El desempeño de los metales industriales durante el 2018
Por Ana Victoria Azuara Rodríguez
La mayoría de los metales industriales se perfilan para terminar el año con pérdidas, pues en el transcurso del año la expectativa de una mayor demanda por materias primas se desvaneció ante un incremento en la incertidumbre política y comercial a nivel global. Lo anterior ha llevado a que el precio del cobre disminuyera hasta la primera mitad de diciembre en 16.94% a 5,986 dólares por tonelada métrica.
Cabe destacar que a inicios del año el precio de los metales fue favorecido por la mejor expectativa en su demanda, gracias a la reforma tributaria de Estados Unidos (EU) al cierre del 2017, llevando al PIB de EU a mostrar un crecimiento trimestral anualizado durante el segundo trimestre de 2018 de 4.2%, nivel no visto desde 2014. Sin embargo, hacia el cierre del año la perspectiva económica empeoró debido a la guerra comercial entre EU y China.
Es importante mencionar que la aplicación de aranceles distorsiona el flujo de commodities a nivel global, afectando los fundamentales de oferta y demanda. La volatilidad y confusión que los distintos aranceles y sanciones internacionales causaron en el mercado, llevó a metales como el cobre a alcanzar un máximo anual de 7,330.50 dólares por tonelada métrica, durante el mes de junio.
En el corto plazo, se observa un incremento artificial sobre el precio de las materias primas en el país que impone los aranceles, pues el objetivo es limitar la demanda de los commodities del extranjero. Asimismo, las distorsiones disminuyen la oferta de estos materiales para el país que impuso las restricciones, debido a que los productores deben adquirirlos de otros países a los que no se le hayan impuesto sanciones o comprarlos a un precio más elevado. Por otro lado, las distorsiones comerciales aumentan de manera momentánea la demanda, previo a la imposición de aranceles, ya que los productores que utilizan en sus procesos dichas materias primas buscan abastecer sus inventarios.
No obstante, el crecimiento económico mundial comenzó a mostrar señales de desaceleración, lo que aumentó la incertidumbre entre los participantes del mercado. Lo anterior causó que aumentaran las especulaciones sobre una disminución en la oferta por metales industriales, lo que llevó al precio del cobre a tocar un mínimo anual de 5,759 dólares por tonelada métrica en agosto.
La desaceleración en el crecimiento económico se reflejó principalmente en China. Durante el tercer trimestre, el gigante asiático creció a una tasa anual de 6.5%, siendo ésta su menor tasa de crecimiento desde 2009. Asimismo, en el mes de noviembre el PMI manufacturero de China se posicionó en un nivel de 50 puntos, justo en el umbral de expansión. Los sub-índices de la producción manufacturera y de precios de los insumos cayeron en noviembre de 51 a 46.4 puntos y de 58 a 50.3 respectivamente, indicando que la rentabilidad de la industria y el crecimiento de la inversión se ha debilitado. En la Eurozona, el crecimiento económico durante el tercer trimestre de 2018 se desaceleró a 1.6%, siendo éste su menor crecimiento desde el 2014, mientras que en noviembre el PMI manufacturero del bloque se redujo en 0.2 puntos a 51.8 puntos.
Por su parte, en Estados Unidos, el diferencial entre las tasas de rendimiento de los bonos del Tesoro de 3 y 5 años se invirtió, lo que ha llevado a pensar que el ciclo de crecimiento podría estar por terminar. Si bien a inicios de diciembre China y EU alcanzaron un entendimiento comercial durante la cumbre del G20, se espera que persistan las expectativas negativas en torno al crecimiento económico global.
Hacia adelante, a pesar de que la guerra comercial parece haberse atenuado, el mercado continuará atento a los indicadores económicos globales y a los efectos producidos por las distorsiones comerciales globales, especialmente a los de China y EU, principales consumidores de commodities. Aunque China se está preparando para quitar aranceles a EU, el mercado continúa cauteloso por la tregua comercial, pues no está seguro si ésta perdurará, puesto que ambos países tienen amplias diferencias y objetivos. La tregua no garantiza que todos los aranceles ya impuestos serán retirados, por lo que las distorsiones en los mercados seguirán.
Finalmente, cabe destacar que a pesar de la expectativa económica global, un incremento en la demanda por metales industriales durante el 2019 no puede ser descartada, puesto que el mercado aún espera que el gobierno estadounidense pueda enfocarse en un incremento en el gasto de infraestructura. Lo anterior le daría otro impulso al crecimiento económico de EU, aumentando el precio de los commodities industriales. Sin embargo, se debe mencionar que esto podría implicar otro estimulo artificial al crecimiento de la economía estadounidense y el riesgo de una crisis económica en EU podría aumentar, puesto que dicho crecimiento está sustentado en gasto público, el cual, a su vez, está respaldado por un mayor déficit fiscal, mismo que se ha expandido en su mayor nivel desde 2012, ubicándose en un nivel de 779 billones de dólares.
Analista Económico Financiero de Banco BASE
aazuara@bancobase.com