Industria y Empleo en Latinoamérica Bajo Amenaza: CEOs del Acero Alzan la Voz
En el panel de CEOs de la industria, durante el Alacero Summit 2024, los directivos coincidieron que los gobiernos deben actuar para nivelar “el campo de juego”
Ante una creciente amenaza de competencia desleal desde China y otras potencias industriales, líderes de la industria siderúrgica en Latinoamérica han lanzado un enérgico llamado a la acción para proteger el empleo y fomentar políticas industriales que igualen el terreno de juego. Máximo Vedoya, CEO de Ternium, Jefferson De Paula, CEO de ArcelorMittal South America Long y Gustavo Werneck, CEO de Gerdau, destacaron la urgencia de defender a las empresas locales y fortalecer la cadena de valor frente a prácticas comerciales que consideran injustas y perjudiciales para el empleo en la región.
Al participar en el panel de CEOs de la industria, durante el Alacero Summit 2024, los directivos coincidieron que los gobiernos deben actuar para nivelar “el campo de juego” ya que no se puede competir contra un estado como China que subsidia a su industria.
Para Vedoya, la clave radica en que América Latina adopte un modelo similar al de Estados Unidos y Europa, quienes han tomado medidas activas para proteger su industria del acero mediante la imposición de aranceles antidumping sobre productos chinos.
Estas acciones, señala Vedoya, no son proteccionismo extremo, sino una defensa necesaria para competir en condiciones equitativas. “Es correcto lo que hace Estados Unidos, debemos seguir su ejemplo. Si queremos mantener empleos de calidad, debemos asegurarnos de que la competencia se dé en igualdad de condiciones”, señaló el directivo de Ternium.
Vedoya aboga por una colaboración integral en toda la cadena de valor industrial latinoamericana: “Es necesario que toda la cadena se desarrolle de manera conjunta. No sirve de nada que solo se proteja a la minería o a la siderurgia. Debemos trabajar unidos para lograr un desarrollo industrial sostenible en la región”.
En su visión, es prácticamente imposible competir contra un estado que respalda agresivamente a sus industrias, por lo que se requiere una política industrial sólida para enfrentar el comercio desleal y evitar una pérdida continua de empleos en el sector.
“Guerra por Empleo”: La Perspectiva de Gerdau
Gustavo Werneck, CEO de Gerdau, lleva el tema a un terreno aún más directo: el impacto en los empleos. Werneck advirtió que la estrategia china de subsidios y exportaciones de bajo costo está socavando las oportunidades de empleo en países como Brasil, Argentina y México.
“Lo que ocurre en China es que emplea a su gente, mientras quita empleos a brasileños, argentinos y mexicanos”, dijo Werneck. Subraya la necesidad de que la opinión pública comprenda que se trata de una “guerra por empleo” en la que la supervivencia laboral de la región está en juego.
Werneck se muestra crítico ante las narrativas que justifican el libre comercio a cualquier costo, recordando que algunas voces en contra de la defensa comercial argumentan que estas medidas pueden llevar a una inflación en el precio de los productos. Sin embargo, Werneck sostiene que las comunidades deben movilizarse y comprender que, si no se toman acciones contundentes, los empleos podrían trasladarse a otras geografías, dejando desprotegida a la fuerza laboral local.
ArcelorMittal y el Futuro del Consumo de Acero en la Región
Jefferson De Paula, CEO de ArcelorMittal South America Long, ofreció un enfoque dual: optimismo cauteloso y precaución. Destacó que, a pesar de las dificultades, el mercado latinoamericano del acero tiene un enorme potencial de crecimiento, con un consumo per cápita promedio de 223 kilogramos, muy por debajo del promedio mundial. Este dato, según De Paula, indica que existe una brecha significativa que puede ser aprovechada si se desarrollan inversiones estratégicas.
“Vemos inversiones importantes en la región, pero es necesario un enfoque cuidadoso”, declaró De Paula. La volatilidad política y económica en países como Argentina es una realidad que afecta las decisiones de inversión. Aun así, el ejecutivo enfatizó que Latinoamérica tiene el potencial de ser competitiva en términos de calidad y costos, siempre y cuando se cuente con equipos tecnológicamente avanzados y con productos de alto valor agregado. No obstante, la llegada de acero y productos terminados desde China sigue representando una amenaza significativa para la industria.
Un Debate Urgente y Global
En el Congreso Alacero, los tres ejecutivos coincidieron en la urgencia de que los gobiernos de la región avancen hacia políticas que equilibren el terreno de competencia con potencias como China. Insisten en que las empresas latinoamericanas están plenamente capacitadas para competir a nivel mundial, pero solo si se eliminan los elementos que distorsionan el comercio.
“No estamos pidiendo protección, solo condiciones justas para competir”, afirmó Werneck.
La postura compartida por Vedoya, Werneck y De Paula sugiere que la industria siderúrgica en América Latina está lista para colaborar en el diseño de políticas industriales y para implementar mejoras en eficiencia y tecnología. Sin embargo, si los gobiernos de la región no avanzan en una política comercial defensiva ante las importaciones desleales, los líderes temen que los beneficios económicos de la región se diluyan en un entorno comercial desequilibrado.
A medida que los gobiernos de Estados Unidos, Europa, e incluso economías emergentes como Vietnam adoptan políticas industriales y arancelarias, los líderes industriales de Latinoamérica enfatizan que la región debe avanzar con rapidez para proteger su industria y el empleo.
La “guerra por empleo”, como la denominó Werneck, necesita el respaldo de una estrategia común entre gobiernos y el sector privado para garantizar la sostenibilidad de la industria y del trabajo en el continente.
La defensa de la industria no solo es una cuestión de empleo, sino de soberanía económica. Los líderes latinoamericanos advierten que el tiempo corre, y que la pasividad podría llevar a una dependencia que amenace la autonomía industrial y la seguridad laboral en la región.
Por César Sánchez