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Aumenta población ocupada en 448,000 personas en abril

28 de mayo de 2026.- De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de abril de 2026, la población ocupada creció en 448 mil personas respecto al mes anterior, situándose en 60.60 millones de personas, mientras que la población desocupada (o desempleada) aumentó en 32 mil personas en series originales, con un total de 1.53 millones de personas desempleadas.

Esto ocasionó que la Población Económicamente Activa (PEA) creciera en 480 mil personas, para alcanzar un total de 62.13 millones de personas. Con esto, según series originales, la tasa de desempleo nacional creció de 2.42% en marzo a 2.46% en abril.

En cuanto a la tasa de desempleo urbana, la cual es un indicador que se calcula utilizando los datos agregados de las principales ciudades de México con el fin de analizar con mayor precisión los mercados laborales formales, tuvo un crecimiento más pronunciado que la tasa nacional, pasando de 2.94% a 3.09% en abril.

Por otro lado, al revisar las cifras ajustadas por estacionalidad, los indicadores muestran un comportamiento distinto.

Con datos desestacionalizados, la tasa de desempleo nacional cayó de 2.83% en marzo a 2.57% en abril, su nivel más bajo desde octubre de 2024.

Asimismo, la tasa de desempleo urbana pasó de 3.33% en marzo a 3.17% en abril.

El crecimiento mensual de la población ocupada se debió, principalmente, a un incremento de 447,538 personas en la informalidad y a un crecimiento de 608 personas en la formalidad.

Por otro lado, en cuanto al empleo acumulado en 2026, el empleo total ha crecido en 221 mil personas; esto se explica por un aumento de 451 mil empleos en la informalidad y una caída de 230 mil empleos formales.

En relación con indicadores laborales, la tasa de informalidad, que mide el porcentaje de la población ocupada cuya relación laboral no es reconocida por su empleador y, por lo tanto, carece de prestaciones legales y beneficios de seguridad social, creció respecto al mes de marzo, pasando de 54.85% a 55.18% en abril, con un total de 33.44 millones de personas en el empleo informal.

La tasa de subocupación, la cual es el porcentaje de la población ocupada que desea y está disponible para trabajar más horas, creció de 6.72% a 7.10% en abril, con un total de 4.30 millones de personas subocupadas.

Comparando con el mismo mes de 2025, se observa que, al interior de la PEA, la población ocupada muestra un crecimiento anual de 1.18%, mientras que la población desocupada registró una caída de 2.23%.

Por su parte, en la Población No Económicamente Activa (PNEA), la población disponible muestra una disminución anual de 3.83% y la población no disponible un aumento de 2.86%, hilando 18 meses consecutivos de crecimientos anuales.

Por condición de formalidad, la población ocupada en la formalidad registra un crecimiento anual de 0.04%, en tanto que la población informal registró un crecimiento anual de 2.12%. Con esto, el empleo registra trece meses consecutivos de crecimiento anual.

Estos datos muestran que el mercado laboral de México sigue mostrando un deterioro, consistente con el estancamiento económico.

Por sector de actividad económica, la población ocupada en el sector primario muestra una caída anual de 1.58%, mientras que en las actividades secundarias se observa un crecimiento de 4.03%, creciendo desde su caída de 1.23% registrada en marzo.

Al interior de las actividades secundarias destaca un crecimiento de 11.78% en la construcción, mientras que la industria extractiva registró una caída de 14.30% y la manufactura un aumento de 1.09%.

Dentro del sector terciario, que abarca comercio y servicios, la población ocupada creció un 0.58% respecto al mismo mes del año anterior.

Al interior de este sector se observa un comportamiento mixto.

El cambio en la población ocupada dentro de los subsectores fue el siguiente: restaurantes y servicios de alojamiento registró el mayor crecimiento con 9.88%, seguido de transportes, comunicaciones, correo y almacenamiento con 5.72% y servicios diversos con 3.02%.

En contraste, el subsector de servicios sociales registró la mayor caída con -3.74%, seguido de servicios profesionales, financieros y corporativos con -2.91%, comercio con -2.36% y, finalmente, gobierno y organismos internacionales con -0.75%.

La Población No Económicamente Activa (PNEA), que es la población que no realizó actividades económicas y no buscó trabajo, registró una caída de 653 mil personas, situándose en 42.93 millones.

La población disponible, que consiste en el grupo de personas que no buscaron trabajo, pero sí tienen la intención de trabajar, cayó en 63 mil personas para ubicarse en 4.73 millones de personas.

Si estas personas fueran incluidas en el cálculo de la tasa de desempleo, la tasa de desempleo extendida se ubicaría en 9.36% en abril.

Por otro lado, la población no disponible, conformada por la población que no busca empleo ni está disponible para trabajar, ya sea porque alguna situación se los impide o simplemente no tienen el deseo de hacerlo, mostró una disminución de 590 mil personas respecto al mes previo, alcanzando en abril un total de 38.20 millones de personas.

El crecimiento mensual de la población ocupada se debió, principalmente, a un incremento de 447,538 personas en la informalidad y a un crecimiento de apenas 608 personas en la formalidad.

Por otro lado, en cuanto al empleo acumulado en 2026, el empleo total ha crecido en 221 mil personas; esto se explica por un aumento de 451 mil empleos en la informalidad que logró compensar una caída de 230 mil empleos formales, lo que confirma que el mercado simplemente no está generando empleo formal.

Aunque la población ocupada en la formalidad intentó estabilizarse en meses previos, el deterioro del sector formal sigue siendo evidente con el nulo crecimiento anual de 0.04% registrado en abril.

Asimismo, la tasa de informalidad se situó en 55.18%, y dado que creció respecto a marzo (54.85%), se consolida una tendencia de precarización que no se ha podido revertir.

De acuerdo con cifras de la Medición de la Economía Informal del INEGI, en 2024 la contribución de la informalidad al PIB fue de 25.38%, la mayor proporción registrada en la serie histórica desde 2003.

Considerando que en 2024 la tasa de informalidad promedio fue de 54.27%, en 2025 se registró un promedio de 54.87% y en lo que va de 2026 la tasa promedio se ubica en 55.91%, se proyecta que la contribución de la economía informal al PIB de 2025 podría aumentar a 26.58%.

Es importante destacar que, en 2024, aunque la población informal fue mayor a la formal, solamente contribuyó con el 25.38% del valor total, mientras que la población formal, con menos personas empleadas, generó el 74.62% restante.

Por lo tanto, un aumento persistente en la informalidad al arranque de 2026 disminuye el potencial de crecimiento del país al concentrar la fuerza laboral en actividades de baja productividad.

Esta baja productividad se refleja directamente en los resultados de la Productividad Total de los Factores (PTF), los cuales confirman que México pierde eficiencia en sus recursos.

En 2024, la PTF se contrajo 0.35%, con un crecimiento de la producción muy por debajo de la inversión realizada, niveles que solo se ven en periodos asociados a recesiones.

Dentro de esto, destaca la contribución negativa de los servicios laborales, lo que señala que el capital humano ya no alcanza a compensar las deficiencias del sistema productivo, haciendo que generar valor sea cada vez más costoso e ineficiente.

Este deterioro en el mercado laboral al arranque del segundo trimestre de 2026 confirma que México sigue atrapado en un ciclo de baja eficiencia mientras la tendencia de informalización no se revierta.

Bajo este escenario, la economía continuará requiriendo inversiones de capital cada vez más costosas para generar valor, lo que ocasiona una desaceleración en el crecimiento debido a que el empleo formal es más productivo y genera una mayor contribución per cápita al PIB.

Este retroceso estructural representa un desafío mayúsculo; no solo compromete el bienestar de los trabajadores al anclarlos en actividades de baja remuneración, sino que pone en riesgo la capacidad de crecimiento de largo plazo.

A este panorama se suman las presiones adicionales derivadas de los ajustes al salario mínimo y las reformas a la jornada de trabajo que marcarán el resto del año.

Dado que estas normativas son de cumplimiento obligatorio bajo la Ley Federal del Trabajo (LFT), su implementación genera una carga financiera inmediata en el sector formal, especialmente en entidades como Chiapas, Tamaulipas y Coahuila, donde una alta proporción de la fuerza laboral percibe hasta dos salarios mínimos.

Este incremento en los costos operativos agrava la brecha de eficiencia ya descrita: si la población formal genera el 74.62% del valor de la economía con menos personal, elevar los costos de contratación sin un aumento previo en la productividad incentiva el desplazamiento de las empresas hacia la informalidad.

Este fenómeno, que ya se manifestó en 2025 con el aumento de la informalidad en veinte de las treinta y dos entidades, consolida la proyección de que la contribución informal al PIB supere el 26%.

Al moverse las operaciones fuera del marco legal debido a que la mayoría de las empresas pequeñas cerrarían por los altos costos de formalización, se concentra la fuerza laboral en actividades de baja productividad, lo que termina por socavar el PIB potencial.

Finalmente, aunque la reducción de la jornada laboral comenzará formalmente en 2027, las empresas ya han iniciado ajustes preventivos.

El riesgo para 2026 es que, ante costos insostenibles y sin un repunte en la inversión, el sector formal opte por disminuir la contratación, dejando que la expansión de la informalidad siga siendo el principal freno para el crecimiento del país

 

 

Reportacero

 

 

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