Otorga Pemex cinco contratos mixtos para apuntalar la producción
18 de diciembre de 2025.- Pemex adjudicó cinco contratos mixtos terrestres para sumar crudo y gas en 20 años, en medio de alta deuda, dependencia de gas importado y presión por elevar producción.
Petróleos Mexicanos adjudicó cinco de los 11 contratos mixtos que tenía previsto cerrar antes de finalizar el año, con el objetivo de incorporar producción adicional de crudo y gas y apoyar su plan de recuperación operativa. Se trata de proyectos terrestres en campos ya conocidos por la empresa: Tupilco Terciario, Sini-Caparroso, Cuervito, Agua Fría y Tamaulipas Constituciones, donde la estatal mantendrá participaciones que van de 46% a 84%, de acuerdo con documentos internos consultados por Industry & Energy Magazine.
En conjunto, Pemex estima que estos contratos permitirán recuperar del orden de 78.5 millones de barriles de crudo y 80.9 miles de millones de pies cúbicos (mmmpc) de gas en Tamaulipas Constituciones; 23 millones de barriles y 58 mmmpc en Sini-Caparroso; unos 262 mmmpc de gas en Cuervito —un área esencialmente gasífera— y alrededor de 129 millones de barriles y poco más de 200 mmmpc de gas en Agua Fría, en horizontes de 20 años. Sobre Tupilco Terciario, orientado también a yacimientos terrestres en el sureste, no se han difundido cifras públicas de reservas esperadas, aunque el contrato prevé una participación de Pemex de 64%. Los bonos de firma asociados a las cinco áreas rondarían en conjunto los 50 millones de dólares.
Estos proyectos se insertan en el giro más amplio de Pemex hacia esquemas de colaboración con privados, que incluyen la reactivación de unos 400 pozos cerrados mediante contratos de servicios, donde las empresas asumen la inversión inicial y reciben pagos ligados al desempeño de los pozos. Esta estrategia se articula con el Plan Estratégico 2025-2035 y con el objetivo del gobierno de llevar la producción total de hidrocarburos líquidos a 1.8 millones de barriles diarios hacia el final del sexenio, frente a un promedio actual cercano a 1.6 millones de barriles por día.
El contexto financiero condiciona el diseño de estos contratos. La deuda financiera total de Pemex ronda los 100 mil millones de dólares, uno de los niveles más altos entre las petroleras estatales del mundo, pese a sucesivas inyecciones de capital y operaciones de recompra de bonos por parte del gobierno federal. Paralelamente, los adeudos con proveedores se han ubicado en el orden de cientos de miles de millones de pesos, lo que ha llevado a estructurar vehículos específicos de financiamiento a través de la banca de desarrollo.
En materia de gas natural, las áreas orientadas a este hidrocarburo —como Cuervito— se conectan con la elevada dependencia externa del país: de acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), alrededor de 72% del consumo de gas en México se abastece con importaciones desde ese país, principalmente vía gasoductos. En este sentido, los contratos buscan aprovechar campos con reservas probadas de gas, particularmente en el norte y sureste del país, para reducir la exposición a la volatilidad de precios y a eventuales restricciones en la oferta transfronteriza.
Al mismo tiempo, Pemex explora otros esquemas de asociación, como contratos de servicios desarrollados y financiados en campos clave como Ixachi, donde empresas privadas asumen parte del riesgo de perforación a cambio de pagos contra producción. Los cinco contratos mixtos recientemente adjudicados forman parte de este mosaico de instrumentos con los que la petrolera intenta movilizar capital y tecnología privados dentro de un marco en el que la empresa mantiene el control operativo y una participación mayoritaria en la renta de los proyectos.
Reportacero