Colaborador Invitado

«Situación Actual de las Finanzas Públicas y Empresas Estatales en México»

Dr. Jorge A. Lera Mejía

Trasciende qué el gobierno federal no ha logrado pagar salarios a buen número de funcionarios de primer y segundo nivel, algunos desde octubre del 2024.

Ante esta coyuntura nos preguntamos, hasta que momento se podrá mantener en México los enormes subsidios a obras insignia cuando las dos principales empresas del estado, PEMEX y CFE están en proceso de reconocer quiebra técnica, donde incluso no pagan a los más importantes proveedores.

Descripción del escenario económico complejo:

1. Crisis de Liquidez Gubernamental y Salarios Pendientes
Diversos reportes a mediados de 2025 reflejan problemas significativos en la liquidez del gobierno federal, manifestados en retrasos para el pago de salarios a funcionarios de primer y segundo nivel desde finales de 2024. Esta señal de tensión financiera ha incrementado la incertidumbre sobre la sustentabilidad del gasto público y la continuidad de subsidios a megaproyectos y programas sociales.

2. Estado Financiero de PEMEX y CFE
PEMEX es considerada la petrolera más endeudada del mundo, con un pasivo financiero que ronda los 101 mil millones de dólares y adeudos a proveedores cercanos a 20 mil millones de dólares. La situación es tan grave que asociaciones de proveedores han advertido sobre una posible interrupción de operaciones debido a impagos, lo cual profundiza la crisis de solvencia y evidencia un riesgo de quiebra técnica.

CFE enfrenta también desafíos de liquidez. Aunque ha efectuado reestructuraciones y creado fideicomisos para gestionar deudas de proyectos clave, estos esfuerzos han implicado reconocer pagos a acreedores por debajo del valor nominal y ajustar la inversión en infraestructura. Además, la CFE cargó recientemente con altos costos derivados de desastres naturales y obligaciones de reasignación de activos, presionando aún más sus finanzas.

3. Sostenibilidad de los Subsidios a Programas Sociales y Obras
El Paquete Económico 2025 contempla un significativo recorte al gasto público. La reducción en términos reales será del 3.3%, impactando la inversión en infraestructura que caerá 12.7%, con un énfasis en la necesidad de ajustar prioridades y limitar subsidios directos a megaproyectos para preservar la estabilidad de los programas sociales.

Aproximadamente el 75% del presupuesto agrícola, por ejemplo, sigue destinado a programas sociales como fertilizantes gratuitos y transferencias a productores, aunque los montos reales disminuyen ligeramente por inflación. La presión fiscal limita la posibilidad de expandir o incluso mantener en el mismo nivel estos apoyos si la situación no mejora.

Los subsidios a grandes obras e iniciativas emblemáticas siguen consumiendo recursos, pero su viabilidad dependerá de recortes adicionales o de un ajuste serio en otras partidas presupuestales.

4. Política Fiscal, Monetaria e Inflación
Secretaría de Hacienda: El gobierno busca mantener el monto de recaudación fiscal en 5.3 billones de pesos en 2025 sin crear nuevos impuestos, priorizando la eficiencia recaudatoria y el combate a la evasión, pero sin una reforma fiscal estructural que aumente los ingresos a mediano plazo.

Banco de México: La inflación anualizada estuvo en 3.67% en el primer trimestre de 2025, por debajo de los niveles críticos, y la política monetaria tiende a la reducción paulatina de tasas, aunque se mantiene restrictiva. La política monetaria no muestra señales de una expansión descontrolada de la base monetaria (M1) como en crisis previas, pero el riesgo de presiones inflacionarias persiste ante una posible depreciación del peso o choques externos.

A pesar de las previsiones oficiales optimistas (crecimiento del 2-3% esperado por Hacienda), la mayoría de organismos internacionales predicen un crecimiento magro para 2025, de apenas 1-1.5%.

5. Riesgo de Estanflación y Crecimiento Económico
La economía mexicana muestra síntomas de estancamiento, con un crecimiento trimestral real del PIB de solo 0.2% en el primer trimestre de 2025; la industria incluso se contrajo y los servicios mostraron cero crecimiento, mientras que el sector primario apenas compensó parcialmente la debilidad generalizada.

Desde 2018, México no ha registrado un ciclo expansivo sostenido: el crecimiento anualizado oscila entre cifras marginales y negativas, lo cual eleva el riesgo de un episodio estanflacionario si se suman choques inflacionarios externos o internos.

La viabilidad de sostener subsidios masivos a programas sociales y megaproyectos está claramente comprometida por la baja liquidez, la crisis en PEMEX y CFE, y la falta de un motor robusto de crecimiento económico.

El margen fiscal es cada vez más estrecho: sin una reforma fiscal de fondo o crecimiento económico sostenido, las opciones gubernamentales se reducen a recortes o a aumentar la deuda, que ya crece a ritmos preocupantes y representa un costo crecientemente alto por intereses.

Hasta ahora, no hay señales de una expansión monetaria irresponsable como la descrita en crisis históricas mexicanas, pero el entorno internacional volátil y el riesgo de choques internos requieren de prudencia para evitar una espiral inflacionaria.

El riesgo de estanflación permanece latente: un PIB estancado junto con presiones inflacionarias aumentaría el malestar social y la presión sobre las finanzas públicas.

La continuidad de los subsidios y programas sociales en niveles actuales es insostenible en el mediano plazo sin ajustes fiscales profundos, crecimiento económico y una gestión rigurosa de política monetaria y endeudamiento público.

 

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