La asimetría competitiva y su importancia para la industria siderúrgica latinoamericana
Por Francisco Leal
En mercados abiertos y libres, las condiciones comerciales y reglas ecuánimes son fundamentales para la existencia de un ambiente de competencia sana, respetando las particularidades de cada región y cultura. Pero cuando hablamos de la siderurgia, una actividad que sustenta el desarrollo de muchas otras industrias, la simetría competitiva es una condición sine qua non para el desarrollo de la sociedad en su conjunto.
En el otro extremo están las asimetrías competitivas, que son circunstancias regionales que no están en armonía con las prácticas adoptadas en las economías avanzadas de todo el mundo. Entre los principales desacuerdos en términos de competencia, en el caso del acero, se encuentran los altos costos impositivos y la infraestructura deficiente. Estos factores combinados hacen no sólo que la logística sea más costosa, sino que se desarrollen mecanismos burocráticos derivados de una legislación obsoleta que dificulta el acceso a los mercados extranjeros.
En la práctica, las asimetrías competitivas tienen una influencia en el precio final de los productos de acero, llevándolo a no ser competitivo contra productos de importación. Estos productos generalmente provienen de países con apoyos especiales de sus gobiernos, con cargas impositivas menores, derivados generalmente de estímulos artificiales como los subsidios. Con esta asimetría, teniendo el campo de juego de la competencia totalmente desnivelado, se socava la posibilidad de que la industria sea más eficiente, no solo desde el punto de vista del comercio internacional sino también en su demanda interna. Llega a tener una influencia directa en los niveles de consumo de acero per cápita que, al reflejar el desempeño de una industria importante y clave, actúa como un ‘termómetro’ para la salud de una economía.
La lucha contra este problema implica llevar a cabo una labor de cabildeo hacia los órganos ejecutores del poder legislativo de cada país, con una serie de propuestas gubernamentales de paquetes con medidas dirigidas al equilibrio fiscal, a entender los casos de comercio desleal con acciones de protección consciente y a la promoción del comercio de acuerdo a las reglas establecidas desde la OMC. La industria puede vivir con la apertura comercial si los gobiernos verifican primero que pueden garantizar la competencia en igualdad de condiciones contra las importaciones. Nuestra industria latinoamericana del acero invierte y se capacita, mientras que los productos importados se benefician de estas asimetrías. En este sentido, los gobiernos deben trabajar para eliminar estas anomalías competitivas, como tasas de interés elevadas, carga impositiva acumulada sobre los costos de producción y laborales, etc.
Un combate incisivo implica conocer estos factores y su nivel comparativo contra otros países, promover la eliminación de subsidios, aranceles preferenciales y orientados a naciones favorecidas, el establecimiento de mayores cuotas de exportación, la expansión del crédito disponible, la simplificación de regulaciones, una mayor colaboración público-privada y una combinación de políticas de crecimiento de las exportaciones a corto y largo plazo.
En América Latina, el comercio desleal de productos de acero de China, que ha crecido como resultado de las tensiones comerciales con los Estados Unidos, actualmente se ve reforzado por estas asimetrías competitivas. Recientemente la incertidumbre política junto con la desaceleración económica mundial es uno de los principales factores detrás de la baja actividad en la región, sin embargo para al salir de este ciclo necesitamos competir en igualdad de circunstancias.
*Francisco Leal es Director General de Alacero