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Es necesario determinar cuál es la respuesta apropiada para superar el entorno negativo actual.- José Luis de la Cruz Gallegos

11 de noviembre de 2020.- La industria mexicana acumuló 24 meses de tasas anuales negativas, una situación no vista desde que hay información disponible, consideró José Luis de la Cruz Gallegos, Director General del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, IDIC, en su publicación Voz de la Industria.

Adicional a lo anterior, la caída de (-) 7.5% en septiembre propició que el promedio en los primeros nueve meses del 2020 sea (-) 12.5%: a. Minería: (-) 1.3%.

Asimismo, la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final: (-) 5.1%, Construcción (-) 20% y Manufactura (-) 13.3%.

Los resultados citados implican la necesidad de realizar una profunda reflexión para determinar cuál es la respuesta apropiada para superar el entorno negativo. Hay cuatro posibilidades:

  1. Dejar que la inercia de los eventos endógenos y exógenos determinen la nueva realidad que se vivirá en la industria del país. El riesgo es la erosión del sistema productivo.
  2. Aplicar un Programa Integral de Política Industrial que permita superar tanto los desequilibrios de coyuntura como los estructurales.
  3. Utilizar programas focalizados asociados a proyectos de inversión que generen flujos importantes para la economía nacional.
  4. Generar un programa híbrido que considere los puntos 2 y 3 en conjunto con una mayor acción de la banca de desarrollo para construir una ruta crítica que permita solventar tanto el corto como el mediano plazo.
  5. Hay factores relevantes para considerar cuál es la solución adecuada:
  6. La segunda ola del Covid-19 ha provocado un nuevo confinamiento en Europa. ¿Qué pasaría si, con un nuevo gobierno, Estados Unidos también decide aplicar una medida similar? Para México esto es un tema de seguridad nacional.
  7. Los efectos negativos de la recesión: 30 mil empresas en México realizan la inversión que incide en el desempeño del país. Si ese motor productivo es afectado la recuperación será muy lenta.
  8. El ascenso del proteccionismo global: las inversiones se realizarán no sólo con una lógica económica y/o financiera, también tendrán elementos de seguridad nacional y objetivos de generación de empleo.
  9. El conflicto entre China y Estados Unidos no se detendrá: existen empresas que buscan la relocalización de sus operaciones.
  10. Las restricciones de contenido regional del T-MEC: es factor de reposicionamiento geográfico para algunos sectores productivos.
  11. La ruptura de las cadenas globales: el avance del Covid-19 y la recesión implican una modificación estructural del sistema productivo global.
  12. El desarrollo del proceso asociado a la Industria 4.0 y el Covid-19 implican un cambio en el modelo de producción que fue acelerado por la pandemia. Las grandes empresas y algunas medianas han optimizado sus procesos productivos por medio de la innovación tecnológica.

Dicho proceso continuará y México, por su economía informal

y estructura de micronegocios y pequeñas empresas de bajo valor agregado, corre el riesgo de auto marginarse si no cuenta con la respuesta adecuada.

  1. No debe olvidarse la plataforma política de Biden, lo ya observado durante el gobierno de Trump y la aplicación del T-MEC en materia de contenido regional, energía, mercado laboral y medio ambiente.

La única respuesta para todos estos factores se encuentra en una política industrial que permita generar una nueva sinergia positiva en América del Norte al elevar la productividad y competitividad de la región. De otra manera México quedará expuesto a las presiones delineadas en el T-MEC.

México parte de un debilitamiento estructural de su industria nacional, la capacidad potencial de sus componentes principales se sigue debilitando y la tasa de variación anual aún se encuentra en niveles históricamente bajos.

Para superar dicho entorno y revertir los resultados adversos observados en los últimos años se requiere de una estrategia integral. Durante las pasadas cuatro décadas, México ha privilegiado la agenda de corto plazo y estabilizar las finanzas públicas sin tener una agenda en favor del crecimiento y el desarrollo económico para enfrentar todas las crisis: el resultado es ampliamente conocido.

Análisis

La industria mexicana cumple 24 meses de tasas anuales negativas, una situación no vista desde que hay información disponible.

La recesión del sector fabril comenzó a mediados del 2018, cuando el debilitamiento de la construcción se asoció a la situación estructural de bajo crecimiento existente en la minería, particularmente en materia de extracción de petróleo y gas.

A inicios del 2019 las manufacturas comenzaron a exhibir una clara desaceleración que se conjuntó con lo descrito para conformar una recesión generalizada de la actividad industrial en México.

La aparición del Covid-19 llevó a un extremo el entorno poco favorable: el confinamiento global, la ruptura de las cadenas de valor y la recesión que se vive en Estados Unidos y Europa se vincularon con la situación preexistente en la industria mexicana para configurar un 2020 en donde el sector promedia un crecimiento de (-) 12.5% en los primeros nueve meses del año, una cifra que supera en magnitud a lo contabilizado en otras crisis y que por sí sola llama a la reflexión sobre cuál debe ser la estrategia por aplicar para superar el vórtice de precarización que se ha gestado alrededor del sector industrial mexicano.

En la práctica hay cuatro posibles alternativas:

  1. Dejar que la inercia de los eventos endógenos y exógenos determinen la nueva realidad que se vivirá en la industria del país. El riesgo de la alternativa es que el resultado natural de cualquier crisis es la erosión del sistema productivo. Además, dejaría en desventaja al país frente a naciones que sí aplican estrategias de política industrial.
  2. El caso contrario es utilizar un Programa Integral de Política Industrial que permita superar tanto los desequilibrios de coyuntura como los estructurales: no se debe olvidar que el promedio de crecimiento de la industrial fue inferior al 0.6% entre el 2001 y el 2018. Representa el costo del bajo contenido nacional de las exportaciones y de la dependencia de los insumos intermedios elaborados en otras partes del mundo.
  3. Utilizar programas focalizados asociados a proyectos de inversión que generen flujos importantes para la economía nacional. En alianza con empresas privadas y gobiernos interesados en trasladar operaciones industriales a México se podrían crear algunos elementos de fomento a la industria nacional que permitirían enfrentar la crisis en mejores condiciones, aunque no resolverían el rezago estructural.
  4. Generar un programa híbrido que considere los puntos 2 y 3 en conjunto con una mayor acción de la banca de desarrollo para construir una ruta crítica que permita solventar tanto el corto como el mediano plazo.

¿Cuál es la mejor opción para México? En principio las naciones desarrolladas, y aquellas que han logrado superar sus problemas de pobreza a través del desarrollo industrial, han privilegiado la utilización de medidas integrales y estructurales, esencialmente porque la solución requiere de la participación de toda la administración pública en estrecha colaboración con el sector privado y el sistema educativo.

No obstante, para elegir la mejor alternativa es pertinente considerar el mensaje que envían tanto el entorno nacional como el foráneo:

  1. a) La segunda ola del Covid-19 ha provocado un nuevo confinamiento en Europa. Por su parte Estados Unidos definirá su estrategia cuando se hayan agotado todas las instancias de su proceso electoral: ante el avance de los contagios Biden podría decretar un nuevo confinamiento en su país y romper con los lineamientos seguidos por la administración de Trump.

Para México, la respuesta a la interrogante es un tema de seguridad nacional porque representa dos realidades distintas para su industria.

  1. b) Los efectos estructurales de la recesión: las empresas que realizan la inversión productiva con mayor incidencia en la economía nacional son pocas, menos de 30 mil: si este motor productivo es afectado la recuperación será lenta.

Además, por la situación que se vive, ya están redefiniendo el alcance de sus operaciones para el 2021:

Sin lugar a duda que la prospectiva es menos favorable que la existente previo al Covid-19. México debe considerar que habrá una mayor competencia por recursos que, ante la incertidumbre, serán aplicados cuidadosamente.

La mayor parte de las 4.8 millones de unidades productivas en México se verá sujeta a la inercia de los flujos determinados por las empresas que generan alto valor agregado: sin un programa adecuado los flujos serán modestos e incidirán en bajo consumo e inversión privados.

  1. c) Cuando se considera el ascenso del proteccionismo y se le agrega al punto anterior, se tiene un escenario en donde las inversiones se realizarán no solo con una lógica económica y/o financiera, también tendrán elementos de seguridad nacional y objetivos de generación de empleo:

En Estados Unidos seguirá avanzando el proyecto de recapturar parte de los procesos de manufactura perdidos: el objetivo es generar empleo a través del fomento a lo Hecho en Estados Unidos. Se encuentra en la plataforma de Biden y formó parte de la gestión de Trump.

China sigue avanzando en su Made in China 2025 y su proyecto de la Franja y la Ruta: constituyen el mecanismo de fortalecimiento de su industria y la ampliación de su esfera de influencia. El contenido nacional es un pilar de sus proyectos:

  1. De hecho, en China se considera que la respuesta de política industrial de otros países, entre ellos Estados Unidos, en realidad ha quedado delineada por las políticas aplicadas por China: son una réplica acotada de la estrategia integral, y ya probada, del país oriental.

En Europa las iniciativas de atracción de inversión de Francia, por ejemplo, difieren de las de Alemania: el primero desea atraer inversiones a su país y utiliza el desarrollo tecnológico para crear un entorno competitivo que favorezca la instalación de empresas en su país. Gran Bretaña tiene una agenda nacional clara.

  1. d) El conflicto entre China y Estados Unidos no se detendrá, aunque podría matizarse con el potencial ascenso de Biden a la presidencia de su país. En este contexto existen empresas que buscan la relocalización de sus operaciones para evitar el conflicto.
  2. e) Las restricciones de contenido regional del T-MEC. En esencia, este factor también ha obligado a valorar el reposicionamiento geográfico de algunos sectores productivos.
  3. f) La ruptura de las cadenas globales: tanto el avance del Covid-19 como de la recesión ya implicaban una modificación estructural del sistema productivo internacional.
  4. g) El desarrollo del proceso asociado a la Industria 4.0. La Cuarta Revolución Industrial implica un cambio en el modelo de producción que fue acelerado por la aparición del Covid-19. Las grandes empresas y algunas medianas han debido optimizar sus procesos productivos por medio de la innovación tecnológica.

Dicho proceso continuará y México, por lo amplio de su economía informal y su estructura de micronegocios y pequeñas empresas de bajo valor agregado, corre el riesgo de auto marginarse si no cuenta con la respuesta adecuada al contexto que se vive.

  1. h) Finalmente, no debe olvidarse la plataforma política de Biden, lo ya observado durante el gobierno de Trump y la aplicación del T-MEC en materia de contenido regional, energía, mercado laboral y medio ambiente:

la única respuesta para todos estos factores se encuentra en la política industrial que permita generar una nueva sinergia positiva en América del Norte al elevar la productividad y competitividad de la región. De otra manera México quedará expuesto a las presiones delineadas en el T-MEC.

Durante las pasadas cuatro décadas, México ha privilegiado la agenda de corto plazo para enfrentar todas las crisis: en el mejor de los casos se logró estabilidad macroeconómica pero no se generó el fundamento estructural de sólido crecimiento que todas las naciones requieren.

La agenda de corto plazo generó una reducción estructural a su capacidad de generar desarrollo económico y bienestar social. En esta ocasión el entorno es todavía más demandante por lo que se requiere la aplicación de una estrategia de política económica diferente y de un diálogo nacional.

 

 

Reportacero

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