Asociaciones del Acero de América y Europa unen su voz frente al Gobierno de China
Rafael Rubio
Hace menos de un mes, la industria del acero fue testigo de un acto casi inédito. El 20 de abril, ocho asociaciones de América y Europa –entre ellas Alacero y Canacero- presentaron ante el gobierno de China un documento conjunto, que comenta en forma crítica las reformas gubernamentales propuestas para la siderurgia de dicho país.
Esta acción deja en claro los efectos negativos que las exportaciones chinas de acero en condiciones desleales de comercio están imponiendo sobre el resto de la industria a nivel global, y particularmente en Latinoamérica.
Unos días antes, el gobierno chino había publicado y sometido a comentario público un borrador de su “Política de Ajuste a la Industria Siderúrgica”, documento que luego se integrará al 13° Plan Quinquenal que saldrá este año.
Con vistas a que China sea considerada economía de mercado por la OMC, la “Política de Ajuste” plantea llevar a su siderurgia a un modelo en el que el mercado desempeñe un rol decisivo. Sin embargo, el mismo documento solo propone estrategias e iniciativas que siguen reflejando el actual enfoque de dominio estatal: marca con detalle la estructura y nivel de integración, el mix de productos, tecnologías, mercados objetivos, estándares, estrategia de inversión externa. A su vez, la inversión y gestión privadas quedan relegadas a un espacio marginal.
La Política también reconoce la gravedad de la situación de sobrecapacidad en su siderurgia, que se estima es de 425 millones de toneladas (6 veces la producción anual de América Latina o 22 veces la de México). Sin embargo, las soluciones que propone son parciales y no dan pasos concretos para dejar que actúen las fuerzas del mercado. Incluso, plantea la necesidad de llevar capacidad “fuera de las fronteras”.
La segunda semana de mayo se reunirá el Comité del Acero de la OCDE. Allí nuevamente, las organizaciones siderúrgicas plantearán el problema de la sobrecapacidad, insistiendo en la necesidad de encontrar consenso global y soluciones políticas.
En tanto, el panorama en América Latina es cada vez más crítico. Con la excepción de México, el mercado regional del acero no ha logrado crecer de forma sostenida tras las crisis de los “commodities”. El consumo de acero en América Latina en 2015 sería 1,4% menor que en 2014, según worldsteel.
En este contexto, a lo largo de los últimos cinco años, las importaciones de productos laminados chinos aumentaron su volumen a un ritmo de 12% anual y duplicaron su participación en el mercado Latino Americano, abasteciendo ya el 12% del consumo y representando la tercera parte de las importaciones de acero que recibe el continente.
Paralelamente, su precio promedio fue cayendo en forma continua de 944 dólares en 2011 a 658 dólares en 2014 y se encuentra por debajo tanto de los precios domésticos de China como del promedio con el que exporta al resto del mundo.
Este ascenso de China en el mercado latinoamericano está marcado –en muchos casos- por prácticas de comercio desleal como dumping y precios subvencionados. Como respuesta, las empresas del acero de América Latina han estado promoviendo el comercio justo con acciones antidumping. Actualmente, las acciones contra China representan el 60% de las acciones antidumping en proceso o vigentes relacionadas con acero en América Latina.
Sin embargo esto no es suficiente. Se necesita la acción inmediata y de largo plazo de los gobiernos de la región, que deben exigir con toda la fuerza el cumplimiento de las reglas de la OMC. A la vez, es el momento en que -con visión de largo plazo- gobiernos y privados trabajen conjuntamente en medidas que fomenten la competitividad de la industria y la manufactura regional, como inversión en infraestructura, costos energéticos y mejora del ambiente de negocios.
Rafael Rubio es Director General de Alacero