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Revisión del T-MEC y aranceles empujan nueva integración industrial en Norteamérica: Expertos

Judith Garza, coordinadora del Cuarto de Junto para la revisión del T-MEC, destacó que es una oportunidad para corregir asimetrías, fortalecer la seguridad de las cadenas de suministro y renegociar condiciones de acceso al mercado.

Lourdes Flores

Monterrey, NL., a 24 de marzo de 2026.- En medio del rebalanceo geopolítico y la presión arancelaria que enfrenta el comercio en Norteamérica, la revisión del T-MEC abre una ventana para renegociar condiciones de acceso al mercado, corregir asimetrías y fortalecer la seguridad de las cadenas de suministro, señaló Judith Garza Rangel, directora senior de Asuntos Institucionales de Ternium México y coordinadora del Cuarto de Junto para la revisión del T-MEC por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Garza explicó que los resultados del impacto del T-MEC han sido distintos entre sectores y estados no porque el acuerdo sea desfavorable, sino por factores como la exposición a aranceles, la infraestructura, la ubicación geográfica y el grado de integración exportadora hacia Estados Unidos, lo que hoy marca las áreas de oportunidad en la revisión del acuerdo. Así lo señaló durante la mesa de análisis México frente a la revisión del T-MEC, organizada por el Tec de Monterrey.

Previamente, Vidal Llerenas, subsecretario de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía, presentó los resultados de las mesas de consulta pública del T-MEC, donde destacó que las entidades con mayor percepción de impacto positivo del tratado fueron Ciudad de México y Baja California, ambas con 100%; seguidas de Guanajuato (93.75%), Chihuahua (93.54%) y Nuevo León (92.98%). En contraste, los estados con menor percepción de impacto del tratado fueron Campeche, Hidalgo, Tabasco, Durango y Morelos, muy por debajo de la media nacional, que se ubicó en 75.9%.

Por sector económico, la mayor percepción de impacto positivo del T-MEC se concentró en vehículos pesados, tecnologías de la información, servicios profesionales y química, todos con 100%. En el otro extremo, los sectores con menor percepción de beneficios fueron economía social, industrias creativas, sector inmobiliario, vehículos ligeros y farmacéutico, todos por debajo del promedio (84%).

Por su parte, Samuel Peña, vicepresidente Comercial de Grupo AlianzaTec de Monterrey FDIEx y ex subsecretario de Inversión e Industria estatal, señaló que, además de la coyuntura geopolítica, México tiene importantes áreas de oportunidad al interior del país, particularmente para transitar de una manufactura de bajo costo a una manufactura avanzada.

“Si bien desde 1994, con el TLCAN, la Inversión Extranjera Directa ha crecido de forma exponencial, también es cierto que el país se ha mantenido en un esquema de manufactura de bajo costo. El siguiente paso debe ser avanzar hacia manufactura avanzada, lo que permitiría que los beneficios del T-MEC y del nearshoring se distribuyan más en las regiones”, indicó.

Uno de los principales retos para lograrlo, dijo Peña, es el financiamiento a las pequeñas y medianas empresas (Pymes), en un contexto donde se presenta una de las tasas de crecimiento más bajas en los últimos años.

Como ejemplo, mencionó el caso de commodities como el acero, donde pocas empresas concentran alrededor del 80% de las ventas, mientras que muchas pymes optan por importar acero de otros países, aun cuando deben pagar aranceles de hasta 76% más el Impuesto General de Importación; sin embargo, incluso con esos costos, el acero importado puede ser más de 30% más barato.

En su oportunidad, Felipe Villarreal, presidente de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index) Nuevo León, comentó que la posición de México es como socio indispensable de Estados Unidos mediante una regionalización de la industria. En ese sentido consideró que el Plan México y la sustitución de importaciones fortalecerán este vínculo.

No obstante cuestionó la facilitación aduanera, debido al alto índice de productos para exportar y los altos costos que enfrentan las empresas IMMEX, además de la urgencia de darle certeza a la IED.

Finalmente, Emmanuel Loo destacó que la relocalización industrial está acelerando la integración de proveedores en Norteamérica, ya que las empresas estadounidenses buscan reducir riesgos y consolidar su cadena de suministro en menos proveedores.

“Compartimos más de 3,000 kilómetros de frontera con Estados Unidos y eso nos convierte en un proveedor de confianza, algo que no va a cambiar. Lo que estamos viendo es que la industria se mueve más rápido que los gobiernos: las empresas están integrando proveedores locales porque en Estados Unidos ya no quieren tener decenas de proveedores de autopartes, sino cinco o seis que entreguen sistemas completos y un vehículo prácticamente ensamblado”, explicó.

Agregó que esta tendencia ha llevado a una consolidación industrial en sectores como automotriz, electrodomésticos y electrónica, donde las empresas buscan eficiencia a través de integración vertical. Incluso, señaló que empresas chinas han optado por adquirir marcas estadounidenses con plantas en México, lo que les permite sortear barreras comerciales mediante inversiones indirectas.

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