Retrocede 2.8 Puntos Indicador IMEF Manufacturero a 45.0 unidades; Permanece en zona de contracción
1 de septiembre de 2020.- El Indicador IMEF Manufacturero disminuyó en agosto 2.8 puntos para ubicarse en 45.0 unidades. Así, este Indicador permaneció en zona de contracción (<50) por dieciséis meses consecutivos. Su serie tendencia-ciclo aumentó 0.6 puntos para cerrar en 44.4 unidades y continuar en zona de contracción por quince meses consecutivos. Por su parte, el Indicador ajustado por tamaño de empresa cayó 1.8 puntos, ubicándose en 50.7 unidades y se mantuvo en zona de expansión por segundo mes consecutivo.
El Indicador IMEF No Manufacturero registró en agosto una disminución de 1.0 punto para cerrar en 46.1 unidades y ubicarse en zona de contracción por séptimo mes consecutivo. La serie tendencia-ciclo de ese indicador aumentó 0.9 para quedar en 45.0 unidades y, así, permanecer en zona de contracción por dieciséis meses seguidos. Por su parte, el Indicador ajustado por tamaño de empresa aumentó 1.4 unidades para ubicarse en 47.4 unidades, con lo que permaneció en la zona de contracción por noveno mes consecutivo.
Las cifras del indicador IMEF Manufacturero y No Manufacturero de agosto mostraron correcciones respecto a la encuesta de julio, lo que apoya la idea de que la recuperación de la economía mexicana, luego de la severa contracción que sufrió durante el segundo trimestre de 2020, se percibe frágil e incierta. El Indicador IMEF ajustado por tamaño de empresa sugiere que en el sector manufacturero la actividad económica de las empresas de mayor tamaño ya se encuentra en expansión y las de menor tamaño siguen en contracción. Mientras, en el sector servicios, tanto las empresas grandes como pequeñas siguen en zona de contracción, pero las primeras muestran un desempeño ligeramente mejor que las segundas.
Indicador IMEF Manufacturero
El Indicador IMEF Manufacturero disminuyó en agosto 2.8 puntos para ubicarse en 45.0 unidades. Así, este Indicador permaneció en zona de contracción (<50) por dieciséis meses consecutivos.
1 Su serie tendencia-ciclo aumentó 0.6 puntos para cerrar en 44.4 unidades y continuar en zona de contracción, por quince meses consecutivos. Por su parte, el Indicador ajustado por tamaño de empresa se redujo 1.8 puntos, ubicándose en 50.7 unidades y, con ello, se mantuvo en zona de expansión por dos meses seguidos.
Durante agosto, los cinco componentes del Indicador Manufacturero registraron caídas. El subíndice Nuevos Pedidos disminuyó 3.1 puntos, para quedar en 44.7, y el de Producción cayó 3.9 puntos, para cerrar en 43.5 unidades. Por su parte, el subíndice Empleo mostró una reducción de 1.3 puntos, para cerrar en 45.1; Inventarios disminuyó 4.9 puntos, para cerrar en 45.1 y, así, regresar a zona de contracción. Por último, el subíndice Entrega de Productos cayó 0.7 unidades, para quedar en 47.8.
El Indicador IMEF No Manufacturero
El Indicador IMEF No Manufacturero registró en agosto una contracción de 1.0 puntos para cerrar en 46.1 unidades y ubicarse en zona de contracción por séptimo mes consecutivo. La serie tendencia-ciclo de ese indicador aumentó 0.9 unidades para quedar en 45.0 y permanecer en zona de contracción por dieciséis meses consecutivos. Por su parte, el Indicador ajustado por tamaño de empresa aumentó 1.4 unidades para ubicarse en 47.4 unidades y así, permaneció en la zona de contracción por noveno mes consecutivo. Cabe señalar que el aumento del índice ajustado por tamaño de empresas cuando el índice no ajustado disminuyó sugiere que la reactivación de la actividad económica está reflejándose en las empresas de mayor tamaño.
Durante agosto, los subíndices Nuevos Pedidos y Producción registraron disminuciones.
El primero se contrajo 2.6 unidades, para descender a 43.9, y el segundo disminuyó 0.3 unidades, para cerrar en 45.1. Por su parte, el subíndice Empleo mostró un aumentó 0.7 puntos, para quedar en 43.8 unidades. Por último, el subíndice Entrega de Productos cayó 1.8 unidades para cerrar en 51.1.
Análisis de coyuntura
El impacto humano y económico de la pandemia de Covid-19 ha sido muy significativo. Para tener una mejor perspectiva sobre la pérdida de vidas humanas que hasta hoy suman poco más de 850 mil, este número equipara la totalidad de personas que perecieron en la Guerra
Civil estadounidense (1861-1865) o en la Guerra Civil española (1936-1939). Solo en los Estados Unidos se han tenido que lamentar cerca de 190 mil fallecimientos, más de 60 veces el número de personas que perecieron en el trágico episodio del 11 de septiembre de 2011. En el caso de México, las 65 mil muertes representan poco más de tres veces la cifra negra de los sismos de septiembre de 1985.
Por el lado económico, “el año en el que el mundo se detuvo” va a representar pérdidas por más de siete mil millones de dólares, tomando en cuenta los pronósticos de crecimiento del PIB del Fondo Monetario Internacional (FMI) para 2020. Esto representa casi el 5% del PIB global, cerca del 35% del PIB de los Estados Unidos y más de cinco veces el PIB de México.
Para tener una referencia de la extensión geográfica del impacto económico de la pandemia, se espera que más de 150 países —de los casi 200 países miembros del FMI— enfrenten una contracción económica este año: un número muy superior a los 91 países que observaron una contracción económica en 2009.
Los indicadores PMI, homónimos del Indicador IMEF, dejaron ver al mundo con oportunidad que sobrevendrían las caídas más significativas del PIB desde hace más de ochenta años.
Asimismo, los “datos duros”, como en el caso del PIB, lo confirmaron posteriormente. En ese sentido, se observó cómo el impacto más significativo se registró en China, donde inició el brote de Covid-19 durante el primer trimestre de 2020, y tuvo algún impacto en la zona del euro en ese periodo mientras que en los Estados Unidos y en México los efectos se observaron con mayor severidad durante el segundo trimestre de 2020.
Así, durante el primer trimestre de 2020, en China el PIB retrocedió 6.8% con respecto al mismo periodo de 2019 mientras que en la zona del euro este indicador cayó 3.1% y en el hemisferio occidental registró un incremento de 0.3% en los Estados Unidos y una caída de 1.3% en México. Sin embargo, durante el segundo trimestre de 2020 mientras que la actividad económica en China registró una reactivación importante, al observar un incremento de 3.2% con respecto al mismo periodo del año previo, el PIB en la zona del euro registró un retroceso de 15.0% y los Estados Unidos y México observaron caídas de 9.1% y 18.7%, respectivamente.2
La dinámica observada en China, así como los datos más recientes, tanto oportunos como “duros” a nivel global parecen indicar que lo peor del impacto de la pandemia en términos de la actividad económica ha quedado atrás. Cabe señalar que un supuesto importante detrás de esa conjetura es que, a pesar de la inexistencia de una vacuna, así como de un tratamiento eficaz, los gobiernos ya no están inclinados a instrumentar políticas agresivas de confinamiento o “cuarentenas”, sino que están adoptando una arista de coexistencia con el virus, propiciando la observación de protocolos de higiene y conducta, como el uso de cubrebocas, el lavado de manos “excesivo”, el mantenimiento de la “sana distancia” y evitar aglomeraciones.
En el caso de México, la caída del PIB durante el segundo trimestre de 2020 de 17.1% con respecto al primero y con cifras ajustadas por estacionalidad, o de 18.7% a tasa anual con cifras originales, fueron las disminuciones más significativas desde el año 1980 cuando inicia la serie del PIB con frecuencia trimestral que publica el INEGI. Para tener una mejor perspectiva de la caída que estamos experimentado, el PIB de México registró un descenso de 8.9% en el segundo trimestre de 2009, la última recesión previa al Covid-19, y en la “crisis del Tequila” de 1995, la actividad económica cayó 9.1% en el segundo trimestre de ese año.
Así, es muy probable que la “recesión pandémica”, como la denominamos en marzo pasado, vaya a ser la peor de la que se tiene registro. No obstante, una gran diferencia para la población y el país, es no observar en esta crisis de manera concurrente devaluaciones de más del 200%, que otras veces llevaron a la inflación a niveles por encima de 150% y a las tasas de interés por arriba de 120%.
En este sentido, los miembros del Comité Técnico del Indicador IMEF aquilataron la diferencia que ha hecho el haber adoptado un régimen de tipo de cambio flexible, contar con un banco central autónomo, haber aprobado una Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria y tener un sistema bancario sólido, que cumple con los restrictivos criterios de capitalización y liquidez de Basilea III.
En cuanto al detalle del reporte del PIB del segundo trimestre en México, así como en la balanza comercial mensual, se observa que el componente que absorbió primero el choque de la pandemia fue el manufacturero, ligado estrechamente al comercio internacional. Así, con el paro casi absoluto de la construcción y la caída de la producción minera, el componente industrial registró una caída de 25.7% durante el segundo trimestre de 2020 con respecto al mismo trimestre del año anterior.
El segundo componente que más cayó fue el de servicios (-16.2%), en donde si bien hubo algunos sectores que pudieron continuar operando vía “teletrabajo” (o home office) o que hasta incrementaron su actividad —como en los casos de entrega a domicilio y empresas de telecomunicaciones y tecnología—, una gran cantidad de industrias como la turística, restaurantera, de transporte y otras que implican aglomeraciones (p. ej., conciertos, shows), tuvieron que dejar de operar. Más aún, hay varias que todavía no pueden reiniciar o que operan de manera muy limitada.
La propia naturaleza de la pandemia y la falta de una vacuna y tratamiento eficaz hace que la recuperación se vea frágil, difícil y prolongada, como calificamos la recuperación económica en nuestro boletín de julio. Desafortunadamente, la pandemia llegó en una fase extendida del ciclo económico global, que llevaba casi una década, cuando en promedio han registrado una duración de cinco años en los últimos cincuenta años. Asimismo, en muchos casos no se habían adoptado ciertas tecnologías ya disponibles y la pandemia ha apresurado la adopción de tecnologías a una velocidad inusitada. La combinación de estos tres factores (la naturaleza de la pandemia, la fase del ciclo y la acelerada adopción de tecnología) hace que el choque en la actividad económica sea mucho más incierto.
Adicionalmente, la variable que usualmente responde de manera rezagada tanto en el choque negativo, como en el positivo, es el empleo. Así, aunque cada mes hemos visto una reducción en la pérdida de trabajadores registrados en el IMSS, la historia del reporte de empleo del INEGI no parece promisoria. La tasa de desempleo despegó de niveles cercanos a 3.0% en marzo a 5.5% en julio. Sin embargo, en el detalle del reporte se aprecia una realidad potencial complicada que, de materializarse, podría propiciar tasas de desempleo estructural mucho más altas a futuro. Nos referimos al número de personas “disponibles para trabajar”. En este rubro se registraban alrededor de seis millones de personas en marzo y se exacerbó a veinte millones entre abril y mayo, aproximadamente. Afortunadamente este número ya disminuyó a niveles cercanos a trece millones. De cualquier manera, estas personas que dicen no tener empleo, pero a la vez, no estarlo buscando activamente pueden a la postre reclasificarse como ‘desocupados’.
Las expectativas para 2021 en México son muy distintas a lo que las tasas de crecimiento del PIB observaron en recesiones pasadas. En los ochenta y noventa, así como en la recesión de 2008-2009, el PIB crecía a tasas con magnitud similar a las caídas en la recesión. En 1994, por ejemplo, el PIB retrocedió 6.3% y en 1995 creció 6.8%. Asimismo, en la crisis económico-financiera global de 2008-2009, el PIB registró una caída de 5.3% en 2009 y en 2010 creció 5.1%. Este comportamiento es muy distinto al anticipado para 2021.
La fuerte caída en la inversión, así como en los indicadores de confianza empresarial, y como la falta de apoyos fiscales a las empresas —para preservar el empleo—, han hecho que los analistas sitúen los pronósticos de crecimiento para el año que entra en alrededor de 3%. Estas previsiones no son halagüeñas.
El Indicador IMEF es un índice de difusión que evalúa el entorno económico con base en una encuesta de cinco preguntas cualitativas. En particular, el Indicador IMEF está construido para ayudar a anticipar la dirección de la actividad manufacturera y no manufacturera en México y, a partir de la evolución esperada de esos sectores, inferir la posible evolución de la economía en general en el corto plazo.
El Indicador IMEF varía en un intervalo de 0 a 100 puntos y el nivel de 50 puntos representa el umbral entre una expansión (mayor a 50) y una contracción (menor a 50), de la actividad económica. En principio, cuando el índice se encuentra por encima del umbral, un aumento se interpreta como señal de una expansión futura más rápida; cuando el índice se encuentra por debajo del umbral, un incremento se interpreta como señal de una contracción futura más lenta. No obstante, el indicador no proporciona información específica sobre la magnitud de los cambios esperados. Es importante tener presente que el indicador IMEF se presenta en series desestacionalizadas, por lo que cada mes se reestima la serie completa, lo que pudiera implicar modificaciones menores a las cifras publicadas con anterioridad. La revisión más reciente de los ponderadores del modelo de ajuste estacional se realizó con cifras a diciembre de 2019 y el modelo revisado se implementó a partir de febrero de 2020.
Las modificaciones también pueden responder al hecho de que el cierre de la encuesta es el día cinco de cada mes, es decir, hasta cuatro días después de la publicación del boletín.
El marco metodológico se encuentra en el sitio de internet del Indicador (www.iieem.org.mx).
El responsable principal de la elaboración del Indicador IMEF es el Comité Técnico del Indicador IMEF del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), que cuenta con el apoyo técnico y normativo del INEGI. El Comité Técnico ofrece una interpretación oportuna del Indicador, analiza aspectos técnicos, metodológicos y operativos, asegura su continuidad y evalúa su eficacia. Este comité está integrado por especialistas de los sectores privado, público y académico.
El IMEF levanta la encuesta entre sus socios y redes de afiliados para así computar las series originales de los indicadores. El INEGI brinda el apoyo para los ajustes estacionales y el cálculo de las tendencias-ciclo de todas las series. No obstante, todas las labores son realizadas por el IMEF con el apoyo de su Comité Técnico. Todas las cifras mostradas en los boletines de prensa corresponden a las series ajustadas por estacionalidad.
La difusión del Indicador IMEF es oportuna. De febrero a noviembre el Comité Técnico se reúne el último jueves de cada mes para revisar la coyuntura económica y elaborar el presente boletín, mediante el cual informa los resultados de la última encuesta y presenta los aspectos más relevantes de la coyuntura.
3 El boletín se publica a las 12:00 p.m. los días primero de cada mes (o el día hábil siguiente si esa fecha cae en sábado, domingo o día festivo) del mes siguiente al que se reporta. La información está disponible en la página de Internet del Indicador IMEF (www.iieem.org.mx), a la cual también se puede tener acceso mediante la página principal del IMEF (www.imef.org.mx). Las cifras en el texto y los cuadros de este boletín se reportan a un dígito mientras que en el Excel y gráficas a dos dígitos.
Reportacero