Colaborador Invitado

Banxico pierde margen: tendrá que seguir a la Fed

Jesús Garza

La Reserva Federal (Fed) subió ayer la tasa de interés objetivo en 25 puntos base, ubicándola en un rango de 3.75 a 4 por ciento anual. La decisión fue unánime: los doce miembros del Comité votaron a favor del incremento. La justificación es clara: la inflación en Estados Unidos persiste tercamente por encima de la meta del 2 por ciento. Además, la Fed argumentó que la economía sigue sólida, con un mercado laboral fuerte, inversión en aumento y productividad al alza. Ese entorno le da espacio para endurecer su postura monetaria y, de hecho, abre la puerta a otro incremento antes de que termine el año.

Las consecuencias de esta decisión no se limitan a Estados Unidos. Para México, el movimiento de la Fed implica que el Banco de México pierde margen de maniobra. Si Banxico no acompaña el alza, podría provocar inestabilidad financiera. La economía mexicana está profundamente integrada al ciclo comercial, de inversión y de flujos financieros de Estados Unidos. Un diferencial de tasas menor incentiva la salida de capitales hacia activos estadounidenses con mayor rendimiento, ceteris paribus. El “superpeso” se vuelve vulnerable y podría enfrentar una depreciación abrupta, generando presiones inflacionarias adicionales.

El comportamiento del peso lo confirmó. Tras el anuncio de la Fed, el tipo de cambio se depreció a lo largo del día. El peso es hoy un activo financiero global, altamente sensible a los movimientos de la Fed. Cuando la tasa estadounidense sube, el carry trade pierde atractivo y los inversionistas globales ajustan posiciones.

La economía real también resiente el impacto. Tasas más altas encarecen el financiamiento de parques industriales, plantas manufactureras y proyectos de expansión. Las empresas globales retrasan decisiones de inversión, y el atractivo del nearshoring se modera en un entorno de dinero caro. Aún más preocupante es el efecto sobre las finanzas públicas: el costo financiero ya es el rubro que más crece en el presupuesto federal y supera el gasto en salud y educación. Con una política monetaria global más restrictiva, el costo de la deuda mexicana seguirá aumentando.

La decisión de la Fed redefine el entorno económico de México. Banxico tendrá que seguir a la Fed para mantener el diferencial de tasas y evitar presiones inflacionarias y salida de capitales. El país entra en un periodo de dinero caro, que limitará aún más el ya pobre desempeño de su economía.

El autor es director general de Soluciones Financieras GAMMA, CEO de Miri Capital LLC e investigador no residente de Baker Institute en la Universidad de Rice. Tiene un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera, ambas por la Universidad de Essex en el Reino Unido.

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