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Reclama a Bruselas protección para el acero transformado

9 de octubre de 2025.- Empresas asturianas del sector metal e importadoras de acero acogen con sabor agridulce la protección que aplicará la Unión Europea a los productos siderúrgicos mediante la reducción a la mitad de la cuota de importaciones libre de aranceles y el aumento del gravamen hasta el 50%.

Las compañías consideran que, si bien la elevación de los aranceles europeos disminuirá la entrada masiva de acero barato asiático –sometido a menores regulaciones medioamientales y laborales–, también incrementará los precios del acero fabricado en Europa y, con ello, los costes.

Por ello, reclaman a Bruselas que también se blinde de la competencia desleal el acero transformado, esto es, aquel ya elaborado en forma de tuberías, perfiles o piezas de maquinaria.

«Me parece bien que se proteja el acero, pero debe hacerse lo mismo con el acero transformado, porque si no, estaremos resolviendo un problema para crear otro aún mayor», advierte Belarmino Feito, presidente de la compañía metalúrgica Asturfeito. «Los aranceles encarecerán el mercado siderúrgico en Europa, lo que nos perjudicará gravemente a los transformadores, que perderemos competitividad», alerta Feito, que pronostica que «lo que harán ahora regiones como Asia es vender aquí más acero transformado».

Julio Martín, director general de Idesa –fabricante de equipos industriales–, valora «positivamente» la subida de gravámenes, dado que «refuerza la autonomía industrial del continente», pero apunta con cautela que «todavía no se ha concretado si estas medidas pudieran extenderse también a los productos manufacturados o elaborados que incorporan acero».

«De producirse esa ampliación, tendría efectos significativos en el comercio exterior e interior europeo, por lo que esperamos que la Comisión defina con claridad el alcance de la medida, ya que podría influir de manera relevante en la competitividad del sector transformador europeo», advierte.

Al igual que Idesa, Alusín Solar, fabricante de paneles solares, utiliza acero fabricado en Europa. Así lo asegura el director general de la compañía, Javier Fernández-Font. «Todo apunta a que el aumento de aranceles incrementará los precios, dado que, al eliminar buena parte de la competencia asiática, aumentará la demanda del acero producido en el continente», explica. «Nunca he sido amigo de los aranceles, ni los de Donald Trump ni los de la Comisión Europea.

Son una forma de romper las reglas del juego. Dicho esto, es cierto que a los europeos nos gustaría operar en el mercado con las mismas reglas que los demás», argumenta Fernández-Font.

Fernando Alonso Cuervo, presidente de la empresa de ingeniería Isastur, con muchos clientes en el sector transformador del acero, califica de «razonable» la inquietud de estas compañías. «Esta situación nos afecta indirectamente en tanto que, si a las empresas del metal les va bien, a nosotros también», sostiene Alonso, que no obstante cree que «en el tema del acero Europa tenía que hacer algo, a pesar de que suponga un paso atrás en la globalización».

 

 

Reportacero

 

 

 

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