Perspectiva económica de México
- Aunque el PIB y el IGAE muestran crecimiento, la percepción general es de estancamiento económico, ante la falta de mejoras en ingreso, empleo e inversión.
- El consumo privado muestra un desempeño débil, con contracciones en bienes importados y señales de agotamiento en el ingreso disponible de los hogares.
- La creación de empleo formal se desaceleró fuertemente, con destrucción neta de puestos en el segundo trimestre y una caída histórica en el número de patrones registrados ante el IMSS.
- Las remesas pierden dinamismo por un mercado laboral más débil en EE.UU. y por mayores temores migratorios, lo que podría limitar el consumo en los próximos meses.
- El sector servicios comienza a desacelerarse, afectado por el deterioro de los ingresos y el posible agotamiento del ahorro acumulado por los hogares.
- El sector industrial enfrenta una contracción en su actividad, particularmente en construcción, minería y manufactura, con pérdida de empleos y caída en la inversión en maquinaria, equipo y construcción.
- El crecimiento de las exportaciones se concentra en bienes no automotrices, mientras que las exportaciones automotrices se contraen por el impacto de aranceles impuestos por EE.UU. La inversión extranjera directa en el sector automotriz muestra debilidad, especialmente desde EE.UU., ante el entorno de incertidumbre comercial.
- El gasto público muestra un sesgo preocupante hacia gasto corriente, con una caída histórica de la inversión física del gobierno y un subejercicio relevante. Las finanzas públicas enfrentan vulnerabilidades crecientes por baja recaudación, mayores compromisos estructurales (pensiones, subsidios, deuda) y bajo margen de maniobra fiscal.
- La inflación ha disminuido recientemente, pero enfrenta riesgos al alza hacia el cierre del año. Grupo Financiero BASE estima que la tasa de inflación anual se ubique en 4.10% en diciembre del 2025. Se anticipa que el Banco de México continúe con recortes graduales en la tasa de interés para finalizar el año en 7.5%, aunque con menor espacio para maniobras.
- Grupo Financiero BASE estima que la economía de México crecerá 0.35% en el 2025 y en el mejor de los escenarios crecerá 0.95%. Aún existe el riesgo de recesión, sobre todo si en Estados Unidos se empiezan a cobrar los aranceles de acuerdo al pie de la letra o si se añaden más sectores con aranceles específicos.
Según la estimación oportuna del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) publicada por el INEGI, la economía de México creció 0.67% en el segundo trimestre respecto al trimestre anterior. Con esto, el PIB registró una tasa de crecimiento anual de 1.19%, la mayor desde el tercer trimestre del 2024. No obstante, es importante tener en cuenta que con el crecimiento de 0.20% en el primer trimestre y este crecimiento de 0.67% en el segundo, el nivel de producción apenas supera en 0.21% al nivel observado en el tercer trimestre del 2024, previo a la contracción de 0.66% del cuarto trimestre.
Con esto, en el año el PIB acumula un crecimiento de 0.88% respecto al mismo periodo del 2024, siendo la menor tasa de crecimiento para un primer semestre desde 2020, cuando se contrajo 11.30% y previo a ese año, desde 2019, cuando cayó 0.05%.
En el desglose del PIB por actividad económica, se observan mejoras tanto en las actividades secundarias (industrial) y terciarias (servicios)
Las actividades secundarias tuvieron un repunte en su ritmo de crecimiento, registrando una tasa trimestral de 0.80%. Esta tasa fue la primera tasa trimestral positiva desde el tercer trimestre del 2024 y la mayor desde el segundo trimestre del 2023. No obstante, este repunte no fue suficiente para evitar una contracción anual de 0.16%, siendo el tercer trimestre consecutivo en que esto ocurre. Con esto, las actividades secundarias registran una contracción anual de 0.71% en el primer semestre del 2025.
En cuanto a las actividades terciarias, estas también tuvieron una mejora respecto al trimestre anterior. En el segundo trimestre crecieron 0.75% respecto al trimestre previo, siendo esta su mayor tasa de crecimiento trimestral desde el tercer trimestre del 2024. Con esto, el crecimiento anual del sector de servicios se aceleró a 1.65%, habiendo crecido 1.09% en el trimestre previo. No obstante, se sigue observando una tendencia de desaceleración. En la primera mitad del 2023 los servicios crecieron a una tasa anual de 3.97%; en la primera mitad del 2024 crecieron 2.23% anual; y ahora en la primera mitad del 2025 crecen solo 1.37%.
Finalmente, las actividades primarias sufrieron una contracción de 1.27% respecto al trimestre anterior, después de haber crecido 7.84% en el primer trimestre. Con esto, al segundo trimestre del 2025 las actividades primarias registran una tasa de crecimiento anual de 4.47%, presentando una desaceleración respecto a la tasa de 6.68% registrada en el primer trimestre.
En resumen, el crecimiento del PIB durante el segundo trimestre estuvo impulsado por un rebote de las actividades secundarias y terciarias. El crecimiento observado en el primer semestre modera el riesgo de recesión económica para México, que ha encontrado impulso a través de las exportaciones de productos sobre los que Estados Unidos no está cobrando aranceles al pie de la letra. Sin embargo, hay que recordar que los indicadores del mercado laboral en México siguen mostrando un fuerte deterioro en 2025, principalmente los de empleo formal, por lo que no se puede descartar que continúe observándose un crecimiento económico débil durante la segunda mitad del año.
EVOLUCIÓN DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA
En la edición anterior de este reporte, publicado en abril del 2025, se postulaba la pregunta si México se encontraba al borde de una recesión económica. Para esto, se debe comenzar por definir lo que es una recesión. Por años se han formulado diversos criterios prácticos para identificar recesiones, pero de manera general existe un consenso de que una recesión es un periodo en el que la actividad económica de una región sufre una caída profunda, prolongada y generalizada. Y si bien esto sirve como base para contestar la pregunta de si México está cerca de una recesión o no, también es importante recordar que la pregunta no se limita al terreno académico o técnico, sino que también forma parte de las preocupaciones reales de las empresas, los inversionistas, las familias, los trabajadores y los consumidores.
Desde esta perspectiva, es claro que para la población no basta con que la economía simplemente se mantenga en terreno positivo. Las personas y las empresas no aspiran únicamente a evitar una recesión; lo que buscan es una mejora sostenida en su bienestar: que sus ingresos crezcan, que sus inversiones rindan frutos, que su poder adquisitivo aumente y que su calidad de vida avance de manera tangible. En ese sentido, una economía que no retrocede, pero tampoco avanza de forma significativa, puede resultar igualmente frustrante y generar un sentimiento de estancamiento, incluso cuando los indicadores técnicos o los criterios tradicionales no confirmen la existencia de una recesión.
Los elementos de profundidad y duración que forman parte del fenómeno económico que todos llaman “recesión” se pueden evaluar de manera relativamente sencilla, ya que para ello basta analizar el nivel de producción de la economía de México. Para evaluar esto no solo se tienen las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) publicadas por INEGI, sino también los datos del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) y los del Sistema de Indicadores Cíclicos, publicados por el mismo organismo.
Las cifras del PIB ya demostraron en los primeros dos trimestres del año que la economía ni siquiera está en contracción, habiendo crecido 0.20% en el primero y 0.67% en el segundo. Sin embargo, es importante recordar que en el cuarto trimestre del 2024 el PIB sufrió una caída de 0.66%, y que apenas con el crecimiento de 0.7% del segundo trimestre del 2025 el nivel de producción logró situarse 0.21% por encima del observado en el tercer trimestre del 2024 (Fig. 3). Por su parte, el IGAE registró en mayo del 2025 un nivel que prácticamente iguala al máximo histórico de julio del 2024, solamente 0.04% por debajo de él (Fig. 4). Y en cuanto a los indicadores cíclicos coincidentes: el que sigue la metodología empleada por la OCDE acumula, hasta abril del 2025 (cifras más recientes) siete meses consecutivos en niveles inferiores a 100, umbral que representa la tendencia de largo plazo; mientras que el indicador coincidente que sigue la metodología del enfoque clásico empleada por el NBER, muestra que el pico de 102.5 puntos se alcanzó en octubre del 2023, y que tras un periodo de deterioro y estancamiento durante el 2024 que llevó al indicador a cerrar en un nivel de 99.4 puntos, y una ligera mejora en los primeros meses del 2025, el indicador se ubica, en abril del 2025, 2.63% por debajo del pico del 2023.
Los indicadores cíclicos coincidentes aún no reflejan el crecimiento que se tuvo en mayo y junio, que sin duda al ser incorporados resultarían en una mucho mejor lectura. Sin embargo, los indicadores cíclicos adelantados, que en teoría están diseñados para anticipar la dirección que tomará la economía en el corto plazo, tampoco muestran señales positivas. El indicador cíclico adelantado según el enfoque usado por la OCDE acumula siete meses consecutivos por debajo de 100 puntos, mientras que el indicador según el enfoque usado por el NBER registró contracciones en marzo y en abril y presenta una clara tendencia a la baja .
El análisis de estos indicadores no permite llegar a una conclusión. Las cifras del PIB y del IGAE muestran que la actividad económica está en crecimiento y que incluso iguala o supera cualquier nivel de producción alcanzado previamente, pero los indicadores cíclicos coincidentes aún no ubican a México en una fase de crecimiento, y los indicadores cíclicos adelantados no son muy alentadores.
Si se da prioridad a los datos del PIB, resulta difícil afirmar que México se encuentra en una recesión, ya que no se actualiza el elemento esencial de esta: la caída en la actividad económica. A primera vista, las cifras muestran que la economía tuvo un tropiezo a finales del 2024, con una contracción trimestral de 0.7% en el cuarto trimestre, pero que comenzado el 2025 se recuperó y ahora se perfila para retomar una trayectoria de crecimiento. No obstante, si en lugar de analizar la actividad económica en agregado se evalúa el desempeño de los diferentes sectores económicos, el panorama se torna más complejo y surgen señales que apuntan a escenarios desfavorables para la economía de México.
SECTOR SERVICIOS
El sector terciario, también conocido como sector de servicios, comprende un rango muy amplio de actividades económicas que, aunque no producen ni transforman bienes, son esenciales para el funcionamiento de la economía. Este sector incluye al comercio minorista y mayorista, a los servicios financieros, los de transporte, telecomunicaciones, servicios de educación, de salud, e incluso el turismo y los servicios gubernamentales. Su importancia para México ha aumentado en las últimas décadas conforme la economía ha transitado hacia una estructura más orientada al consumo y los servicios, dejando al sector industrial en segundo lugar. Ahora, el sector servicios representa la mayor proporción del PIB y del empleo nacional.
Aunque algunos tipos de servicios han estado cobrando mayor relevancia en el aspecto internacional y de la demanda externa, como el turismo y los servicios financieros, este sector históricamente se enfoca más en la demanda interna. Analizar la evolución del sector terciario permite evaluar mejor la dinámica del consumo en el mercado interior, que es afectado por factores como el empleo, los salarios, y otros factores internos que determinan el comportamiento de los consumidores.
La estimación oportuna del PIB del segundo trimestre del 2025 muestra que las actividades terciarias crecieron 0.75% respecto al trimestre previo, la mayor tasa de crecimiento trimestral desde el tercer trimestre del 2024. Con esto, el sector de servicios registró un crecimiento anual de 1.65%, acelerando respecto a la tasa de 1.09% en el trimestre previo. No obstante, se sigue observando una tendencia de desaceleración, ya que, analizando los crecimientos anuales de los primeros semestres, en el 2023 crecieron 3.97%, en el 2024 crecieron 2.23%, y ahora en la primera mitad del 2025 crecen solo 1.37%.
Dado que muchas de las actividades terciarias dependen directamente de la demanda de los hogares, su desempeño está condicionado por factores como el consumo privado, el nivel de empleo y las remesas, que influyen directamente en el ingreso disponible. Por ello, para entender mejor la evolución reciente del sector servicios y sus perspectivas, es fundamental analizar a detalle estos elementos clave que sustentan su crecimiento.
CONSUMO
Las cifras del Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior publicado por INEGI no son tan alentadoras. En abril, el consumo privado registró una tasa de crecimiento anual de 0.69%, el primero tras cuatro meses consecutivos de contracciones anuales. Además, se situó en un nivel similar al observado en marzo del 2024, con lo que se podría hablar de un año de estancamiento en el consumo privado.
Desglosando este indicador según el origen de los bienes y servicios, se observa un comportamiento muy desigual. El consumo de bienes y servicios de origen nacional mostró en abril un crecimiento de 3.05%, con el consumo de bienes creciendo 4.47% (la mayor tasa desde mayo del 2022) y el de servicios nacionales creciendo 1.28%. Sin embargo, el consumo de bienes importados registró una contracción anual de 8.33%, su mayor caída desde octubre del 2020.
En los primeros cuatro meses del año, el consumo acumula una contracción anual de 0.44%, la primera para un periodo igual desde el 2020, cuando se contrajo 6.10% a causa de la pandemia. En el desglose por el tipo de consumo se observa un comportamiento similar al de las cifras de abril, con el consumo de bienes y servicios nacionales creciendo 1.00% anual y el consumo de bienes importados cayendo 2.12% anual. Además, el nuevo Indicador Oportuno del Consumo Privado (IOCP) que publica el INEGI, anticipa que el consumo privado se contrajo a una tasa mensual de 0.3% en mayo y que en junio solamente repuntó 0.1%.
Grupo Financiero BASE estima que el consumo privado crecerá solamente 0.4% en el 2025 respecto al año anterior, lo cual significa una desaceleración importante respecto al crecimiento de 2.6% observado en el 2024. Dado que el consumo privado es el principal componente del PIB, su desaceleración incrementa sustancialmente la probabilidad de recesión en México.
Para comprender el débil desempeño del consumo, es importante analizar sus principales determinantes, es decir, los factores que influyen directamente en el ingreso disponible de los hogares. Entre ellos destacan el empleo y las remesas, ya que estos representan las principales fuentes de recursos que permiten a los consumidores sostener o aumentar su gasto.
EMPLEO
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) elaborada por el INEGI muestra que en los primeros seis meses del año, la población ocupada acumula un incremento de 848 mil personas. Esta es la mayor creación de empleo desde el 2021, cuando el mercado laboral se recuperaba de la pandemia. No obstante, esto se logra principalmente con el repunte observado en junio, en el que la encuesta mostró un aumento de 202 mil personas en la población ocupada (Fig. 9). A pesar de este repunte, la tasa de crecimiento anual promedio en los primeros seis meses es de solo 0.47%, la menor desde la primera mitad del 2020 y previo a eso la menor desde la primera mitad del 2009. Esto es un reflejo de la desaceleración en la creación de empleo. También es importante tomar en consideración que las cifras absolutas de población no se publican con ajuste estacional, lo cual puede complicar las comparaciones a través del tiempo.
La desaceleración en la creación de empleo es esperada cuando la tasa de desempleo está en niveles bajos, pues puede argumentarse que la economía se encuentra cerca del pleno empleo. La tasa de desempleo nacional, según cifras desestacionalizadas, se ubicó en junio en 2.63%. Esta tasa no es muy lejana del mínimo histórico de 2.45% observado en octubre del 2024. Por su parte, la tasa de desempleo urbano, aunque es mayor que la nacional, situándose en 3.11%, tampoco está tan lejana del mínimo de 2.79% de octubre del año pasado.
No obstante, aunque la tasa de desempleo ha disminuido, la tasa de subocupación sigue siendo elevada. En junio del 2025, la subocupación se situó en 7.31%, una ligera mejor respecto de la tasa de 7.47% observada un año antes. El mínimo histórico para la tasa de subocupación es de 5.88% en junio del 2006.
La desaceleración en la creación de empleo es aún más notoria en el empleo privado formal. Las cifras publicadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) muestran que junio cerró con un total de 22,325,666 puestos de trabajo formales afiliados al instituto, presentando un aumento anual de solo 0.03% (la menor desde marzo del 2021) (Fig. 11). Con los datos de junio se tiene que en la primera mitad del año se crearon solo 87,287 empleos formales en el sector privado. Esta creación de empleo formal privado en la primera mitad del 2025 equivale a un aumento de 0.39% y aquí es importante destacar que solamente se han observado menores tasas para un primer semestre en los siguientes años: (1) en el 2020 cuando el empleo cayó 4.51% debido a la crisis de la pandemia; (2) en el 2009 cuando se observó una caída de 2.16% debido a la Gran Recesión; (3) en el 2003 cuando solamente creció 0.31%; y (4) en el 2001 cuando cayó 0.15%. Aunque las caídas registradas en la primera mitad de 2001 y 2003 no coinciden con episodios formales de recesión en México, son periodos ampliamente reconocidos como etapas de estancamiento económico (Fig .12).
Además, gran parte del deterioro en las cifras de empleo formal se da en los meses más recientes, con caídas mensuales consecutivas en abril, mayo y junio, algo no visto desde el periodo marzo a julio del 2020, cuando se tuvo una pérdida de empleo formal por cinco meses consecutivos a causa de la pandemia. En estos tres meses, la destrucción de empleo formal asciende a 139,444 puestos de trabajo.
En julio, se espera que el registro de empleo ante el IMSS muestre un repunte, pero esto no implicará que el mercado laboral está mejorando. Julio es un mes en donde típicamente el empleo sube. Además, la reforma a las plataformas digitales en México, que entró en vigor el 22 de junio, obliga reconocer un vínculo laboral entre la empresa y el trabajador, con lo que de facto los empleos del sector informal dentro de estas plataformas se convierten en empleos formales, con derechos laborales como la seguridad social. Este registro ante el IMSS de los trabajadores de plataformas digitales puede distorsionar el análisis, puesto podría mostrar la “creación” de alrededor de 350 mil puestos, que serán nuevos registros, pero no nuevos empleos. No obstante, el eventual reacomodo en este tipo de negocios puede llevar después a la disminución en el número de trabajadores empleados.
Encima de la destrucción de empleo, también preocupa que el registro patronal en el IMSS también está disminuyendo, y lo hace a tasas nunca antes vistas. En junio, el IMSS reportó un total de 1,041,636 patrones registrados, lo que representa una disminución de 756 patrones respecto al mes anterior y una caída de 30,616 en comparación con junio de 2024. En términos porcentuales, esto equivale a una contracción anual de 2.86%, la más profunda desde que se tiene registro. Además, el número de patrones acumula 14 meses consecutivos de descenso, algo sin precedente, considerando que la caída más prolongada hasta ahora había sido de apenas cuatro meses, entre noviembre de 2008 y febrero de 2009.
Esta caída sostenida en el número de patrones registrados ante el IMSS, y de los empleos formales en sí, refleja los crecientes costos de mantener empleados en la formalidad, ante las reformas llevadas a cabo y los aumentos continuos al salario mínimo sin un aumento en la productividad que lo justifique. En este contexto, es razonable suponer que algunos empleadores optan por operar en la informalidad para evitar las cargas regulatorias y financieras asociadas al empleo formal.
La desaceleración en la creación de empleo en los primeros tres meses del año y la destrucción de empleo durante el segundo trimestre han ocasionado una desaceleración en el crecimiento de la masa salarial real. Con un crecimiento anual de 2.86% en el salario base de cotización promedio en junio y un crecimiento anual en el empleo formal de 0.03%, la masa salarial real registró un aumento anual de 2.89%, la menor tasa de crecimiento desde marzo del 2021 .
REMESAS
A mayo del 2025 (último dato disponible) las remesas acumulan en los 12 meses previos un total de 64,001.82 millones de dólares, mostrando un crecimiento anual de 0.34%, el menor desde enero del 2014. Además, es el segundo mes consecutivo en que se observa una disminución respecto al mes anterior.
Esa debilidad de las remesas se debe principalmente a los siguientes factores:
- El mercado laboral de Estados Unidos sigue mostrando señales de enfriamiento y la actividad económica se ha debilitado, lo que limita el crecimiento de las remesas. De acuerdo con estadísticas del Departamento de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS por sus siglas en inglés), en los primeros cinco meses del 2025, el empleo de personas de origen mexicano mayores a 16 años creció en 140 mil puestos. Esto es una creación de empleo 71.01% por debajo de lo creado en los mismos meses del 2024 y el menor número de empleos nuevos desde 2020, cuando el mercado laboral se vio afectado por la pandemia.
- El temor de la población indocumentada a ser deportada. Esto hace que eviten salir a trabajar o realizar otras actividades. En mayo la administración de Trump elevó la cuota de arrestos para deportaciones de 1,000 a 3,000 personas diarias, lo que genera miedo entre la población migrante.
Para la economía mexicana lo relevante es el poder adquisitivo de las remesas, que se obtiene convirtiéndolas a pesos mexicanos (usando el tipo de cambio FIX del mes) y ajustando por inflación (usando el INPC). Debido a que el peso mostró una depreciación anual en mayo de 15.73%, al medirlas en pesos mostraron un crecimiento anual de 10.42%. Ajustando por inflación, el poder adquisitivo de las remesas en México creció en mayo 5.74% al comparar contra mayo del año pasado.
Ahora, debido a que el tipo de cambio ha bajado y la inflación se mantiene alta, se espera que las remesas muestren pérdida de poder adquisitivo a partir de junio. Esto es relevante, pues las remesas representan 5% del consumo de México y 3.5% del PIB, por lo que la pérdida de poder adquisitivo de las remesas sería otro factor que contribuiría con la desaceleración económica en 2025.
Considerando (1) que el desempeño de las remesas en los primeros cinco meses del año es peor al comportamiento histórico y (2) que en mayo de nuevo se observó una contracción anual de las remesas, se estima que las remesas mostrarán una contracción anual de 1.5% en 2025. La caída de 1.5% sería la primera desde 2013, cuando las remesas en dólares se contrajeron 0.84% y la más profunda desde 2009, cuando se contrajeron 15.51%. Asumiendo que el tipo de cambio cotiza el resto del año alrededor de 19 pesos por dólar y considerando que la inflación en México tiende a 4.1% anual en diciembre, el poder adquisitivo de las remesas mostraría un crecimiento de 0.2%, el menor desde 2023, cuando se contrajo 10.20%.
Un factor que podría contrarrestar el deterioro de las remesas en los meses restantes del 2025 sería que quienes envían remesas aumenten el número de operaciones o su monto. Sin embargo, esto es poco probable en el contexto del endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos que desincentiva la búsqueda de empleo y la llegada de nuevos migrantes.
SECTOR INDUSTRIAL
El sector secundario, también conocido como sector industrial, abarca actividades económicas relacionadas con la transformación de materias primas en bienes manufacturados, así como la generación y distribución de energía eléctrica, gas y agua, la construcción y la minería. Este sector es clave para el crecimiento económico de México, ya que no solo genera una gran cantidad de empleos formales, sino que también impulsa el desarrollo tecnológico y la expansión de infraestructura física. Además, su relevancia se extiende más allá del mercado interno: una parte significativa del sector secundario está orientada a la exportación y se encuentra fuertemente integrada en cadenas globales de valor. Esta característica lo vuelve especialmente vulnerable o sensible a diversos factores, comerciales y geopolíticos, que influyen en la demanda externa y el comercio global, como disrupciones logísticas, guerras comerciales, o el desempeño económico de otros países. Analizar el desempeño reciente del sector secundario permite evaluar no solo la fortaleza interna de la economía, sino también su grado de exposición a riesgos externos que podrían afectar el crecimiento.
Para analizar el desempeño del sector secundario se tienen las cifras del PIB, pero también varios indicadores publicados por el INEGI con frecuencia mensual, principalmente el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI), la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC), y el Indicador Mensual de la Formación de Bruta de Capital Fijo (también conocido como el indicador de Inversión Fija Bruta).
Como ya se mencionó, la estimación oportuna del PIB muestra que las actividades secundarias crecieron 0.80% trimestral, su primer avance desde el tercer trimestre de 2024 y el mayor desde mediados de 2023. Sin embargo, a tasa anual registraron una contracción de 0.16%, sumando tres trimestres a la baja y acumulando una caída de 0.71% en el primer semestre de 2025.
El Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) más reciente mostró para mayo una contracción de 0.35% respecto al mismo mes del año anterior, hilando tres meses consecutivos de contracciones (Fig. 17). Con esto, el indicador acumula una contracción anual de 0.91% en los primeros cinco meses del año. Esto es un deterioro importante, ya que en el mismo periodo del 2024 se tuvo un crecimiento anual de 1.38%, y la contracción en 2025 es la primera para un mismo periodo desde el 2020, cuando se sufrió el impacto de la pandemia.
Una ventaja del IMAI es que también presenta los datos desglosados por los sectores de: minería; generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final; construcción; y manufacturas. Este desglose muestra que el único sector que aún muestra crecimiento anual es el de las industrias manufactureras, con una tasa de 1.42% , mientras que la minería cae 8.37%, la industria de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final cae 3.80%, y la construcción cae 1.00%.
No obstante, es importante ver que al interior de las manufacturas, la mayoría de los subsectores muestran contracciones anuales. De hecho, de los veintiún subsectores manufactureros, solamente ocho muestran crecimiento. Entre estos destaca a primera vista el subsector de fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón, pero aquí es importante tener en consideración que este aumento es causado en gran parte por el incremento en los precios del petróleo y no un mayor dinamismo del sector.
Los crecimientos anuales que sobresalen y que además tienen una alta participación en la mezcla de la actividad industrial de México son los de la fabricación de maquinaria y equipo (3.37%), la industria alimentaria (0.95%), la fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (3.67%), la fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (1.41%) y la fabricación de equipo de transporte (0.61%). Estos cuatro subsectores en conjunto representaron 45.42% del PIB de la actividad industrial del primer trimestre, con el de fabricación de equipo de transporte por sí solo representando 15.54% del total y la industria alimentario otro 12.90%. Sin embargo, estos subsectores son altamente dependientes de la demanda externa, con un alto porcentaje de su producción destinada a la exportación. Además, preocupan las contracciones de la actividad de los subsectores de las industrias metálicas básicas (-4.82%), la industria química (-2.98%), y la industria de las bebidas y tabaco (-1.67%), que en conjunto representan 10.90% de la actividad industrial.
Si bien la actividad manufacturera presenta un crecimiento anual, la Encuesta Mensual de las Industrias Manufactureras (EMIM) muestra que el nivel de empleo manufacturero está cayendo. La EMIM de mayo muestra que el empleo manufacturero cayó 0.34% respecto al mes anterior, siendo este el cuarto mes consecutivo de caídas mensuales. Con esto, el indicador de empleo de la EMIM registra una contracción anual de 1.98%, la mayor desde agosto del 2024. En el desglose por subsector, se observa que la pérdida anual de empleos se da principalmente en las industrias de fabricación de equipo de transporte (-7.99%), fabricación de prendas de vestir (-6.17%), curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-5.49%), fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-4.91%), industria de la madera (-3.56%) y las industrias metálicas básicas (-3.16%). Es particularmente preocupante la caída anual de 7.99% en el personal ocupado de la industria de fabricación de equipo de transporte, que, como ya se mencionó, es una de las industrias más importantes.
El indicador de inversión fija bruta también muestra cifras preocupantes respecto a las manufacturas. Si bien la inversión fija bruta total cae a una tasa anual de 7.72% en abril (la mayor desde enero del 2021), la inversión en maquinaria y equipo total mostró una mayor caída de 9.10% anual en abril del 2025, la mayor desde febrero del 2021 cuando aún se observaba el impacto de la pandemia (Fig. 19). En un desglose más específico, se observa que la mayor contracción se da precisamente en la inversión en equipo de transporte nacional, que cae 14.25% anual, también la mayor caída desde febrero del 2021. Por su parte, la inversión en equipo de transporte importado registra una contracción anual importante de 7.26%.
Otro sector importante de la actividad industrial es la construcción, que desempeña un papel no solo como generador de empleo y demanda de insumos, sino también como propulsor del crecimiento a través de la inversión pública y privada. Este sector incide directamente en el desarrollo de infraestructura de vivienda y de capacidades productivas, y a la vez su desempeño da señales de la confianza que los inversionistas tienen en la economía.
Como ya se mencionó, las cifras del IMAI muestran que la actividad de la construcción registró en mayo una caída anual de 1.00%, marcando el segundo mes de contracción anual, aunque solo presentó datos positivos por dos meses. Previo a eso, el indicador de construcción presentó contracciones que alcanzaron casi 10% (Fig. 21). Al interior resalta un contraste en el desempeño entre los diferentes tipos de construcción, ya que la caída se concentra en la construcción de obras de ingeniería civil, que en mayo registró una caída anual de 23.70%. En cambio, las obras de edificación crecen 3.32% mientras que los trabajos especializados para la construcción crecen 1.90% (Fig. 22). La razón principal detrás de la fuerte contracción en las obras de ingeniería civil radica en que este subsector está compuesto, en su mayoría, por proyectos de infraestructura pública; es decir, obras como carreteras, líneas ferroviarias, presas, plantas de generación eléctrica, refinerías, y otras construcciones de gran escala que dependen en gran medida del gasto público. Por lo tanto, cuando se dan recortes en el gasto, como sucede en el caso del ejercicio fiscal actual, la actividad en este sector se ve directamente afectada.
Por otro lado, el indicador de inversión fija bruta también muestra la debilidad del sector constructor. La inversión fija bruta en construcción mostró en abril una caída anual de 5.49%, y aunque representa una mejora respecto a la caída de 9.25% que registró en enero de este año, sigue siendo una contracción preocupante. Tal como lo indican las cifras de actividad industrial, en donde el deterioro se observa en las obras de ingeniería civil, los datos de inversión también muestran que la caída se da en la inversión en construcción no residencial, que en abril se contrajo a una tasa anual de 11.79% (Fig. 23). En cambio, la inversión en construcción residencial muestra un incremento de 2.43%, coincidiendo con el crecimiento en la actividad de edificación.
Respecto al empleo en el sector, la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC) mostró para mayo del 2025 una contracción anual de 11.55% en el personal ocupado de las empresas constructoras, la peor tasa desde diciembre del 2020, cuando la economía sufría la crisis de la pandemia (Fig. 24). Previo a la crisis de la pandemia y desde que comenzó la serie en el 2007, la contracción anual más fuerte había sido de 8.30% en febrero del 2009, durante la crisis financiera de Estados Unidos. Preocupa que la caída en el empleo en la construcción supera incluso a la mayor caída durante la crisis financiera.
Tras analizar las cifras de actividad industrial, particularmente las de las industrias manufactureras y de la construcción, es evidente que existe un deterioro que ya comienza a traducirse en una pérdida de empleo preocupante. Esta debilidad en el empleo industrial no solo compromete la estabilidad del mercado laboral, sino que también tiene efectos multiplicadores negativos sobre el consumo y la confianza de los hogares. Esto abre la puerta a una hipótesis sobre por qué, pese a la desaceleración en sectores clave, no se han observado aún contracciones en indicadores agregados como el IGAE o el PIB: el consumo se mantiene relativamente estable, muy probablemente porque el ingreso disponible de los hogares no ha sido golpeado de manera significativa, aún. Es posible que los hogares todavía cuenten con un colchón de ahorro que les permite sostener sus niveles de gasto; un ahorro que pudo haberse acumulado a partir de ingresos salariales previos, liquidaciones o indemnizaciones laborales, así como por la recepción de remesas o transferencias provenientes de programas sociales del gobierno. Esto podría explicar por qué el sector terciario o de servicios muestra un desempeño anual superior al del sector secundario o industrial. Sin embargo, las variaciones mensuales más recientes apuntan a una desaceleración en el sector servicios, lo cual es inevitable conforme los ingresos y los ahorros de los hogares van disminuyendo, y probablemente resulten en que pronto se observen contracciones en la actividad económica total.
En las siguientes secciones se profundiza en dos frentes clave que permiten entender con mayor claridad la debilidad que atraviesa el sector industrial. Por un lado, se analiza el entorno del comercio exterior, particularmente las tensiones comerciales con Estados Unidos, un factor que ha limitado el crecimiento del sector exportador. Por otro lado, se analiza el estado de las finanzas públicas, ya que la reducción del gasto en inversión física presupuestaria ha tenido un impacto directo sobre la construcción, especialmente en obras de infraestructura pública. Ambos elementos ayudan a explicar por qué la actividad industrial se encuentra estancada y cuáles son los riesgos que podrían intensificarse en el corto y mediano plazo.
Desempeño de las exportaciones en el primer semestre del 2025
En el primer semestre, las exportaciones crecieron 4.35% anual, acelerándose respecto al crecimiento de 2.70% en el mismo periodo del año anterior. Este crecimiento está impulsado por las exportaciones no petroleras que acumulan un avance de 5.87%. Al interior, las manufactureras crecieron 6.24%, ante el avance de 11.96% de las exportaciones manufactureras no automotrices. En contraste, las exportaciones automotrices acumulan una contracción de 4.04% en el primer semestre, la mayor desde 2020, cuando en el mismo periodo se contrajeron 34.60%. Cabe mencionar que las exportaciones de manufacturas no automotrices explican en lo que va del año el 61.29% de las exportaciones totales de México, la mayor proporción para un periodo igual desde 2020, lo que puede deberse a que los aranceles que Estados Unidos impuso a México bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), se están cobrando con menor rigor que los aranceles sectoriales que se aplican al sector automotriz, razón por la cual las exportaciones automotrices acumulan una contracción en el acumulado del año.
Cabe notar que la producción automotriz en México no ha caído, pues en el primer semestre del 2025, la producción de autos ha crecido 0.87% respecto al mismo periodo del 2024, de acuerdo con información del registro automotriz.
Aranceles impuestos por Estados Unidos a las exportaciones mexicanas
Desde que inició el segundo mandato presidencial de Donald Trump, el gobierno de Estados Unidos ha anunciado una serie de medidas arancelarias. Para México destacan las siguientes:
- 21 de enero. El gobierno de Estados Unidos amenaza con imponer aranceles del 25% a México y Canadá.
- 10 de febrero. Donald Trump anunció aranceles al acero y aluminio del 25% a todo el mundo a partir del 12 de marzo, al amparo de la sección 232. 1
- 4 de marzo. Entran en vigor aranceles IEEPA2 del 25% a México y Canadá. Para importaciones de energía desde Canadá, el arancel se limita a 10%.
- 6 de marzo. Donald Trump suspende los aranceles IEEPA del 25%, solamente a las importaciones desde México y Canadá que cumplan con el T-MEC.
- 12 de marzo. Entran en vigor aranceles del 25% a las importaciones de acero y aluminio de todo el mundo, al amparo de la sección 232, con el fin de proteger la seguridad nacional.
- 26 de marzo. Donald Trump anunció 25% de arancel a las importaciones automotrices (automóviles, camiones ligeros y autopartes), para entrar en vigor el 3 de abril. Estos aranceles quedan respaldados por la sección 232. Para México y Canadá, los componentes que hayan sido fabricados en Estados Unidos quedan exentos del arancel.
- 3 de abril. Entran en vigor los aranceles del 25% a las importaciones de automóviles, camiones ligeros y autopartes.
- 14 de abril. El Departamento de Comercio de Estados Unidos, anunció que en 90 días se retirará del acuerdo del 2019 que frenaba la investigación por competencia desleal contra las importaciones de tomate fresco de México. Desde el 14 de julio, se aplicarán aranceles del 20.91% a la mayoría de estos tomates.
- 29 de abril. Se firma simplificación de aranceles. Las importaciones de automóviles y autopartes que no cumplan con el T-MEC, solo quedan con arancel del 25%, no 50%. Asimismo, las importaciones de acero y aluminio que no cumplen con el T-MEC, quedan con arancel del 25%, no 50%.
- 30 de mayo. Donald Trump anunció un incremento de los aranceles a las importaciones de acero y aluminio del 25% al 50%.
- 4 de junio. Entran en vigor aranceles del 50% a las importaciones de acero y aluminio. Estos aranceles están respaldados por la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, para protección de la seguridad nacional.
- 12 de julio. Donald Trump anuncia que los aranceles del 25% del IEEPA subirán al 30% a partir del 1 de agosto.
- 14 de julio. En Estados Unidos entra en vigor un arancel del 17.09% sobre las importaciones de tomate mexicano. En 1996 iniciaron investigaciones sobre competencia desleal para el tomate mexicano y en varias ocasiones suspendieron el arancel anti dumping. La última suspensión fue en 2019 y expiró el 14 de julio.
Este bajo arancel promedio cobrado a los productos de México explica por qué no se han desplomado las exportaciones mexicanas en 2025. Sin embargo, el simple anuncio de aranceles genera incertidumbre y eso siempre afecta a la economía, pues los proyectos de inversión suelen posponerse hasta que haya un panorama más claro, mientras que en los consumidores aumenta la cautela, lo que frena el gasto en consumo.
Es importante resaltar que el arancel cobrado de 4.34% de las importaciones totales desde México es un promedio ponderado. A nivel sectorial hay partidas de importaciones sobre las que se están cobrando aranceles mucho más elevados. De los 98 capítulos de comercio, 17 son los más relevantes pues explican el 90.81% del total de importaciones que Estados Unidos realiza desde México. De este subgrupo de capítulos, en 4 el arancel cobrado se ubica por encima del promedio:
- Capítulo 73. Artículos de hierro y acero, con un arancel cobrado del 17.13% y una participación en las importaciones hechas desde México de 1.24%.
- Capítulo 72. Hierro y acero, con un arancel cobrado del 15.99% y una participación en las importaciones desde México de 0.58%.
- Capítulo 76. Aluminio y sus manufacturas, con un arancel cobrado del 12.83% con una participación en las importaciones desde México de 0.36%.
- Capítulo 87. Vehículos automóviles, tractores, velocípedos, con un arancel cobrado del 9.32% y una participación en las importaciones desde México de 23.91%.
Estos capítulos coinciden con los aranceles sectoriales que se han impuesto para automóviles y autopartes, así como para acero, aluminio y sus manufacturas. Esto implica que los aranceles sectoriales son los que se están cobrando, mientras que los del IEEPA, que entraron en vigor en marzo y de los que se exentan los productos enviados bajo el T-MEC, no.
El capítulo 87, que engloba las exportaciones de automóviles y algunas autopartes se ubica en cuarto lugar en la lista de capítulos relevantes con alto arancel cobrado. Este capítulo tiene un total de 16 partidas, de las cuales destacan por tener un alto arancel: 1) 8707 carrocerías de vehículos automóviles con un arancel cobrado de 17.71%, 2) 8703 automóviles tipo turismo y vehículos para transporte de personas (autos terminados) con 16.07% y 3) 8712 bicicletas y demás velocípedos con 9.80%. Cabe recordar que de los vehículos terminados se exenta del arancel la parte producida en Estados Unidos que, de acuerdo a los datos presentados de un arancel promedio de 16.07% de la partida 8703 de automóviles tipo turismo y vehículos para transporte de personas (autos terminados) implica que el 35.72% es hecho en Estados Unidos o que el 64.28% está sujeto al arancel del 25%. Este elevado arancel en la industria automotriz explica, en parte, la caída de 3.24% en las exportaciones mexicanas de autos terminados en el primer semestre del año, de acuerdo con datos del registro automotriz. Además, hace evidente que para Trump, el sector automotriz es estratégico. Esto es preocupante, pues el 23.91% de las exportaciones totales de México son del sector automotriz. Además, de acuerdo con datos entre 2006 y 2024 el principal subsector receptor de inversión extranjera directa en México fue el de fabricación de equipo de transporte, integrado principalmente por la industria automotriz, con 91,103.94 millones de dólares en este periodo o 15.28% del total de la inversión extranjera directa que recibió México. Con los aranceles de Trump, es altamente probable que se frente la llegada de inversión al principal subsector receptor de inversión extranjera directa de los últimos 20 años.
Esto es evidente desde 2024, cuando el clima político favorecía la elección presidencial de Donald Trump. Ese año, la inversión extranjera directa al sector automotriz proveniente de Estados Unidos se debilitó, con un flujo de solamente 245 millones de dólares, el menor desde 2011. Inclusive en 2008 y 2009, años de la crisis financiera de Estados Unidos, la industria automotriz en México recibió más inversión extranjera directa (256 y 694 millones de dólares respectivamente) que en 2024.
Al contemplar todos los países, la inversión recibida por la industria automotriz en México durante 2024 no fue baja, pues entraron 9,466 millones de dólares, máximo en registro, la mayor parte (88%) proveniente de Japón, Alemania, Países Bajos y Corea del Sur. Sin embargo, ante el endurecimiento de la postura comercial de Estados Unidos, es probable que la inversión extranjera directa recibida desde esos países también se debilite, ante el mayor costo de exportar automóviles de México a Estados Unidos por los aranceles. Cabe recordar que alrededor del 73% de la producción de automóviles en México tiene como destino la exportación a Estados Unidos, de acuerdo con datos a junio del 2025.
Ante esto será muy importante las negociaciones que el gobierno de México realice con el gobierno de Estados Unidos, para eliminar los aranceles y cualquier barrera que obstaculice el comercio, tomando en cuenta que las cadenas de suministro de Estados Unidos están estrechamente vinculadas con las de México y que una afectación a esta industria en México constituye también un golpe para la industria automotriz de Estados Unidos. Por otro lado, México puede aprovechar la política proteccionista de Estados Unidos en otros sectores.
A pesar de que el arancel cobrado a las importaciones provenientes de México es de 4.34% en promedio, de un total de 98 capítulos 83 pagan un arancel menor y representan el 72.72% de las importaciones totales que Estados Unidos hace desde México. Estos capítulos pertenecen a productos sobre los que no se está cobrando directamente un arancel sectorial (acero, aluminio e industria automotriz).
De hecho, 31 capítulos tienen un arancel cobrado cercano a cero (por debajo de 0.1%) que en conjunto explican 15.09% de las importaciones de Estados Unidos desde México (Fig. 27) a pesar de ser sujetos del arancel IEEPA, particularmente de productos alimenticios y combustibles (energéticos), lo que se considera estratégico, pues el gobierno de Estados Unidos probablemente está procurando evitar las presiones al alza que estos aranceles tendrían sobre los precios y la inflación, para no afectar a su consumo.
Otro de los capítulos con menor arancel cobrado es el 84, que lleva por nombre completo: reactores nucleares, calderas, máquinas, aparatos y artefactos mecánicos; partes de estas máquinas o aparatos. Este capítulo representa el 27.14% de las importaciones totales de Estados Unidos desde México. El nombre del capítulo inicialmente puede causar confusión, pues México no tiene una industria desarrollada de reactores nucleares. Sin embargo, el capítulo incluye una amplia diversidad de productos. Al interior, la partida 8471 de máquinas automáticas para tratamiento o procesamiento de datos explica el 57.45% de las importaciones que se hacen de ese capítulo, que a su vez se explica casi en su totalidad por la sub partida 847150, de unidades de proceso, también conocidas como CPU o computadoras. De hecho, esa partida 8471 es responsable del 15.59% de las importaciones que hizo Estados Unidos desde México en mayo, pagando un arancel de solo 0.15%, a pesar de tener un bajo cumplimiento con el T-MEC (0.00%). A pesar de este nulo cumplimiento, estos productos casi no pagan arancel, reflejando la naturaleza estratégica de la aplicación de los aranceles por parte del gobierno de Estados Unidos, con el objetivo de moderar su impacto sobre la economía de Estados Unidos, sobre todo en un sector como el de computación, en el que la principal alternativa a China son otros países asiáticos (con un costo logístico elevado) y México, que está capturando la mayor participación de mercado.