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Confirma caída del PIB novena recesión en menos de 40 años.- IDIC

26 de mayo de 2020.- José Luis de la Cruz Gallegos, Director General del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, IDIC, cuestionó si ¿Una economía enferma puede alcanzar el Estado de Bienestar?

México enfrenta su novena recesión en menos de cuarenta años. La caída de 2.2% del PIB en el primer trimestre del 2020 lo confirma.

Ello implica la posibilidad de que, de acuerdo con el planteamiento realizado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, México pierda un millón de empleos en 2020.

La tendencia negativa de la economía contabilizada hasta marzo pasado potencia las restricciones que inhiben el desarrollo y progreso socioeconómico de México.

De igual forma es un factor de polarización que restringe los acuerdos que el país requiere.

Además, los primeros resultados publicados para el mes de abril muestran que la caída será mayor en el segundo trimestre.

Por ello es oportuno que se plantee la necesidad de conformar un Estado de Bienestar. El requisito previo es alcanzar un Estado Desarrollador Productivo que le de viabilidad y sostenibilidad: solamente los países con una economía sólida y que garantiza el cumplimiento de las prestaciones laborales superiores pueden aspirar a ello.

No existe un ejemplo moderno de sociedades de bienestar que no cuenten con una economía que crece vigorosamente, en donde se respeta el Estado de Derecho y las leyes laborales que garanticen mejores salarios y prestaciones para los trabajadores y sus familias.

En los países con una Sociedad de Bienestar, el fundamento es la colaboración público-privada: sin la participación del sector privado no hay forma de sostener el desarrollo social.

El camino a la solución de los problemas de México, y que genera el Estado de Bienestar, comienza por el crecimiento económico. Sin ese fundamento se construye en la debilidad.

México enfrenta el reto de acotar el daño que la recesión económica iniciada a finales del 2018 y el coronavirus están infligiendo a una sociedad que acumula 50 años de

crisis recurrentes.

El bajo crecimiento del PIB, el nulo valor agregado del gasto e inversión del gobierno, así como el bajo contenido nacional de las exportaciones se han conjugado con un mercado laboral precarizado por las nueve recesiones que se han presentado desde 1982.

Para aspirar a conformar un Estado de Bienestar México debe aspirar a constituir un Estado Desarrollador: sin bases productivas no se puede aspirar a generar una sociedad en donde el progreso y el desarrollo social sean un rasgo distintivo.

La historia económica mundial contemporánea es contundente, los únicos ejemplos de un Estado de Bienestar sostenible se han cimentado sobre los fundamentos que genera el crecimiento económico vigoroso, la elevada inversión productiva, educación de alta calidad, una banca de desarrollo proactiva con una estrategia integral bien definida que acompaña el fortalecimiento de una sólida industria nacional en el objetivo de integrarse y competir en los procesos productivos y de comercio globales a través de la innovación y el desarrollo tecnológico.

La época del mercantilismo y de los tratados comerciales sin desarrollo industrial ha quedado rebasada por la historia moderna.

El fruto del Estado Desarrollador es la construcción de un Estado de Bienestar, en donde el gobierno tiene mayores recursos para cumplir con su responsabilidad en colaboración con su sociedad: personas mejor educadas, con acceso a un sistema de salud de mayor calidad y que cuentan con un empleo que les permite adquirir la mayor parte de los bienes y servicios que requieren para su vida diaria y el de sus familias.

Lamentablemente en México los modelos económicos implementados desde 1970 se han alejado del camino que conduce a la construcción de un Estado de Bienestar: han fallado en constituir al Estado Desarrollador que se requiere para lograrlo.

En el 2020 México vive su novena recesión en menos de 40 años, una crisis económica diferente porque la solución involucra encontrar una vacuna y/o tratamiento que permita normalizar la actividad productiva y social.

La economía nacional llegó a su cita con el Covid-19 en medio de una recesión que las medidas aplicadas para contener el avance del virus han exacerbado.

Las cifras del PIB correspondientes al primer trimestre del 2020 muestran la continuidad de la trayectoria negativa de la economía previa al Covid-19. Por su parte las cifras preliminares que se conocen de abril señalan la magnitud de la caída que se puede contabilizar a raíz de la presencia del virus.

Bajo dicho contexto México debe establecer una estrategia contingente que le permita atender no únicamente la urgencia generada por la coyuntura, al mismo tiempo debe instrumentar una que le permita superar los rezagos estructurales que limitan el desarrollo y el progreso social.

La preservación del empleo formal es fundamental, representa el punto intermedio en donde confluye el Estado Desarrollador y el inicio del Estado de Bienestar.

El Estado Desarrollador requiere contar con una visión productiva de fomento a la inversión e impulso a las empresas de todos tamaños que pueden generar la riqueza que el país requiere.

La formalización del mercado laboral y el cumplimiento de la regulación establecida dan acceso al sistema de salud y a prestaciones sociales que elevan la calidad de vida de los trabajadores y sus familias. El promedio de los salarios que se pagan en la formalidad es tres veces superior al salario mínimo.

La informalidad y la falta de cumplimiento de las leyes laborales carcomen el progreso social y del sistema productivo mexicano.

Con la crisis del 2020 aumenta la quiebra de empresas formales y aumenta la posibilidad de que cientos de miles de trabajadores caigan en la informalidad. Si ello ocurre se pone un obstáculo más, muy poderoso, en contra del Estado de Bienestar.

México tiene alternativas para evitar que ello ocurra, para ello requiere:

  1. Un Acuerdo de Unidad Nacional que permita crear políticas y estrategias que limiten el avance de la recesión:
  2. Ello involucra un diagnóstico detallado de las afectaciones sectoriales y regionales que se están sufriendo por la recesión para implementar políticas públicas que permitan revertirlas.
  3. Identificar y reconocer cómo la recesión incrementa los desequilibrios socioeconómicos preexistentes.
  4. Elaborar estrategias de inversión, creación de empleo formal bien remunerado y de cobertura social de acuerdo con la realidad de cada región y sector.
  5. Un Acuerdo Nacional de Preservación del Empleo Formal y Fomento a la Inversión Productiva que propicie una mayor confianza entre los sectores público y privado.
  6. Instrumentar un ambicioso proyecto de fomento a lo Hecho en México en las compras e inversión del gobierno en sus tres niveles y extender su alcance al sector privado.
  7. Un programa de Desarrollo Industrial Integral que permita atraer inversión productiva en México: avanzar en la Sustitución Globalmente Competitiva de Importaciones:
  8. Es un requerimiento contenido en el T-MEC.
  9. Representa la única opción ante la reconfiguración global que se esta creando en el marco de la disputa geopolítica y geoeconómica entre Estados Unidos y China: no es una guerra comercial, es un cambio estructural en el orden global.
  10. La propia posibilidad de un segundo brote de Covid-19 lo hace pertinente: es un tema de seguridad nacional, México no puede depender de la buena voluntad foránea.
  11. Una reingeniería de las finanzas públicas, en su estado actual no tienen la capacidad de ser fuente de crecimiento y desarrollo:
  12. El problema no es la deuda pública reconocida, en realidad son los pasivos contingentes que durante las siguientes dos décadas se van a incorporar a esa deuda oficialmente reconocida. La única solución para alcanzar viabilidad fiscal es el crecimiento económico, particularmente en un momento en donde las tasas de interés mundiales se reducen.

El camino a la solución de los problemas de México y que genera el Estado de Bienestar comienza por el crecimiento económico, sin ese fundamento se construye en la debilidad.

La información del INEGI respecto a la evolución del PIB permite confirmar que la economía mexicana se encontraba en recesión cuando recibió el impacto del Covid19.

Las afectaciones relevantes atribuibles al Covid-19 se presentaron, esencialmente, a partir de la última semana de marzo.

Por ello, las cifras presentadas a detalle por el INEGI para el primer trimestre del 2020 lo que indican es la inercia negativa que la economía mexicana mantenía antes de las medidas que se debieron tomar para intentar acotar el avance de los contagios causados por el Covi-19.

De acuerdo con el INEGI, el sistema productivo mexicano había profundizado su comportamiento negativo (cuadro 1):

El retroceso de (-) 2.2% contabilizado durante el primer trimestre del 2020 constituyó la cuarta tasa anual negativa con cifras ajustadas por estacionalidad, una situación no observada desde el periodo 2008-2009 cuando se registraron 5.

En el primer trimestre del año se generalizó el retroceso del PIB: porque si bien las actividades primarias aumentaron 1.1%, los componentes de mayor peso económico exhibieron disminuciones significativas. Las cifras son evidentes:

El sector secundario (actividad industrial) alcanzó su sexta caída consecutiva a tasa anual: (-) 3.5%

Construcción (-) 8.7% (siete disminuciones consecutivas)

Industrias manufactureras: (-) 3.9% (dos caídas al hilo).

Generación y distribución de electricidad, gas y agua se elevó únicamente 0.7% (primer retroceso con tendencia a la baja).

Minería tuvo el mejor desempeño al crecer 4.2% (únicamente la segunda tasa positiva en los últimos 29 trimestres).

Por su parte el sector terciario (servicios) presentó su tercera contracción consecutiva: (-) 1.2%.

Comercio al por mayor: (-) 5.4% (la quinta caída consecutiva).

Comercio al por menor: (-) 0.3%, la primera minusvalía que muestra la afectación en el mercado interno.

Transportes, correo y almacenamiento: (-) 3.4% (segundo retroceso).

Servicios financieros y de seguros: (-) 1.9% (tercera disminución).

Servicios profesionales, científicos y técnicos (-) 3.6% (tercera baja en los últimos cuatro trimestres).

Servicios educativos: (-) 1.3% (quinta baja seguida).

Servicios de salud y asistencia social: (-) 1.8% (segunda contracción en tres trimestres).

Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos: (-) 13.9% (cuarta caída en cinco trimestres).

Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas: (-) 8.0%.

Otros servicios excepto actividades gubernamentales: (-) 2.5% (dos caídas al hilo).

Únicamente aumentaron: Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (6.1%), Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (1.7%), Corporativos (4.1%), Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (0.9%) e Información en medios masivos (5.6%). Varios de estas actividades son algunas de las que más afectaciones han mostrado durante la etapa de contingencia provocada por el Covid-19.

A partir de ello se confirmó la tendencia negativa del ciclo del PIB y sus tres componentes principales (gráfica 1 y graficas a, b, c y d del anexo).

Adicionalmente la información del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) permite observar que los resultados negativos se acentuaron durante el mes de marzo:

La tasa negativa de (-) 2.6% no sólo fue la onceava consecutiva (12 en 13 meses), también fue la mayor contracción desde octubre del 2009.

Al igual que la información del PIB, la mayor parte de sus componentes registro variaciones negativas, incluso algunos que en el cálculo trimestral del PIB tuvieron un dato positivo (por ejemplo, la generación y transmisión de electricidad, gas y agua (- 0.5%)

Al igual que el PIB, el IGAE presentó un ciclo negativo a la baja, así como sus componentes principales (gráfica 2).

Con ello el crecimiento promedio de los primeros 16 meses del sexenio es de (-) 0.6% (gráfica 3).

El mensaje de abril

El mes de abril reporta las primeras cifras que muestran la magnitud de los efectos combinados de ambos hechos:

  1. De acuerdo con la Asociación Nacional de Tiendas Departamentales (ANTAD), durante el mes de abril las ventas a tiendas iguales retrocedieron (-) 22.9% respecto al mismo mes del 2019.
  2. Lo delicado de la situación se puede percibir al revisar que aun contabilizando la apertura de nuevas tiendas existió una variación de (-) 19.9%.
  3. Se puede estimar que ello repercutirá sobre las empresas que ya manifestaban problemas de ingresos: en marzo la tendencia de los Ingresos Totales reales por Suministro de Bienes y Servicios Privados no Financieros era negativa (gráfica 4). Además:
  4. En marzo la variación fue de (-) 5.8%, la quinta reducción en los últimos seis meses.
  5. Lo descrito fue producto tanto por las medidas de confinamiento tomadas para frenar al Covid-19 como por la recesión en la que se encontraba la economía mexicana:
  6. Todo ello incidió en la pérdida de (-) 555 mil empleos formales registrados ante el IMSS. Dicha reducción impactó en la capacidad de consumo de la población y se asoció con los resultados de precarización laboral que se habían presentado durante marzo pasado:
  7. La reducción de 131 mil registros de trabajadores antes el IMSS y el incremento de la población ocupada en condiciones críticas:
  8. La contracción de (-) 40.9% registrada durante el cuarto mes del año, en las exportaciones, representa la variación negativa más significativa desde marzo de 1986.
  9. Por su parte, la caída de las importaciones (- 30.5%) constituye el mayor retroceso (a tasa anual) desde julio del 2009.
  10. En conjunto, los resultados de la balanza comercial permiten inferir la afectación que la actividad productiva mexicana está sufriendo no solo durante abril, su tendencia a la baja muestra que ello persistirá durante más tiempo:
  11. La reducción de (-) 26.7% en las importaciones de bienes de capital tiene una vinculación directa con una merma en la inversión: para el cuarto mes del año las empresas en México redujeron su compra de maquinaria y equipo importado:
  12. La treceava reducción consecutiva: un promedio de (-) 13.2% los meses que comprenden dicho periodo de tiempo.
  13. Las importaciones de bienes intermedios bajaron (-) 28.1% en abril, la séptima disminución al hilo.
  14. Junto con la disminución de las exportaciones, la pérdida de fuerza de las importaciones es un signo del debilitamiento de los procesos productivos de la industria en México.
  15. Adicionalmente se pude establecer que el déficit de (-) 3,087 millones de dólares representa un decremento en el crecimiento económico que se registró durante el mes de abril.
  16. El dato negativo en el crecimiento de las exportaciones petroleras contabilizado en abril (- 66.4%), correspondió al valor más bajo desde junio de 1999. Ello afectará negativamente a los ingresos presupuestales del gobierno federal.
  17. Junto con la pérdida de empleo del mes de abril (- 555 mil de los registros ante el IMSS) el colapso de las exportaciones e importaciones mexicanas presenta la dimensión que alcanzó tanto la tendencia de la recesión en la que se encontraba el PIB como los efectos de las medidas de contención aplicadas para intentar frenar el número de contagios provocados por el Covid-19.

 

 

Reportacero

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