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Ejerce producción de frutas y verduras presión sobre inflación; Alcanza 4.59% en marzo

10 de abril de 2026.- Presiones en la producción de frutas y verduras lleva la inflación mensual de marzo a 4.59% anual. El impacto de los precios de energéticos fue moderado, indicó HR Ratings.

En marzo, la inflación medida a través del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación mensual de 0.86%, siendo más del doble de lo observado en el promedio de los últimos quince años (0.41%) y ubicándose en 4.59% en su variación anual (a/a), el mayor nivel desde octubre 2024 (4.76% a/a).

Con la lectura de marzo, se complica el panorama para que la inflación general converja hacia la meta establecida por el banco de México en 3.0% en el segundo trimestre de 2027.

De hecho, la mediana de la encuesta Citi de expectativas del 7 de abril señala que la inflación cerrará el año en 4.23% en 2026 y en 3.80% en 2027, señalando que el consenso de analistas espera inflación más alta y por más tiempo.

En este contexto, la reciente reducción en la tasa de referencia a 6.75% pone en duda el compromiso por parte del Banco de México de lograr esta convergencia.

En gran medida, el resultado de marzo fue consecuencia de las presiones provenientes el componente no subyacente, el cual registró un avance mensual de 2.46%, superior al promedio histórico de 0.46% observado en los últimos quince años para este mismo mes.

Al interior, sobresale que a pesar de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos-Israel-Irán que afectaron los principales precios de commodities del sector energético, especialmente del petróleo crudo, las mayores presiones se observaron por el lado de los agropecuarios con una variación mensual de 4.52%, siendo el mayor nivel desde marzo 2013 (4.63% m/m).

Al interior, las frutas y verduras mostraron un incremento de 10.75% m/m, impulsado por el incremento en el precio mensual del jitomate (+42%), papa y otros tubérculos (+14.9%), tomate verde (+16.5%), limón (+18.3%), entre otros.

En el caso de algunas frutas y verduras existieron problemas de producción como consecuencia de heladas en el norte del país.

Por parte de los precios de la energía y tarifas, estas mostraron menores presiones a lo anticipado, aunque el aumento en el mes sí fue fuerte, de 0.85% m/m superior al promedio histórico de 0.33% m/m.

La alta volatilidad derivada del contexto geopolítico provocó que el precio de la energía mostrara un alza de 1.1% m/m, el nivel más alto para un mes de marzo desde 2022 cuando se observó un contexto similar.

Por parte del componente subyacente se registró un repunte para ubicarse con una inflación mensual de 0.38% desde el 0.13% m/m en febrero.

Las mercancías mostraron presiones por el lado de la adquisición de bienes duraderos y no duraderos, llevando a este subcomponente con una variación mensual de 0.29%.

Del lado de los servicios, tanto la vivienda como servicios de transporte añadieron presiones en el mes.

Inflación mensual y anual de los principales componentes del INPC

En términos de la variación anual, la inflación alcanzó un nivel de 4.59%, presionada por el componente no subyacente (5.05% a/a) y el estancamiento del componente subyacente (4.45%), el cual normalmente es el principal factor para la toma de decisiones de política monetaria debido a la rigidez estructural que ha registrado en las últimas once mediciones.

Como se puede observar, las mercancías registraron una moderada desaceleración para situarse en 4.38% a/a desde el 4.55% a/a en el mes anterior como resultado de menores presiones en los precios de alimentos, bebidas y tabaco (5.78% a/a).

En cuanto a los servicios se observó una evolución diferente con un incremento en términos anuales a 4.51%, alcanzando su mayor nivel desde junio 2025 (4.62% a/a), presionado por el costo del transporte aéreo.

Hacia delante, mayores precios en la turbosina podrían generar que las presiones sobre este componente se mantengan.

El mayor impacto se registró en el componente no subyacente que pasó de una variación anual de 2.44% en febrero a una de 5.05% en marzo.

Al interior, las frutas y verduras alcanzaron una variación de 21.8% a/a desde el 9.8% del mes inmediato anterior.

Los precios de los energéticos y tarifas también sufrieron un ajuste al alza como resultado de la alta volatilidad en el mercado energético, por lo que en su conjunto se observó una inflación anual de 2.2%.

En las minutas de política monetaria que se publicaron esta semana, el Banco de México mantiene un sesgo de flexibilización pero con un tono más cauteloso.

En la decisión de marzo, la Junta decidió recortar en 25 punto base (a 6.75%) la tasa de interés de referencia argumentando principalmente la debilidad de la actividad económica, la amplitud de la holgura y el carácter transitorio de los choques recientes en la inflación (IEPS y agropecuarios), además de que, de acuerdo con sus estimaciones, la postura monetaria sigue siendo restrictiva.

Sin embargo, la votación dividida de 3-2 y los argumentos disidentes reflejan una creciente división de opiniones por seguir recortando la tasa en un entorno donde la inflación ha repuntado y el balance de riesgos se ha deteriorado.

En cuanto a la inflación, el mensaje es mixto pero más restrictivo en el margen.

Se revisaron al alza los pronósticos para 2026 y las expectativas de corto plazo también subieron, reconociendo que la inflación se mantendrá fuera del rango de variabilidad objetivo hasta el 3T26.

Si bien Banxico continúa argumentando que la holgura económica contribuirá a la convergencia de la inflación, la evidencia reciente sugiere que este canal ha sido menos efectivo de lo anticipado.

A pesar de la desaceleración de la actividad económica, el consumo privado ha mostrado resiliencia —pasando de crecer 4.2% en 2023 a 2.4% en 2024 y alrededor de 1.3% en 2025— sin que ello se haya traducido en una disminución sostenida de la inflación subyacente.

De manera similar, el crédito al consumo se mantiene dinámico, con crecimientos reales de doble dígito, lo que apunta a condiciones financieras que no parecen consistentes con una postura claramente restrictiva.

En este contexto, también resulta debatible la caracterización de la tasa de política monetaria como restrictiva, en la medida en que su evaluación depende de las estimaciones de la tasa de interés real ex ante que consideran el rango de neutralidad establecido por el propio Banco de México de entre 1.8 y 3.6%, y de las expectativas de inflación futura que Banxico mantiene por debajo de las del consenso.

En conjunto, estos elementos sugieren que la holgura observada en la economía no ha sido suficiente para generar una desinflación sostenida, lo que pone en duda el espacio para continuar con el ciclo de recortes sin comprometer el anclaje de las expectativas y la convergencia de la inflación a la meta.

En nuestros escenarios del primer trimestre de 2025, anticipamos que la inflación general finalizaría en un nivel de 4.0% al cierre del año, con una importante resistencia dentro del componente subyacente, manteniéndose por encima del 4.0% a lo largo de todo el año, mientras que el componente no subyacente descendería por debajo del 4.0% una vez que se disipen los choques de oferta que la han impactado en semanas recientes.

No obstante, dados los recientes choques en la inflación no subyacente, es posible que estas estimaciones se revisen al alza.

Adicionalmente, consideramos que el Banco de México realizará por lo menos un recorte adicional este año aun con el balance de riesgos para la inflación inclinado al alza, lo que pone en duda el compromiso por parte de la Junta de Gobierno de lograr una convergencia de la inflación a la meta de 3.0%

 

 

Reportacero

 

 

 

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