Colaborador Invitado

El incierto panorama petrolero y la expectativa futura de su precio

Por Ana Victoria Azuara

Desde mediados de julio, el WTI ha fluctuado entre 64 y 71 dólares por barril, mostrando una volatilidad anualizada de 25.10%, ante los recientes acontecimientos globales. El mercado de commodities ha sido afectado por distorsiones comerciales y políticas que han modificado las expectativas sobre los fundamentales de oferta y demanda del hidrocarburo, lo que dificulta pronosticar la dirección que tomará el precio del petróleo hacia el cierre del año, pues existen factores que presionan a la baja y al alza su precio.

Entre los factores que generan presiones a la baja se destaca la guerra comercial entre China y Estados Unidos (EU), así como la incertidumbre relacionada con Turquía. Por el contrario, la expectativa de las sanciones a Irán de EU presiona el precio del crudo al alza.

Las presiones a la baja se dieron ante la posibilidad de que China aplique aranceles del 25% a las importaciones de petróleo estadounidense, mismos que serán impuestos como medida de represalia si el gobierno de EU cumple sus amenazas de implementar aranceles del 25% a productos chinos por 16 mil millones de dólares el 23 de agosto. La decisión de China no fue una sorpresa, pues refinerías en ese país ya habían comenzado a recortar su demanda por crudo de EU desde julio.

Los aranceles a EU y las tensiones entre ambos países abren la posibilidad de que China aumente sus importaciones de crudo iraní, opuesto a los deseos de EU. Aunque esto podría limitar la caída en la producción petrolera esperada en Irán una vez que las sanciones de EU entren en vigor, también podría incrementar las tensiones políticas entre EU y China. La escalada en las tensiones entre ambos países no sólo aumenta el nerviosismo sobre la economía global y la demanda por crudo ante una potencial disminución del crecimiento económico, sino que también genera preocupaciones sobre la oferta de petróleo estadounidense. China es el segundo mayor consumidor de crudo del mundo, por lo que una reducción en su demanda podría causar que los inventarios de crudo estadounidense se acumulen.

Otro riesgo a la baja para el precio, es la inestabilidad económica en Turquía y el nerviosismo de los inversionistas sobre un contagio financiero similar al observado con la crisis de Grecia que inició en 2009 y presionó a la baja al precio del petróleo. De darse un escenario similar al de Grecia, podría disminuir la demanda por commodities, pero como el mercado se anticipa a dicha expectativa, el precio ha disminuido desde ahora.

Por otro lado, las presiones al alza para el precio del petróleo se han dado ante la expectativa generada por la entrada en vigor de las sanciones de EU a Irán, que se espera inicien el 4 de noviembre. EU pretende imponer sanciones financieras a países que importen crudo iraní y así dañar la economía del país, lo que genera nerviosismo, ya que se teme que se pueda observar un déficit de petróleo al cierre del año.

Las distorsiones en los mercados globales causadas por los aranceles, sanciones y tensiones geopolíticas podrán reajustar los flujos de oferta y demanda del petróleo. Los problemas comerciales y políticos de EU con China y Turquía causarán que éstos últimos busquen satisfacer su demanda en Europa o el Medio Oriente, dejando de lado la oferta estadounidense. Esto podría aumentar temporalmente la diferencia entre el precio del WTI y el Brent, pues se observaría una menor demanda de mezcla estadounidense y una mayor demanda por crudo de otras regiones. No obstante, como ocurre con todas las distorsiones, el mercado tenderá a un nuevo equilibro, por lo que, ante el aumento en el precio del Brent, los consumidores que compraban dicho crudo aumentarán su demanda por WTI en meses posteriores.

En el corto plazo se espera que el precio del crudo oscile a la par de las expectativas generadas por las sanciones a Irán y la guerra comercial entre EU y China. Por su parte, en el largo plazo el precio del crudo debería mostrar una tendencia al alza pues, por ahora, no se observan efectos negativos en la demanda por crudo debido a la guerra comercial, mientras que se anticipa una menor producción de crudo de Irán ante las sanciones estadounidenses y la disminución continua de la producción de Venezuela y Libia, que podrían dificultar el mantener la oferta mundial de petróleo.

Bajo este escenario, se espera que en el largo plazo el WTI mantenga su tendencia al alza y se dirija primero hacia su resistencia de 75 dólares por barril y luego hacia los 80 dólares por barril.

Ana Victoria Azuara Rodríguez

Analista Económico Financiero de Banco BASE

aazuara@bancobase.com

 

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