La Oportunidad Energética de AMLO
Por Gabriela Rubio
La pasada administración creó un marco legislativo y normativo que permitiera la igualdad de condiciones para todos los participantes del sector energético. Después de 75 años de tener a empresas del Estado siendo responsables de la energía del país, se aprobó una Reforma Constitucional que le abría las puertas a la inversión privada y extranjera en la cadena de valor del sector energético. Esta reforma le da la posibilidad a México de seguir creciendo, desarrollar su economía y de cumplir con las metas de energía limpia pactadas en la Conferencia de Paris. Sin embargo, dicha transformación sigue siendo un punto de discordia entre políticos, expertos e inversionistas.
Durante su campaña, AMLO dejó muy claro de qué lado del debate se encontraba ya que una de sus principales promesas era revivir a las empresas del Estado e incrementar la producción de petróleo del país. México no es un país petrolero, su economía esta diversificada y si hubiera que ponerle un título, yo diría que somos un país manufacturero. Y claro, el sector energético juega un papel clave en ese sector y en el resto de la economía.
La administración de AMLO pareciera que se encuentra en su curva de aprendizaje, a expensas de todos. A pocos meses de su mandato se ha dado cuenta que él solo no puede y que tampoco las empresas del Estado; la problemática financiera de Pemex y la limitación fiscal del gobierno son una muestra clara.
Pareciera que la realidad se impone sobre el discurso y poco a poco pareciera que hay cambios en las estrategias de campaña o inicio de la administración.
Una gran señal de esto fue la participación de Rocío Nahle en CERAWeek a mediados de marzo. Este evento es la principal reunión internacional anual de líderes de la industria de la energía, en donde atienden expertos, funcionarios gubernamentales, formuladores de política pública y líderes de las comunidades tecnológica y financiera. La crema de la crema a nivel mundial se reúne para discutir las tendencias energéticas en el mundo, así como las futuras. La secretaria llegó y dio un mensaje corto y claro. Comentó que el sector energético en México es muy grande y que hay espacio para todos. Esto es una señal clara de que la problemática energética del país no se resuelve solo por las empresas del Estado, como creyeron. Esperemos que esto se profundice.
Es claro que AMLO y algunos de sus allegados, tienen un problema muy grave de comunicación. Pareciera que se confunde la seguridad energética con la dependencia. La seguridad energética es un concepto que abarca mucho, pero para efectos prácticos, la definición se centra en que un país con seguridad energética es aquel que puede garantizar el suministro de los servicios de energía de manera eficiente y sostenible. Una dependencia es un gran riesgo, estoy de acuerdo con AMLO, pero México no tiene una dependencia absoluta de Estados Unidos en servicios energéticos. Ambos países dependen de que uno venda y el otro le compre y viceversa.
México es un país en vías de desarrollo con una gran ventaja. A su vecino del norte le interesa mucho que nuestro país se siga desarrollando ya que geográficamente puede beneficiarse de su entorno próspero. Pero de la misma manera, a México le debería de interesar seguir buscando maneras de cooperación mutua. Y aquí es donde a AMLO le tiembla la mano y expresa ideas que confunden a todos los participantes en el sector.
Es una realidad que México y Estados Unidos son interdependientes en servicios energéticos. Los números lo dicen, los expertos lo afirman y las líneas de gas lo evidencian.
La demanda energética en México sigue y seguirá creciendo. La población de México se prevé que crezca de 120 a 150 millones para el 2050. Y para esto, AMLO debe de entender que el sector energético no se define por las empresas del Estado. No es imposible revivir a Pemex para que incremente la producción, asumiendo que escogiera a las personas correctas para llevarlo a cabo, pero las transformaciones en el mundo energético son muy lentas y debe tener esto en cuenta. Debe de seguir invirtiendo en Pemex, pero de manera estratégica y para cubrir una necesidad especifica. Puede aumentar la producción de barriles, pero con ayuda del sector privado y empresas extranjeras que tienen experiencia y que han aprendido de sus errores.
AMLO tiene una oportunidad que muchos no han tenido. Si quisiera, puede definir su presidencia con el sector energético. Primero hay que entender que el sector energético es un organismo complejo que está compuesto por muchos sistemas y subsistemas sujetos a variables múltiples.
La variable regulatoria dicta las reglas por las que los participantes deben de jugar. La global es que el mundo esta globalizado y no podemos aislarnos por mas que queramos y la variable del tiempo donde las inversiones en el sector toman tiempo y que cualquier decisión debe de tomar en cuenta el futuro.
AMLO debe de ver que las empresas del Estado no son la solución, sino son una parte de la misma. Que necesita de inversión privada para crecer la infraestructura en el país. Hoy en día hay partes de México que aún no tienen electricidad. Debe de tener de su lado a inversionistas privados y extranjeros para que le regalen a México la infraestructura para cubrir la demanda. Debe de apostarle a los diferentes tipos de generación de energía calculando el porcentaje que cubriría cada una para no fallarle a la comunidad global con el pacto que se hizo en energías limpias.
La Reforma Constitucional del 2013 puso las bases para que AMLO pueda aprovecharlas y beneficiarse de ellas. Lo único que tiene que hacer es escuchar al sector privado, a los expertos y a su país. Por más que quiera invertir en empresas del Estado, existe un límite financiero del gobierno. Y este límite lo va a obligar a voltear a ver al sector privado y a las empresas extranjeras.
Para los analistas del sector, fue una sorpresa que la secretaria haya escogido como su primer viaje al extranjero aterrizar en Houston y participar en CERAWeek. Los optimistas vemos que la administración se va dando cuenta que el sector energético es complejo y que debemos de incluir a todos los jugadores. En realidad, la estrategia correcta de AMLO debería ser dictar lo que quiere de cada jugador y repartir el pastel adecuadamente para poder empezar a darle certidumbre al sector.
Gabriela Rubio es experta en temas de medio ambiente, cuenta con maestría en políticas públicas por parte de la Universidad de California, San Diego y en Gestión Ambiental por la IE Business School de Madrid España.
correo: gabrielarub@gmail.com