Enfrenta 10 retos transición política.- IDIC
1. Mensaje de Unidad Nacional
2. Claridad de visión y objetivos
3. Marco institucional ¿qué debe cambiar?
4. Equipo de transición: Liderazgo y Compromiso con México
5. Preservación de la estabilidad con crecimiento económico
6. Fortalecimiento Globalmente Productivo y Competitivo del Mercado Interno
con Inclusión Social
7. Ante el cuestionamiento al TLCAN: transformación productiva
8. Alianza Global por el Desarrollo de México
9. Gasto público eficaz y con visión productiva
10. Seguridad Pública
Para ello, señala el Instituto, se debe iniciar con un claro mensaje de Unidad Nacional, termina el tiempo de campañas y el país debe seguir adelante. La construcción de una verdadera Alianza Social permitirá elaborar una Agenda por México Social y Productivamente Incluyente. Sin un diálogo y consensos con los sectores productivos, ciudadano y académico se corre el riesgo que la fragmentación electoral persista más allá de lo correspondiente al proceso respectivo.
“Sin lugar a duda que para alcanzar una cohesión social se requiere tener una Visión Compartida y objetivos claros, que sirvan de directriz al equipo de trabajo que desde la transición tendrá que transmitir confianza y certidumbre en función de su Compromiso con México, honestidad, liderazgo, vinculación con los sectores productivos y calidad”.
Para ello, añade, se requerirá de una coordinación eficaz y que el equipo de transición permita la adecuada coordinación.
El objetivo debe ser acelerar rápidamente el crecimiento económico, pasar de la obsesión por la estabilidad a la obsesión por el crecimiento, detrás de ello se encuentra el fomento a la inversión.
Sin el Fortalecimiento Productivo del Mercado Interno, indica IDIC, no se podrá enfrentar la compleja agenda que México debe resolver.
Para lograrlo, explica, se debe mejorar la calidad del gasto público, particularmente de la inversión. Al mismo tiempo será necesario elevar la interacción con la inversión privada y el contenido nacional de la producción interna y de las exportaciones.
Representa la única forma de generar valor agregado y con ello de impulsar el crecimiento económico.
En este sentido, la tarea del equipo de transición será estratégica y fundamental, sin un diagnóstico y estrategia adecuada, el presidente electo correrá el riesgo de ser atrapado por la inercia de los eventos estructurales y de coyuntura que vive México.
IDIC destaca el hecho de que por primera vez en décadas el gobierno se aventuró a esbozar una propuesta que en el fondo buscaba recuperar la función del Estado como promotor del desarrollo económico, a través de la política industrial y el fomento al sistema productivo.
“Derivado de ello se crearon organismos como el Comité Nacional de Productividad o el Consejo Consultivo Empresarial para el Crecimiento Económico de México que en principio servirían como mecanismo de diálogo entre los sectores público, privado y académico.”
De igual manera, añade, se elaboraron los Programas para Democratizar la Productividad y de Desarrollo Innovador que en principio tenían como objetivo acelerar el crecimiento de México a través de la innovación y la industria.
Sin embargo, señala que existe un problema: las intenciones positivas fueron frenadas por la diferencia de visiones al interior del equipo económico del gobierno. La inercia terminó por restringir el progreso y el peso de la administración pública frenó las acciones emprendidas.
“En concreto prevaleció el modelo de apertura económica de carácter comercial que hoy se encuentra en entredicho por los cambios promovidos desde Estados Unidos por Donald Trump. De igual forma las finanzas públicas regresaron a su lógica de ajuste fiscal restrictivo que tiene a la inversión en niveles críticos que no se habían visto aun en épocas de crisis económica”.
No obstante, señala, la Ley para el Incremento Sostenido de la Productividad y la Competitividad de la Economía Nacional y los cambios constitucionales a los artículos 25 y 26 contienen elementos diferenciales suficientes para dar una nueva visión a la política económica de la próxima administración. Para que ello suceda deberá elaborarse el Programa Especial que falta ser instrumentado eficazmente y vincularse con el Plan Nacional de Desarrollo, el Pronafide, los programas sectoriales y las estrategias del sector privado.
Con relación a las reforma estructurales consideró que el crecimiento económico prospectado de 5% no llegó, ya sea porque llegaron a destiempo, que les falta madurar o que se sobredimensionó el impacto sobre el resto de la economía. El hecho es que las reformas ya no se pueden ver como el punto de referencia o la columna vertebral de la propuesta económica del próximo gobierno.
“No obstante, existe la posibilidad de que las reformas proporcionen algunos beneficios a la economía si se ejecutan las inversiones, el financiamiento y las mejoras en productividad enmaradas en las reformas energética, financiera y laboral. Para ello deberá revisarse el estado de avance y el compromiso legal establecido en las mismas”, señala IDIC.
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