¿Y si sí, qué?
* Si hay una confirmación de que el FBI participó directa y físicamente en la extracción de El Mayo Zambada, ¿qué hará la presidenta en ese caso?
APOTROPAICO/Juan Palacios Dávila/Julio 8, 2026
Durante dos años los gobiernos emanados de Morena han señalado que Estados Unidos debe dar información acerca del traslado del Mayo Zambada hacia aquel país, primero fue López Obrador quién insistió en que los vecinos del Norte deberían informar a México cuál fue el trayecto seguido por el narcotraficante confeso hasta su llegada a los tribunales norteamericanos y qué agencias, si es que las hubo, participaron en este hecho.
Posteriormente la presidenta Sheinbaum ha mantenido el mismo tenor hasta hoy, una vez que presuntamente el FBI aceptó su participación en la extracción de Zambada, junto a su ahijado, Joaquín Guzmán López, hijo del Chapo. Y digo que presuntamente porque aunque la nota periodística cita un informe de esa agencia, esta no ha salido a confirmar abiertamente tal participación.
Por ahora se trata de una nota periodística, en un portal serio, hay que decirlo, pero faltaría que el Buró aceptara oficialmente su participación, ya que en caso de que sea el gobierno mexicano el que acepte la noticia como confirmación oficial, tendría que hacer lo mismo en otros casos, en los cuales se involucra a prominentes miembros del partido en el poder.
Supongamos por un momento que efectivamente hay una confirmación de que el FBI participó directa y físicamente en una acción policiaca dentro del país, qué hará la presidenta en ese caso, precisamente por eso pregunto al inicio de esta colaboración: ¿Y si sí, qué?
Porque de ser así, como lo han dado por hecho algunos analistas, e incluso el vocero de la Cámara de Diputados, Arturo Ávila, estaremos hablando de una violación flagrante de la soberanía nacional, a la Constitución, algo tan grave que, como sucedió en el caso de Ecuador, podría llegar a la ruptura de relaciones diplomáticas con EUA. La pregunta es si la presidenta Sheinbaum llegará a ese extremo, con todos los costos económicos y sociales que ello puede acarrear.
La presidenta ya dio indicios de que no quiere llegar a ese extremo por lo menos eso puede deducirse de la mañanera del martes 7 de julio en la cual simplemente se hizo un recuento de los hechos que concluyeron con la extracción de Zambada.
Hay, sin embargo, voces dentro de su partido, que pareciera buscan estirar la liga hasta donde alcance, sin importar si se rompe. Parecen olvidar que lo primero, siempre, es la supervivencia y que su movimiento no es la excepción, precisamente por pensar en eso es que la presidenta está recibiendo presiones de Washington.
Sheinbaum sabe que la información fue dada con una intencionalidad, que tiene que ver con la solicitud de entrega de, entre otros, Rubén Rocha Moya, sabe que si entrega a sus compañeros señalados por EU de tener vínculos con el narcotráfico, Morena podría derrumbarse porque ahí no pararía el tema, seguramente señalarían a otros morenistas.
Pero a la vez entiende que de no entregarlos, las presiones vendrán por otro lado, por ejemplo como la no ratificación del T-MEC o la filtración sistemática que involucre a los más altos niveles del movimiento, o incluso alguna acción directa.
No es una posición cómoda en la que se encuentra la presidenta, pero así es el ejercicio del poder en estos tiempos. Tendrá que tomar una decisión y pagar los costos, sean los que sean.
Ojalá tome la mejor decisión para el país.
juanpalaciosdavila@gmail.com