construcción y montaje de la megafábrica se bombea desde el arroyo Los Mangales.
El informe también señaló que en el Parque Otuquis se excavaron grandes zanjas para la construcción del acueducto y el transporte de maquinaria para el desmonte y nivelación, generando un gran impacto al ecosistema del área protegida.
La Autoridad Nacional del Ambiente de Bolivia no emitió licencia ambiental para la explotación minera. En cuanto al uso del agua del río San Juan y otros cuerpos de agua de la zona, que está catalogada como de “buena calidad”, Diálogo Tierra explicó que la única extracción de agua autorizada para procesos industriales es la del río Paraguay.
“La regulación ambiental boliviana se ha flexibilizado y sectorizado, otorgando más facultades a los sectores de hidrocarburos, petróleo y minería que al Ministerio de Medio Ambiente y Agua. Esto lleva a priorizar negocios con China sin protección ecológica”, afirmó Mondaca.
La producción de hierro boliviana se comercializará mayoritariamente en el mercado internacional. “Bolivia tiene una baja demanda interna y un mercado pequeño en Sudamérica. La producción se destinará principalmente al exterior, sin generar grandes ganancias internas, debido a la falta de capacidades científicas y tecnológicas para agregar valor dentro del país”, explicó Mondaca.
Lo más probable es que, con el asesoramiento de China, Bolivia logre comercializar su hierro, pero siempre bajo los objetivos de China, dijo. Esto es preocupante, ya que el control de China sobre los yacimientos de hierro, incluidos los de Bolivia, no es insignificante, agregó.
“China tiene una enorme capacidad de producción que puede reducir los precios, presionando a algunas empresas hasta el punto de llevarlas a la quiebra. El siguiente paso sería que Pekín compre estas empresas en Sudamérica, aumentando así su control sobre el mercado del mineral de hierro”, dijo Mondaca. “Un aspecto preocupante desde una perspectiva geopolítica”.