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Desarrollarán Nigeria y Marruecos gasoducto Atlántico Africano 5,600 kilómetros con Dls. $25,000 millones de inversión

8 de junio de 2026.- Nigeria y Marruecos pretenden firmar un acuerdo definitivo sobre el gasoducto Atlántico Africano, cuya construcción se ha retrasado durante mucho tiempo, antes de finales de 2026, según han declarado fuentes oficiales. Esta medida podría impulsar uno de los proyectos de infraestructura energética más ambiciosos del continente.

El gasoducto propuesto, de 5.600 kilómetros (3.480 millas) de longitud y anteriormente conocido como el Gasoducto Nigeria-Marruecos, tiene un coste estimado de 25.000 millones de dólares.

Diseñado para transportar gas natural nigeriano a lo largo de la costa de África Occidental hasta Marruecos, el proyecto acabaría conectándose directamente a las redes energéticas europeas.

Los partidarios de este proyecto multinacional lo consideran una iniciativa transformadora capaz de ampliar el acceso a la electricidad, estimular el crecimiento industrial y reforzar la seguridad energética regional.

Para Nigeria, ofrece una vía para monetizar sus enormes reservas nacionales de gas. Para Marruecos, impulsa la estrategia de Rabat para convertirse en la principal puerta de entrada energética que conecta África con Europa.

Sin embargo, el proyecto se enfrenta a importantes obstáculos, en particular en lo que respecta a la financiación internacional y la seguridad transfronteriza.

En el contexto de una transición global más amplia hacia las energías renovables, los inversores mundiales se han vuelto cada vez más selectivos a la hora de financiar proyectos masivos de combustibles fósiles.

Según los analistas, conseguir 25.000 millones de dólares de capital procedente de entidades financieras con conciencia medioambiental sigue siendo el obstáculo más importante del proyecto.

Además, la ruta costera prevista para el oleoducto atraviesa más de una docena de jurisdicciones de África Occidental, varias de las cuales se enfrentan a problemas de inestabilidad política, piratería marítima y riesgos locales en materia de infraestructuras.

Los analistas energéticos señalan que salvaguardar un oleoducto que atraviesa tantas fronteras exigirá una cooperación en materia de seguridad sin precedentes y a largo plazo entre las naciones participantes.

A pesar de estos desafíos, ambos gobiernos confirmaron que las negociaciones están progresando a buen ritmo.

Los promotores del proyecto argumentan que el gas natural africano sigue siendo un combustible de transición indispensable para impulsar el desarrollo económico del continente, al tiempo que avanza hacia sistemas con bajas emisiones de carbono.

La firma prevista para 2026 constituirá un hito crucial. El acuerdo formal determinará en gran medida si el oleoducto transcontinental podrá finalmente pasar de una década de planificación estratégica a la fase de construcción.

Anteriormente, en abril,  los dos países firmaron un pacto intergubernamental para formalizar el marco jurídico y regulatorio que permitiría la implementación del gasoducto transcontinental, que también podría proporcionar una alternativa viable al impulso de Europa hacia la diversificación energética.

 

 

Reportacero

 

 

 

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