Pronósticos de SHCP y BANXICO son factibles, pero muy optimistas.- CEESP
7 de junio de 2021.- De acuerdo con el Análisis Económico Ejecutivo del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, los pronósticos de crecimiento económico se han elevado, para la mayoría de los países y para México. Ello en buena parte debido al efecto aritmético de “rebote”.
Los pronósticos de la SHCP y del Banco de México (en su cota superior) son factibles pero muy optimistas.
La idea de que la recuperación de la economía hacia su nivel prepandemia ha mejorado es correcta, pero es una visión estática.
Una visión dinámica indica que México está lejos de recuperar su crecimiento potencial, que es magro. Detrás de países que sí tomaron acciones específicas para mitigar los efectos de la pandemia.
Se insiste en la necesidad de cambio de actitud frente a la inversión privada y pública para lograr una verdadera reactivación de la economía y su crecimiento.
CONSIDERACIONES ACERCA DE LOS PRONÓSTICOS DEL CRECIMIENTO Y LA RECUPERACIÓN DE LA ECONOMÍA
¿Es factible crecer como lo anticipan las autoridades?
Las condiciones de la economía mundial mejoran más rápido de lo esperado. El impulso viene en buena medida por el efecto de las diversas políticas de apoyo puestas en marcha por la mayoría de los países. En algunos casos, principalmente las de los países avanzados, tienen un impacto en otros e incluso global. Las medidas han provisto de una red de protección para las personas y empresas, ya sea en lo que respecta a la salud, o al consumo de los hogares -vía transferencias directas-, o mediante políticas monetarias, financieras y fiscales expansivas.
De los programas de apoyo a las familias, destacan especialmente los aprobados por los Estados Unidos. Además, en varias economías avanzadas los procesos de vacunación se han acelerado, reduciendo así los efectos de la pandemia en el consumo y la producción y mejorando significativamente las expectativas de crecimiento para este año.
No obstante, es necesario tener en consideración que el crecimiento de las economías en este año contiene un efecto aritmético que se presenta regularmente como un “rebote” después de años de recesiones pronunciadas.
En este entorno, la OCDE dio a conocer la revisión de sus pronósticos en los que corrige significativamente al alza el crecimiento de la economía mundial de 4.2% a 5.8%. Sin embargo, la recuperación es asimétrica, toda vez que al parecer se concentra en aquellas economías en donde las autoridades han priorizado los apoyos a trabajadores, empresas y hogares, más allá de que para algunas hay otros factores exógenos que les han sido favorables. Tal parece que éste es el caso de México que, sin haber implementado apoyos significativos para hogares o empresas expresamente dirigidos a mitigar los efectos de la pandemia, se ha visto beneficiado por la cercanía e integración con el sector productivo de los EEUU y la fuerte reactivación de su economía.
El hecho de que el principal impulso de la economía mexicana provenga del efecto del dinamismo de la economía de los Estados Unidos ha sido suficiente para elevar notoriamente los pronósticos de crecimiento para el presente año. La OCDE anticipa que durante 2021 la economía mexicana crecerá 5%, medio punto porcentual más que su estimación previa. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) incrementó su pronóstico a la misma tasa.
En meses recientes, prácticamente todos los analistas en México también han elevado sus pronósticos de crecimiento de la economía para 2021. La media de la encuesta de Citibanamex aumentó de 4.7% a 5.1% y la que el Banco de México conduce entre los especialistas del sector privado pasó de 4.8% a 5.2%.
Sin embargo, destacan los ajustes de la Secretaría de Hacienda, que anticipa un crecimiento de 6.5% (5.3% previamente), que atribuye principalmente al avance del proceso de vacunación, y del Banco de México, que en su informe para el primer trimestre del año ajustó sus estimaciones a un rango de entre 5% y 7%.
Cabe subrayar que bajo las circunstancias actuales estos ajustes contienen el efecto aritmético de las comparaciones con niveles extraordinariamente bajos de periodos del año anterior cuando hubo suspensión de actividades masiva con el confinamiento sanitario. Un ejemplo revela claramente este fenómeno: si el PIB se mantuviese sin cambio en su nivel del primer trimestre, es decir, estancado durante el resto del año, la economía crecería 4.2% en 2021 respecto a 2020. En ese caso el PIB, estancado, del segundo trimestre sería 17% mayor al del mismo periodo del año pasado.
Con base en ejercicios de varios escenarios de crecimiento trimestral desde abril hasta diciembre del presente año, la respuesta al título de esta sección es sí. Es factible que el país crezca a las tasas previstas por las autoridades en 2021 respecto a 2020.
Sin embargo, los pronósticos oficiales no dejan de ser ambiciosos. Para que la economía crezca en el año 6.5% tendría que crecer a un ritmo trimestral de 1.4% en lo que resta del año. Un ritmo de esa magnitud no se ve desde la década de los 90, específicamente desde 1997 (1.3%), cuando la economía creció 7.1% en todo el año.
Escenarios menos dinámicos, como los que mencionamos previamente, y posiblemente más razonables, apoyados principalmente en el impulso de la economía de los Estados Unidos, son los pronósticos de los especialistas del sector privado o de la OCDE y el FMI. En ellos, para lograr un crecimiento de 5.2% o de 5% en 2021, serían necesarios crecimientos trimestrales promedio de 0.6%, o de 0.5%.
Como se ha mencionado antes en este espacio, los juegos de números que se presentan en un año posterior a una recesión se prestan a confusiones, pueden dar una idea equivocada de la magnitud de la recuperación y ser interpretados con un optimismo exagerado.
Acerca de la recuperación de la economía
Se ha generalizado la idea de que la recuperación es más rápida de lo que se esperaba, lo cual es correcto desde cierto punto de vista.
No obstante, conviene tener mayor precisión acerca de qué se considera “recuperación”. Al parecer el enfoque que domina hoy es que la recuperación significa llegar al nivel del PIB que generaba la economía antes de la pandemia1/, o bien su nivel de 2018 que fue ligeramente mayor al de 2019. Se puede decir que esta es una visión estática de la recuperación.
Otro enfoque sería el de una visión dinámica. Es decir, cuando se recuperará el dinamismo del producto que tenía antes del 2019 o, quizá más correctamente, a su crecimiento potencial. Antes de ese año, el primero de esta administración, el crecimiento de la economía era precario. Entre 2007 y 2012 el crecimiento anual promedió 1.7% -hay que considerar que esa cifra fue muy afectada por el 2009 cuando se presentó en México la epidemia del virus A(H1N1) y cuando los precios internacionales del petróleo cayeron más de 30.%. Posteriormente, entre 2013 y 2018 el PIB creció 2.7% en promedio anual.
Hasta antes de la pandemia se consideraba que el crecimiento potencial de México era de alrededor de 2.3% – 2.5%. Pero los cálculos del PIB potencial para todos los países han sido revisados a la baja a raíz de la pandemia. Ahora, las estimaciones de la OCDE arrojan uno de 1.3% para México.
Para ver que tan importante es la recuperación del dinamismo que se espera por ahora para la economía mexicana en el 2021 y 2022, conviene comparar con las de otros países. Para ello en la gráfica siguiente aparecen los cálculos de la razón del PIB proyectado (por el FMI) al potencial (calculado por la OCDE) para varios países seleccionados, normalizando al valor de 100 en el 2018.
Se observa por ejemplo, que las tasas de crecimiento proyectadas para EEUU y Canadá son suficientes para que ambos alcancen su nivel de PIB potencial en 2022. Otros países llegarán cerca. Pero en el caso de México, aún con el pronóstico oficial, en 2022 el producto estará relativamente lejos de alcanzar el potencial. Incluso detrás de países que fueron especialmente dañados en el principio de la pandemia, como Italia y España y otros donde se considera que su manejo fue muy deficiente, como Brasil y gran Bretaña (al principio al menos).
Visto de esta forma, la recuperación -del crecimiento potencial- que se proyecta para México es modesta en cuanto a su rapidez. Ello, por supuesto, habla de un manejo deficiente de la crisis, como lo han apuntado diversos observadores3/.
Es probable que la recuperación más anticipada del producto potencial en otros países esté asociada a los apoyos vía transferencias directas a la población afectada por la pandemia, adecuaciones presupuestarias y políticas crediticias para empresas y expansiones monetarias y fiscales de los gobiernos, dirigidos específicamente a mitigar los efectos nocivos de la pandemia.
A pesar de los signos de recuperación de la economía, el entorno es complejo y lo seguirá siendo sin apoyos gubernamentales y, sobre todo, sin inversión productiva, que es el gran ausente de los factores que requiere el país para recuperarse sólidamente y aspirar a tasas de crecimiento mayores a las observada en años recientes, que han sido decepcionantes. Hasta ahora, los indicios de reactivación parecen estar ligados solamente al impulso de los EEUU.
Como se ha insistido en múltiples ocasiones en este espacio, para una verdadera recuperación es imprescindible que la inversión productiva se reactive y crezca. Ello requiere forzosamente una actitud positiva frente a la inversión privada, así como proyectos de inversión pública rentables socialmente y que faciliten la actividad económica
México
Los mejores resultados que han estado reportando la mayoría de indicadores económicos han incidido positivamente en la percepción de dirigentes empresariales y consumidores.
Los resultados de la encuesta de confianza empresarial de mayo muestran que en el sector manufacturero el indicador de confianza mejoró en 1.7 puntos respecto al mes previo, mientras que en el del sector comercio lo hizo en 1.9 puntos y en el de construcción 1.1 puntos. Estos resultados permitieron que, en comparación con el mismo mes del año pasado, el indicador del sector manufacturero aumentara 15.2 puntos, el del comercio 14.1 puntos y el de la construcción 11 puntos. Resalta el hecho de que tras estos aumentos, los indicadores de la manufactura y el comercio superaran, por primera vez, el umbral de los 50 puntos después de 19 y 18 meses consecutivos por debajo de ella. No obstante, el indicador de confianza del sector construcción acumuló 31 meses por debajo del umbral de confianza.
La confianza del consumidor también mejoró en mayo al reportar un avance mensual de 0.3 puntos. La confianza de los consumidores se concentra en la percepción de que, tanto la situación del hogar como de la economía en general mejorará en los próximos 12 meses. Por el contrario, la percepción respecto a la situación actual de los hogares muestra una baja mensual, al igual que el indicador que recoge la opinión sobre la posibilidad de adquirir bienes duraderos. No obstante, en términos anuales todos los indicadores reportaron avances significativos. Sin embargo, el indicador general de confianza del consumidor se mantuvo por debajo el umbral de confianza, desde que se inició su publicación.
La paulatina reapertura de la actividad económica tras los efectos más severos de la pandemia, comienza a tener un efecto favorable en el mercado laboral. El reporte del INEGI indica que en marzo el Índice Global de Personal Ocupado de los Sectores Económicos (IGPOSE) registró un avance mensual de 0.4%, que fue su mayor alza en los últimos cinco meses. Sin embargo, esta mejora no fue suficiente para evitar que su comparación anual se mantuviese en terreno negativo. Respecto a marzo del año pasado, este indicador resultó inferior en 2.8%, con lo que acumuló 16 meses consecutivos con variaciones negativas.
Estados Unidos
De acuerdo con el reporte del Census Bureau, durante abril el gasto en construcción aumentó 0.2%, porcentaje inferior tanto al avance de 1.0% que tuvo el mes previo, como a la estimación del mercado que anticipaba un aumento de 0.5%. El mayor impulso provino del sector privado, en donde el gasto en construcción aumentó 0.4%, impulsado por el incremento de 1.0% en el gasto en construcción residencial. El no residencial se contrajo 0.5%. Por su parte, el gasto público en construcción cayó 0.6%, respondiendo a una baja de 3.8% en el gasto residencial y una disminución de 0.5% en el no residencial. En su comparación anual, el gasto en construcción creció 9.8%, impulsado principalmente, por un incremento de 13.9% en el gasto privado. El gasto público cayó a una tasa anual de 2.2%.
De acuerdo con las autoridades, la creación de nuevos empleos durante mayo no fue tan buena como se anticipaba, aunque fue mejor de lo que se reportó en abril. De acuerdo con el reporte del Departamento del Trabajo, durante mayo la nómina no agrícola aumentó en 559 mil personas, cifra que si bien superó la creación de 278 mil nuevos empleos durante el mes previo, estuvo por debajo de la previsión del mercado que anticipaba la creación de 720 mil nuevos puestos de trabajo. Las nóminas del sector privado aumentaron en 492 mil personas, resultado que contrasta con la estimación del mercado de 650 mil. De esta manera, en mayo la tasa de desempleo se ubicó en 5.8%, porcentaje inferior tanto al observado en abril (6.1%), como a la previsión del mercado (5.9%).
Reportacero