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La guerra de Rusia a Ucrania: impacto en los commodities 

Con lo anterior, se puede afirmar que Estados Unidos y los países de Occidente lograron su objetivo con las sanciones: 1) se redujo el flujo de divisas percibido por Rusia por concepto de exportaciones de commodities

Ha pasado un año desde que el ejército ruso entró a Ucrania e inició la invasión a gran escala, lo que elevó la incertidumbre en el mercado de materias primas y llevó al precio de algunos commodities a alcanzar máximos históricos en los días posteriores. Sin embargo, a un año de que inició la guerra, queda claro que el mercado de materias primas es más fuerte y flexible de lo que se esperaba, al ajustarse a las nuevas circunstancias bélicas en Europa del Este.  

La resiliencia del mercado de commodities se debió a que los países de Occidente y aliados consiguieron sustituir en poco tiempo el flujo de materias primas provenientes de Rusia por commodities de otros países, evitando que se materializara un escenario severo de escasez.  Asimismo, se observó un reacomodo en el comercio global de materias primas, provocando que los commodities rusos fueran desviadas a países como China e India. Destaca que China es uno de los principales beneficiarios de la guerra, ya que ha obtenido acceso a materias primas más económicas de origen ruso.  

Con lo anterior, se puede afirmar que Estados Unidos y los países de Occidente lograron su objetivo con las sanciones: 1) se redujo el flujo de divisas percibido por Rusia por concepto de exportaciones de commodities, afectando los ingresos del país y 2) los mercados globales de  materias primas se han mantenido abastecidos, evitando una crisis en el sector.  

Las fluctuaciones de los precios de las materias primas siguen teniendo efectos sobre varias economías ya que en muchos países los precios de los combustibles y alimentos aún se encuentran muy por encima de los niveles previos a la invasión. Esto es relevante, pues los altos precios de materias primas ocasionaron un aceleramiento de la inflación que llevó a la implementación de una política monetaria más restrictiva por parte de los principales bancos centrales a nivel global. A pesar de que en meses recientes los precios de los commodities se han movido por factores considerados como “tradicionales”, como las perspectivas económicas de  China y Estados Unidos, así como condiciones del clima y efectos estacionales, hacia adelante la  guerra seguirá siendo un factor de riesgo para los precios.  

Riesgos en el mercado de energéticos 

En el sector energético, persiste el riesgo de una crisis, a pesar de que las fluctuaciones de precios en Europa se han moderado. En 2022 y los primeros meses del 2023, los precios del gas natural en Europa se han reducido debido a: 1) el menor uso de electricidad, 2) la acumulación de inventarios desde el verano del 2022 como medida preventiva tras el comienzo de la invasión y 3) un invierno más cálido de lo esperado. 

Sin embargo, las condiciones del clima cálidas en el hemisferio norte pueden ser una señal temprana de sequías durante el verano, lo que podría elevar la demanda de electricidad para el uso de aires acondicionados que a su vez provoquen disrupciones en la producción de energía renovable. Lo anterior también podría ocasionar presiones al alza en los precios de gas para la generación de electricidad a mediados del 2023. 

Por su parte, la crisis energética en China derivada de la reducción del uso de carbón para la producción de electricidad sigue causando escasez de energía eléctrica, lo que ha llevado al país 

a reducir la producción de metales industriales en algunas regiones. Aunque China se ha beneficiado de la guerra al conseguir energéticos provenientes de Rusia a un precio más bajo, la crisis interna asociada a la agenda medioambiental por el objetivo del gobierno de Xi Jinping de descarbonizar la economía podría llevar a incrementos sostenidos en los precios de metales industriales.  

Hacia adelante, no se puede descartar una crisis energética, sobre todo si la demanda se incrementa de forma significativa durante el verano del 2023. 

Mercado de metales industriales  

El problema de la oferta de los metales industriales comenzó desde la pandemia, con los cierres  a minas y las interrupciones en las cadenas de suministro, lo que redujo su producción e  incrementó el uso de inventarios. A partir del 2022, la guerra y las fluctuaciones de los precios de energía causaron nuevos problemas de oferta.  

China continúa poniendo límites en la fundición de metales para cumplir con su agenda medioambiental, mientras que la capacidad de producción en Europa no se ha normalizado. Lo anterior, llevó a que el 23 de febrero de 2023, los inventarios de níquel tocaran un mínimo de 44,346 toneladas métricas, el más bajo desde el 29 de junio del 2008, mientras que el 7 de febrero, los inventarios de zinc tocaron un mínimo de 15,600 toneladas, no visto desde el 10 de julio de 1975. Asimismo, el 13 de febrero, los inventarios de cobre tocaron un mínimo de 62,575, no visto desde 22 de agosto del 2005.  

Bajo este contexto, no se pueden descartar presiones sostenidas al alza para los precios de los metales industriales, especialmente en un escenario de mayor crecimiento económico en Estados Unidos y China a lo previamente esperado. 

Mercado agrícola  

En el mercado de materias primas, los precios de los commodities agrícolas enfrentan el mayor de los riesgos, debido a que no se percibe que el conflicto en Ucrania pueda llegar a su fin en el corto plazo, mientras que los suministros agrícolas de esa región dependen de la ampliación del acuerdo para el paso de cereales a través del Mar Negro. Cabe recordar que, la extensión del acuerdo concluye el 18 de marzo y no hay certeza de que se pueda renovar, por lo que existe el riesgo de un impacto para la oferta global de granos, principalmente trigo.  

La guerra ha afectado la producción agrícola de Ucrania y de acuerdo con información del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, la producción de trigo en ese país podría ser de 21 millones de toneladas en 2023, 16% por debajo del 2021 (antes de la guerra). Asimismo, continúan los cortes de electricidad, lo que retrasa las operaciones en los puertos y la infraestructura logística en el Mar Negro.

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