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¿Que se espera del precio del petróleo?

Luego del ya conocido abril negro, cuando el precio del WTI tocó un mínimo histórico de -40.32 dólares por barril, los precios de las principales mezclas de petróleo se han estabilizado, llevando al hidrocarburo a cotizar en un rango entre 36 y 44 dólares por barril, desde el mes de junio.

La recuperación del precio se dio por los exhaustivos esfuerzos de la OPEP y sus aliados (OPEP+), quienes alcanzaron un acuerdo histórico en abril y redujeron su producción conjunta en casi 10 millones de barriles diarios (mbd) o 22.1%.

Al comienzo de la pandemia, la caída en el precio del petróleo fue causada por el colapso en la demanda, luego de que los países cerraron sus economías para prevenir el contagio y la saturación del sistema de salud. Lo anterior redujo la movilidad de las personas, limitando la demanda por gasolina, y limitó la demanda para uso industrial. Con lo anterior, la demanda por petróleo cayó de alrededor de 100 mbd en 2019 a 85.01 mbd durante el segundo trimestre del año.

A partir de septiembre, la volatilidad volvió a subir, por la llegada de la temporada de huracanes y ante un resurgimiento del número de contagios, que amenaza con frenar la recuperación de la demanda de crudo.

De hecho, durante el mes de octubre, la volatilidad en el precio ha sido superior al 47%, nivel no visto desde el segundo trimestre del año, cuando la pandemia estaba en su punto más álgido.

En abril, cuando el mercado petrolero se colapsó, la volatilidad del precio alcanzó 1,163.24%. La volatilidad promedio del precio del WTI en 2020 ha sido de 167%, su máximo en registro, mientras que entre 2014 y 2019 la volatilidad promedio fue de 33%.

Ahora, el principal riesgo de la demanda es el aumento en el número de casos de coronavirus a nivel global, el cual hacia el cierre de octubre supera los 44 millones.

Aunque no se espera que los gobiernos cierren la economía como en marzo y abril, el hecho de que el número de personas enfermas siga aumentando inhibe la reanudación de actividades normal, lo que a su vez reduce el transporte y la demanda. Por lo anterior, es poco probable que la demanda se recupere este año y se estima podría ubicarse entre 5% y 7% por debajo de la demanda en el 2019.

Asimismo, se ha observado un retorno en el nerviosismo en torno a la oferta global.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía y la Administración de Información Energética de Estados Unidos, la oferta en el año se ha ubicado en promedio entre 96.46 y 94.7 mbd, lo que significa un exceso de entre 3.13 y 7.81 millones de barriles.

Existe la posibilidad de que la oferta siga expandiéndose, más ahora que pareciera que el acuerdo entre la OPEP+ es frágil.

Aunque en las reuniones que han tenido los miembros de la OPEP+ señalan su compromiso, en la práctica, pareciera que algunos de los países no están honrando el acuerdo.

Países como Iraq, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait nunca alcanzaron sus objetivos de producción, mientras que ahora Rusia produce por encima de su techo acordado de 8.99 mbd.

Rusia se había mostrado inconforme a los acuerdos históricos, argumentando que se tratan de un subsidio a la producción de Estados Unidos, país que se siente cómodo con los precios cercanos a 40 dólares por barril.

Actualmente, la producción petrolera estadounidense es de 11.1 mbd, aumentando en 1.6 millones desde su punto mínimo de 9.5 mbd, tras los huracanes y tormentas tropicales de la región.

Hacia el cierre del año es probable que el precio del petróleo respete el soporte de 36 dólares por barril.

Un escenario en el que el precio del petróleo se ubique por debajo de dicho soporte, implicaría una destrucción de la demanda por crudo ante cierres masivos a la actividad económica. Una caída del precio por debajo de 36 dólares llevaría a una disminución de la producción petrolera en países como Estados Unidos, Canadá y Noruega, pues el precio se ubica por debajo del umbral de rentabilidad de varias empresas de la industria.

También es probable que se respete la resistencia de 41 dólares por barril, pues el exceso de oferta sigue siendo amplio y la recuperación de la demanda parece haberse estancado.

El precio del WTI podría subir a 45 dólares por barril, si la demanda por energéticos aumenta y se observa una disminución en los inventarios estadounidenses, como típicamente sucede en diciembre. En el 2021 podría dirigirse al nivel de 50 dólares por barril si se da una mayor movilidad ante una vacuna por el coronavirus.

Por parte de la demanda, se espera que se recupere a niveles previos a la pandemia hasta el 2022, cuando podría recuperarse la demanda de combustibles para transporte aéreo, sector que al mes de octubre continúa mostrando una recuperación lenta, operando 70% por debajo de los niveles del 2019.

Ana Victoria Azuara Rodriguez 
ESPECIALISTA ECONOMICO FINANCIERO
(81) 8151-2200 Ext.3033

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