Sin bola de cristal
Por María Dolores Ortega
¿Cómo nos va a ir en lo económico con Andrés Manuel López Obrador?, me preguntan.
Ojalá pudiera apacentar sus inquietudes. Y afirmarles que México por fin alcanzará tasas de crecimiento económico de 7% anual.
La realidad es que ese porcentaje, en el corto y mediano plazo, es inalcanzable.
Por lo que, ya es bastante decirles que la probabilidad de que la economía mexicana este año si crecerá y en 2019 también a tasas de alrededor de 2%, es alta.
Luego de la desaceleración económica del segundo trimestre del año y de que el Gobierno federal ya encajonó chequeras, es decir, no hay más inversión, lo más probable es que apenas podamos alcanzar un crecimiento del 2% del Producto Interno Bruto (PIB) este 2018.
La incertidumbre sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte perjudicó las decisiones de inversión, y esto limitó el crecimiento económico.
Sin duda, sin embargo, llama la atención que a nuestra paridad cambiaria no le benefició casi en nada la medida, de que ya hay Acuerdo Comercial con Estados Unidos.
¿Acaso México está condenado a tasas de crecimiento económico mediocres del 2% anual, como lo ha hecho en los últimos 30 años?.
En las clases de macroeconomía, enseñan que la ecuación del PIB es igual a la suma de la inversión, del consumo, del gasto de Gobierno, y de las exportaciones netas.
¿En qué variables estamos fallando, por qué no detonamos nuestro crecimiento económico?
Para el investigador y economista Santiago Levy, en su libro Esfuerzos Mal Recompensados, la razón por la que la economía mexicana no alcanza una mayor tasa de crecimiento es la “mala distribución de los recursos”.
Muy probablemente así sea. Sabemos que hay incentivos perversos, incapaces de romper círculos viciosos.
Lo que es claro, en la investigación de Santiago Levy, es que México no padece un problema de escasez de recursos.
Entonces, ¿qué necesitamos para crecer? aumentar la productividad.
La productividad, según la Real Academia Española, describe la capacidad o el nivel de producción por unidad de superficies de tierras cultivadas, de trabajo o de equipos industriales.
Suele estar asociada a la eficiencia y al tiempo: cuanto menos tiempo se invierta en lograr el resultado anhelado, mayor será el carácter productivo del sistema.
Sin inversión en educación de calidad, en desarrollo e innovación tecnológica, en infraestructura pública, difícilmente podemos aspirar a ser más productivos, a crear condiciones de competitividad donde no existen, a CRECER como País.
Repito, las esperanzas con el nuevo Gobierno son muy altas. Ojalá pueda corregir la MALA distribución de los recursos, para que éstos lleguen a quienes si deberían y sirvan verdaderamente para aumentar la PRODUCTIVIDAD.
Estimados, este año el sector público federal ejercerá un gasto neto total de $5,279,667,000,000 (5 billones 279 mil 667 millones de pesos).
De nuevo, el PROBLEMA es el DESTINO de esa cantidad enorme de recursos.
La Lic. Ortega Paredes es Economista de la UANL; laboró para Grupo Reforma 15.5 años; es analista independiente de temas económicos, fiscales y laborales; cursa su Maestría en Negocios y Finanzas en la UMM. @Doloresop