Destaca CEESP deficiencia de desempeño del sector salud
23 de agosto de 2021.- De acuerdo con el Análisis Económico Ejecutivo del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, el desempeño del sector salud ha sido deficiente visto desde varios ángulos.
El control de la pandemia en México se aleja y nunca ha estado cerca. La letalidad significativamente alta y el ritmo de vacunación es mediocre a nivel mundial.
La transformación del sector fue precipitada, muchas personas han perdido el acceso a la salud y el presupuesto y su ejercicio no han estado a la altura de las apremiantes circunstancias.
Si las decisiones continúan dictadas por la improvisación, el riesgo es que la tragedia del Covid seguirá presente de forma indefinida.
EL DESEMPEÑO DEL SECTOR SALUD HA SIDO DEFICIENTE Y NO ESTA A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS
La posibilidad de controlar la pandemia por Covid-19 -o “domarla” como el presidente sostuvo que ya se había hecho hace meses- se aleja cada vez más. La capacidad del sector salud ha sido claramente deficiente ante la profundidad y la incertidumbre de la emergencia sanitaria.
La verdad es que la posibilidad de “domar” o controlar de alguna forma la pandemia nunca ha estado cerca. De acuerdo con la información global diseminada por el centro de seguimiento de Covid de la universidad de Johns Hopkins, hasta ahora con las cifras totales de muertes como proporción del número de casos identificados el índice de letalidad de México, 7.9%, está solamente detrás de Perú (9.2%) y Yemen. A fin de apreciar la cifra, en EEUU y es España ha sido 1.7% y en Brasil 2.8%.
Recientemente se ha anunciado que, a pesar del elevado número de contagios en el país, los decesos han sido menores. Desde luego, eso es cierto en todo el mundo a causa de las vacunas. En los últimos 28 días en México el índice registrado de letalidad ha caído a 2.9%, cifra sustancialmente menor a la señalada antes para todo el episodio. Pero comparativamente no es tan positiva: en EEUU y España la letalidad cayó a alrededor de 0.5% y en Brasil a 2.6%.
En términos de vacunación México ha mostrado un desempeño mediocre, con el 23.7% de la población vacunada completamente. La cifra está ligeramente debajo del promedio mundial, pero contrasta con el 51.7% en EEUU y 64.9% en España y es cercana a la de Brasil 25.3%.
Desde el inicio del 2020, con la desaparición del seguro popular a cambio de un deficiente Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) se dejó, de repente, sin cobertura de salud a un amplio porcentaje de la población, desgraciadamente compuesto en su mayoría de familias de bajos ingresos.
Encima de una situación presupuestal y operativa confusa del sector salud, las familias de menores ingresos vieron adicionalmente afectada su situación financiera y médica en forma severa. Por una parte, debido a que tuvieron que hacer frente a gastos en medicamentos con su bolsillo, que antes se proveían por el seguro popular. Por la otra, a menudo se enfrentaron a la imposibilidad de atención, consultas, disponibilidad de medicinas y admisiones hospitalarias, que llevó a la pérdida de algún familiar.
El Seguro Popular era un sistema ciertamente perfectible, pero funcionaba razonablemente con la provisión de atención y medicamentos para muchas familias sin otra opción. A grandes rasgos, la población de menores ingresos contaba con un servicio de salud suficiente para cubrir sus necesidades. No obstante, en lugar de buscar una solución, el gobierno resolvió desmantelarlo de tajo.
Ello fue una de las principales razones del amento de la pobreza entre 2018 y 2020. Desde luego la pandemia incidió en el deterioro del sector Salud, pero eso pudo haber sido mitigado con un mejor manejo de la política pública. Múltiples expertos, no solamente de la profesión médica, coinciden en este punto.
En los 18 años que subsistió el Seguro Popular, llegó a darle atención a 51 millones de personas, manteniendo una tendencia creciente hasta el 2016, cuando moderó su ritmo de avance, e incluso hubo algunas reducciones en su afiliación. Independientemente del funcionamiento de ese sistema de salud, la formalización del mercado laboral que se observó en los años 2018-2019 favoreció la inscripción en la seguridad social que ofrece, al menos en principio, servicios de mayor calidad.
De acuerdo con la narrativa del gobierno, el INSABI se creó como un órgano descentralizado de la Secretaría de Salud para brindar servicios de salud gratuitos y de calidad, así como medicamentos gratuitos para sus tratamientos a todas aquellas personas que no cuentan con seguridad social, bajo criterios de universalidad e igualdad.
Pero su creación fue precipitada y no siguió la buena práctica de mantener temporalmente en paralelo los dos sistemas, el previo y el nuevo, mientras se aseguraba el registro apropiado en el nuevo sistema (INSABI) de todas las personas que estaban registradas en el previo (Seguro Popular) y a partir de ahí ampliar gradualmente el universo en función de las necesidades de la población.
En el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2021 (PEF 2021), se señala que “durante 2020 las personas afiliadas al Programa Seguro Popular continuaron recibiendo los servicios de salud que otorgaba dicho esquema, manteniendo la obligación del gobierno federal de transferir la parte proporcional del presupuesto a las entidades federativas. Por su parte, el INSABI realizó todas las acciones requeridas a fin de conformar su estructura orgánica y estar en posibilidades de operar las acciones establecidas en la propia Ley General de Salud”.
Sin embargo, el resultado fue diferente al propósito señalado en el PEF 2021. Las cifras que publicó recientemente el CONEVAL indican que en 2020 el porcentaje de población afiliada al INSABI fue 26.9%, que se compara negativamente con la cobertura del seguro popular en 2018 que integraba al 42.1% de la población. Ello equivale a 18 millones de personas.
La transición precipitada del sistema público de salud ciertamente dañó el desempeño del sector en proveer salud a la población. Pero se advierte también la falta de interés de las autoridades en el fortalecimiento real del sistema. Esto es grave por si mismo en cualquier circunstancia, sobre todo en un país donde las carencias del servicio son evidentes e inciden fuertemente en la pobreza. Pero es más grave aun cuando sucede en medio de una crisis sanitaria global prácticamente sin precedentes y que además México tuvo la oportunidad de anticipar más que otros países.
De acuerdo con las cifras del presupuesto de egresos 2021, los recursos aprobados tanto para la secretaría de salud como para el sistema de salud en su conjunto tuvieron aumentos reales de 9.3% y 1.3%, respectivamente en comparación con lo aprobado en 2020. En valores absolutos, esto significó aumentos de 12.2 mil millones de pesos (mmp, a precios del 2021) y 8.3 mmp, en el mismo orden. Eso no refleja un aumento importante en el gasto que apoye la posición gubernamental que afirma hacer lo suficiente para contrarrestar los efectos de la pandemia y establecer un sistema de salud eficiente. A manera de comparación, para subsidios para organismos descentralizados estatales de educación el gasto aumentó en 12.2 mmp y para defensa nacional aumentó en 15.3 mmp.
La información acerca del gasto del gobierno para atender la pandemia ha sido opaca y no hay forma de evaluar su efectividad, aunque todo indica que no ha sido la mejor. En mayo pasado el secretario de hacienda señaló que hasta ese momento se habían pagado ya 17 mil millones de pesos (mmp) de los 33 mmp presupuestados para ello y que, al parecer, los recursos salieron del Fondo de Salud para el Bienestar (Fonsabi), que sustituyó al extinto Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos. Pero nada de esto está claro ni explícito en los informes de finanzas públicas de Hacienda o en el presupuesto de egresos de la federación.
La situación del sector salud es preocupante y puede deteriorarse aún más el próximo año. Además del limitado aumento del gasto en salud, siguen desapareciendo programas que afectarán a los hogares.
En el documento de precriterios 2022, el presupuesto deseable para programas prioritarios en salud de ese año asciende a 132.3 mmp, solo 4.1 mmp más que lo aprobado para 2021. Sin embargo, en la Estructura Programática a emplear en el Proyecto de Presupuesto de Egresos 2022 que presentó al Secretaría de Hacienda, se elimina el Programa Seguro Médico Siglo XXI, que ofrece “cobertura total a niñas y niños menores de 5 años de edad, afiliados al Sistema de Protección Social en Salud”.
Quizá sobra decir que el deterioro del desempeño del sector Salud ha sido profundizado también por la escasez de medicamentos, sobre los que hay evidencia sólo anecdótica pero abundante a lo largo de los últimos dos años por lo menos. Ello es producto de la decisión, también precipitada, de centralizar sus compras y evitar la provisión por parte de empresas que se dice que son corruptas, aunque a nadie se ha procesado por ese presunto delito.
Con las decisiones que parecen más bien improvisadas, como la de que las clases empezarán “llueva, truene o relampaguee”, sin la seguridad de la existencia de los protocolos adecuados para la previsión de los contagios de Covid, de su aplicación y de las condiciones propicias de las escuelas, el riesgo es que, más allá del discurso, las autoridades no puedan dar la atención mínima a la población que lo requiere en estas circunstancias, hacer frente a lo que aún falta de manera adecuada y evitar contagios y decesos innecesarios.
Fortalecer el sistema de salud debería a todas luces ser una prioridad de la política social (como también lo debería ser la educación con calidad). No se puede retrasar, más, cuando la población sufre consecuencias serias en circunstancias sin precedentes. De permanecer, el servicio insuficiente de salud en cantidad y calidad (y la calidad de la educación pública, que ya era baja y sin duda ha sido además afectada por la pandemia), el desarrollo del capital humano enfrentará fuertes limitantes y con ello el crecimiento de la economía se verá restringido. Y el crecimiento es lo único que puede reducir la pobreza de manera duradera.
México
De acuerdo con la estimación del INEGI, durante julio el indicador oportuno de la actividad económica muestra que la economía habrá crecido a una tasa anual de 9.9%, después del avance de 15.3% de junio. De esta manera, el nivel del indicador habrá recuperado su nivel prepandemia. El mayor impulso proviene de la dinámica del sector terciario, que se prevé que en julio creció 10.5%, respecto al año previo, tras un avance de 15.1%. Se anticipa que las actividades secundarias crecieron 6.6% en julio, después de un aumento de 13.6% en junio.
El INEGI dio a conocer los resultados de los indicadores del sector manufacturero en los que señala que durante junio el personal ocupado aumentó 0.4%, impulsado principalmente por el avance de 0.5% en el número de obreros, después de que un mes ante disminuyera 0.5%. Este avance se atribuye principalmente al aumento de 0.5% en el número de obreros. El total de empleados se elevó 0.1%. En este entorno, el total de horas trabajadas aumentaron 0.6%. Las horas trabajadas por obreros se incrementaron 0.6% en el mes, en tanto que las horas laboradas por empleados se elevaron 0.3%. En su comparación anual, el personal ocupado total creció 4.5%, el número de obreros se elevó 5.6% y el de empleados 0.6%. Por su parte, las horas trabajadas aumentaron 12.1%, impulsadas por un aumento de 13.3% en las horas laboradas por los obreros y un avance de 9.0% en las de empelados.
Estados Unidos
El Departamento de Comercio informó que durante julio las ventas al menudeo disminuyeron 1.1%, después de un avance de 0.7% un mes antes. Asimismo, superó la baja de 0.2% que estimaba el mercado. Este comportamiento respondió principalmente a la disminución de 3.9% en la venta de vehículos de motor y autopartes. Asimismo, las ventas de los distribuidores de materiales de construcción y equipos de jardinería y suministros disminuyeron 1.2%, mientras que las ventas de tiendas de ropa y accesorios de vestir disminuyeron 2.6%. Por su parte, las ventas de gasolineras aumentaron 2.4%. Comparado con el mismo mes del año pasado, las ventas minoristas reportaron un aumento de 15.8%
De acuerdo con el reporte de la Reserva Federal, durante julio la producción industrial aumentó 0.9%, porcentaje que además de ser mayor al alza de 0.2% del mes previo, superó el pronóstico del mercado que anticipaban un avance de 0.5%. En julio la producción manufacturera aumentó 1.4% después de haber caído 0.3% en junio. Resalta el aumento mensual de 9.9% en el ensamble de vehículos de motor. La producción minera se incrementó 1.2% después de haber aumentado un 0.5% en junio. Por su parte, la producción de servicios públicos disminuyó 2.1% después de haber reportado un aumento de 3.1% un mes antes. En su comparación anual la producción industrial total aumentó 6.6%. No obstante, aún está 0.2% por debajo de su nivel prepandemia.
Reportacero