Las refinerías ajustan su modelo de negocio a la era de la energía renovable
El sector de la refinación, tradicionalmente asociado a la explotación de combustibles fósiles, se enfrenta a una encrucijada en su historia. La transición energética, impulsada por la necesidad de reducir la dependencia de los hidrocarburos, está obligando a este negocio a replantear sus operaciones. Mientras la demanda de energías renovables aumenta y los combustibles fósiles pierden protagonismo, las refinerías se ven presionadas a adaptarse o desaparecer.
De acuerdo con un análisis reciente de la consultora Wood Mackenzie, aproximadamente el 20% de la capacidad de refinación global, lo que equivale a 121 complejos de un total de 465, está en riesgo de cerrar. La transición hacia biocombustibles y petroquímicos está provocando que algunos de estos complejos cierren, se reconviertan o, en el peor de los casos, queden completamente inhabilitados. Aunque países como México y Nigeria siguen apostando por la refinación, la sostenibilidad del negocio a largo plazo es incierta.
El informe señala que los márgenes de ganancia de las refinerías, que alcanzaron niveles sin precedentes tras la recuperación económica post-pandemia, comenzarán a debilitarse hacia el final de esta década. La demanda de combustibles fósiles disminuirá, afectando los márgenes de rentabilidad. “Los márgenes de refinación comenzarán a debilitarse hacia fines del decenio (2030), a medida que disminuya la demanda de combustibles fósiles”, advierte Wood Mackenzie.
Durante el auge post-pandemia, las refinerías lograron ganancias inusitadas, con márgenes que llegaron a ser de decenas de dólares por barril, un fenómeno inusual para una industria donde tradicionalmente los márgenes son de apenas centavos. Sin embargo, este periodo de bonanza ha comenzado a desvanecerse. “Un refinador es alguien que trata de extraer el máximo valor de una gota de crudo, y los márgenes por un momento pasaron de ser de centavos por barril a decenas de dólares por barril, pero eso ya no se ve más”, comenta un analista de la industria, que prefirió mantenerse en el anonimato.
Este escenario plantea retos significativos para las refinerías que deberán encontrar nuevas formas de mantenerse competitivas en un mundo que avanza rápidamente hacia la descarbonización y la transición energética.