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Exige Canacero acero “Hecho en México” en obras públicas y mecanismos de verificación

“El espíritu de la ley está escrito, pero no hay penalidades ni mecanismos de verificación”, advirtió el presidente del organismo en entrevista con ReportAcero, durante la ExpoAcero

Por César Sánchez 

Boca del Río, Veracruz.— No basta con que la ley sugiera contenido nacional en las obras públicas: debe poder exigirse, medirse y sancionarse. Esa es la línea que empuja Sergio de la Maza, presidente de la Canacero, al advertir que hoy existe un vacío normativo que vuelve letra muerta la preferencia por acero hecho en México.

“El espíritu de la ley está escrito, pero no hay penalidades ni mecanismos de verificación”, advirtió en entrevista con ReportAcero. En otras palabras, el Estado mexicano promueve el contenido nacional… sin herramientas para hacerlo cumplir.

La Cámara ya puso sobre la mesa del Gobierno una propuesta para cerrar ese hueco. El objetivo es “redondear” la regulación: incorporar métricas auditables, sanciones por incumplimiento y, sobre todo, extender la obligación a todos los actores de la cadena, sin excepciones operativas que diluyan la norma, explicó el también director de TAMSA.

El problema no es menor. Aunque el contenido nacional en ciertas disposiciones subió de 50% a 65%, los materiales —incluido el acero— ni siquiera están considerados plenamente en la regla vigente. Para Canacero, ese vacío desactiva cualquier política industrial seria en compras públicas.

La exigencia de fondo es más ambiciosa: avanzar hacia 100% de acero nacional en las obras públicas. No como consigna, sino como política económica.

“México tiene con qué abastecer todo el acero que requiere”, sostiene De la Maza.

La industria trabaja hoy a un 55% de su capacidad instalada, en buena medida por la presión de importaciones bajo condiciones que la industria califica como competencia desleal.

El resultado es un contrasentido: el país invierte en infraestructura, pero una parte de ese gasto fuga valor hacia el exterior, mientras la capacidad doméstica permanece ociosa.

En paralelo, la Canacero descarta —por ahora— una escalada comercial con Estados Unidos. No es momento de represalias, sino de negociación. “Cabeza fría”, dice De la Maza, en línea con el discurso de la presidente Claudia Sheinbaum.

La apuesta es que Washington reconozca la naturaleza complementaria de ambas economías y se avance hacia un escenario sin aranceles en acero. La alternativa —una espiral proteccionista— sería costosa para ambos lados de la frontera.

Respecto al caso de Altos Hornos de México (AHMSA) cuya venta sigue empantanada, el presidente de Canacero comentó que la acerera atraviesa una situación “muy complicada”, con un proceso de venta sin visibilidad clara.

No hay solución a corto plazo, admite, y cada mes de indefinición profundiza el deterioro de un activo clave para el empleo y la industria en el norte del país.

 

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