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Muestran indicadores cíclicos  latencia de riesgo de caer en recesión

4 de noviembre de 2024.- El Sistema de Indicadores Cíclicos permite dar seguimiento al ciclo económico de la economía mexicana, a través de dos enfoques con diferentes metodologías, informó Banco BASE.

Por un lado, el Sistema de Indicadores Compuestos: Coincidente y Adelantado (SICCA), conocido como enfoque clásico, sigue la metodología del National Bureau of Economic Research (NBER) basada en el ciclo de negocios.

Por otro lado, el Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) utiliza una metodología de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Estos indicadores muestran que está latente el riesgo de caer en recesión. Indicador Coincidente y Adelantado (SICCA, Enfoque Clásico)

El indicador coincidente, que refleja el estado general de la economía bajo el enfoque clásico, mostró un retroceso mensual de 0.3 puntos durante agosto.

De acuerdo con la metodología del indicador, para que se confirme un giro en la tendencia (a la baja), la longitud entre dos puntos de giro debe ser de por lo menos cinco meses.

No obstante, el indicador coincidente no muestra tendencia alguna, lo que es consistente con el pequeño rebote del PIB observado en el tercer trimestre, pero con un crecimiento bajo comparado con el año anterior.

El indicador adelantado, que busca anticipar los puntos de giro del indicador coincidente, registró un retroceso de 1.6 puntos en agosto, luego de crecer 0.40 puntos en julio. A pesar de que el indicador adelantado no muestra una clara tendencia a la baja, en dos de los últimos tres meses (junio y agosto), mostró caídas profundas, enviando señales de que la actividad económica en México podría caer en el último trimestre del año Sistema de Indicadores Cíclicos, metodología compatible con la OCDE.

El Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC), busca identificar la fase del ciclo de negocios con base en la tendencia de largo plazo del indicador coincidente. En agosto el indicador bajó 0.02 puntos, acumulando trece meses consecutivos de retrocesos. Este indicador no hilaba tantos meses a la baja desde el periodo entre septiembre del 2018 y mayo del 2020, cuando cayó durante 21 meses consecutivos.

Al interior, cuatro de seis componentes desencadenaron la caída de agosto: 1) la actividad industrial, 2) el índice de ingresos por suministro de bienes y servicios al por menor y 3) los asegurados trabajadores permanentes en el IMSS y 4) las importaciones totales. Los dos componentes que contribuyeron positivamente fueron el Indicador global de la actividad económica y la tasa de desocupación urbana.

Es importante destacar que en agosto el indicador coincidente se ubicó apenas por encima de la tendencia de largo plazo (100 puntos), y de mantener esta tendencia negativa, en el muy corto plazo el indicador podría llegar a un cambio en la fase del ciclo.

En el caso del Sistema de Indicadores Cíclicos, el componente adelantado, que se extiende al mes de septiembre, cayó en 0.12 puntos, hilando cinco meses de retrocesos (Figura 5). Al interior, tres de seis componentes propiciaron la caída del indicador en septiembre: 1) indicador de confianza empresarial, 2) IPC de la Bolsa Mexicana de Valores y 3) la tasa de interés interbancaria.

Dos de seis componentes tuvieron una contribución positiva: 1) tipo de cambio real bilateral México-Estados Unidos y 2) índice S&P 500 de Estados Unidos. El componente de tendencia del empleo en las manufacturas prácticamente no tuvo impacto sobre el indicador adelantado.

La combinación del indicador coincidente apenas por encima de la tendencia de largo plazo (brecha positiva) y el del indicador adelantado a la baja durante cinco meses seguidos, señala que es probable que en los próximos meses el indicador coincidente caiga en una brecha negativa, (por debajo de la tendencia de largo plazo de 100 puntos).

Lo anterior implicaría que la economía mexicana podría caer en una recesión económica.

 

Reportacero

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