Reintroduce México fracking en estrategia energética
7 de agosto de 2025.- La presidenta Claudia Sheinbaum ha reintroducido la fracturación hidráulica, o fracking , como un elemento central de su plan energético para México, lo que marca un cambio drástico respecto de la política federal anterior y ha provocado fuertes reacciones tanto de grupos ambientalistas como de analistas energéticos.
El anuncio se produjo durante la presentación del marco estratégico 2025-2035 del gobierno para estabilizar y modernizar Pemex, la petrolera estatal, que se encuentra bajo presión por una alta deuda y una producción en descenso.
El plan, presentado como un rescate financiero y un camino hacia la autosuficiencia energética, incluye un enfoque renovado en la extracción de gas no convencional, una medida que Sheinbaum dice que es necesaria para satisfacer la demanda nacional y garantizar la seguridad energética a largo plazo.
Un cambio de política por razones prácticas
La aceptación del fracking por parte de Sheinbaum es un claro cambio respecto de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien prohibió la práctica por completo en 2019 en medio de la oposición pública y las preocupaciones ambientales.
Pero la administración actual argumenta que el contexto ha cambiado. Pemex, agobiada por una de las mayores cargas de deuda de la industria petrolera a nivel mundial, ahora requiere una base de producción más sólida para sobrevivir.
“No se trata de ideología”, dijo un funcionario del sector energético presente en el anuncio. “Se trata de asegurar el gas natural para nuestras industrias y nuestros hogares, y hacerlo con menos importaciones”.
México depende actualmente de Estados Unidos para más del 70% de su suministro de gas natural, la mayor parte a través de ductos desde Texas.
Esta dependencia, según el equipo de Sheinbaum, se ha convertido en una vulnerabilidad estratégica, especialmente ante la evolución de los mercados energéticos mundiales y el aumento de los precios de las exportaciones estadounidenses.
Enormes reservas sin explotar
El gobierno estima que México tiene casi 64 mil millones de barriles de petróleo equivalente (BPE) en reservas no convencionales técnicamente recuperables, gran parte de ellas en las cuencas de Burgos y Sabinas en el norte de México.
El plan energético de Sheinbaum en México busca liberar una parte de esas reservas utilizando tecnologías de perforación horizontal y fracturación hidráulica que Pemex alguna vez estudió pero nunca implementó por completo.
Los funcionarios enfatizaron que los nuevos proyectos de fracturación hidráulica cumplirían con “estrictos estándares ambientales y sociales”, aunque esos estándares aún no han sido detallados públicamente.
El Ministerio de Energía ha dicho que priorizará proyectos en áreas con mínimo estrés hídrico y baja densidad poblacional, para reducir el riesgo de oposición pública.
El salvavidas financiero de Pemex Además de aumentar la exploración y producción, la estrategia a 10 años incluye medidas para reducir la deuda de Pemex, que asciende a más de 105 mil millones de dólares.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (Honduras) y Banobras, banco federal de desarrollo, anunciaron la creación de un vehículo de inversión de 250 mil millones de pesos para financiar nuevos proyectos de infraestructura y exploración y producción.
La administración de Sheinbaum afirma que con este apoyo, Pemex será financieramente independiente en 2027 y ya no necesitará de rescates gubernamentales para cubrir el servicio de la deuda ni sus operaciones.
“El Estado no permitirá que Pemex caiga, pero esperamos que se sostenga por sí sola dentro de dos años”, dijo Sheinbaum. Los críticos expresan preocupaciones ambientales ambientales
Las organizaciones ambientalistas reaccionaron inmediatamente a la reintroducción del fracking, advirtiendo de los riesgos para las aguas subterráneas, la calidad del aire y la estabilidad sísmica.
“El fracking es una medida imprudente”, declaró un portavoz de la Alianza Mexicana Contra el Fracking. “Traerá un alivio temporal, pero con un alto costo a largo plazo para las comunidades y los ecosistemas”.
Otros cuestionaron si Pemex tiene la capacidad técnica para gestionar el fracking de manera segura, especialmente dado su irregular historial en materia de cumplimiento ambiental y transparencia operativa.
Algunos líderes locales en los estados del norte también expresaron su preocupación, citando la resistencia pasada de la comunidad a las perforaciones exploratorias.
Pero los expertos del sector se mostraron más optimistas. «Esto ya era hora», declaró un analista de una consultora energética con sede en Monterrey. «México cuenta con una gran cantidad de gas natural y la tecnología para explotarlo.
La pregunta es si el gobierno puede gestionarlo responsablemente».
Riesgo político, obstáculos técnicos
El fracking ha sido desde hace tiempo un tema políticamente delicado en México.
Si bien Sheinbaum se distancia de la línea dura de AMLO, debe actuar con cautela ante la base de Morena, que incluye a muchos votantes ambientalistas.
Su desafío ahora es demostrar que el plan energético de México produce resultados tangibles sin provocar el tipo de reacción pública que condujo a prohibiciones en años anteriores.
En la práctica, el camino a seguir será difícil. Pemex necesitará asociarse con empresas de servicios con la experiencia técnica necesaria para ejecutar la fracturación hidráulica de manera eficiente.
La infraestructura en las regiones de fracturación hidráulica está subdesarrollada, y las comunidades podrían exigir compensaciones o concesiones.
Aún así, el gobierno dice que las perforaciones podrían comenzar dentro de 18 meses.
Equilibrar prioridades
El cambio energético de Sheinbaum refleja el delicado equilibrio de su presidencia: apaciguar las preocupaciones públicas y al mismo tiempo evitar la escasez de energía, preservar el control nacional sobre el petróleo y el gas mientras moderniza las herramientas de extracción, y reducir las emisiones mientras depende de los combustibles fósiles para financiar la transición.
La estrategia de Pemex incluye inversiones planificadas en energía solar y eólica, pero el gas es visto como el puente inmediato hacia una energía más limpia y el crecimiento industrial.
“Esto no es un retorno total a los hidrocarburos”, declaró un alto funcionario.
“Es una medida pragmática para dar a México independencia energética mientras se prepara para un futuro renovable”.
Reportacero