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Acuerdo arancelario entre EU y Canadá podría abrir camino para México

Las negociaciones entre Estados Unidos y Canadá para reducir los aranceles al acero y los automóviles canadienses podrían sentar un precedente para México, aunque también representan un riesgo si Ottawa obtiene concesiones comerciales antes que el Gobierno mexicano.

De acuerdo con personas familiarizadas con las conversaciones, ambos países analizan reducir los gravámenes estadounidenses aplicados bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962. Actualmente, los aranceles alcanzan hasta 50% para el acero canadiense y 25% para los automóviles.

Las conversaciones están encabezadas por el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, y el ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc. Las fuentes señalan que podría alcanzarse un acuerdo limitado antes de las elecciones intermedias estadounidenses del 3 de noviembre, aunque Washington mantiene sus exigencias de concesiones adicionales.

México enfrenta el reto de mantener su competitividad

Para México, una reducción arancelaria concedida a Canadá demostraría que la administración de Donald Trump está dispuesta a modificar algunos gravámenes sectoriales mediante negociaciones bilaterales.

Ese escenario podría abrir la puerta a conversaciones similares para las exportaciones mexicanas, particularmente en sectores como el acero, la industria automotriz y sus cadenas de proveeduría.

Sin embargo, si Canadá consigue condiciones más favorables mientras México permanece sujeto a mayores costos comerciales, las empresas mexicanas podrían enfrentar una desventaja temporal frente a sus competidores norteamericanos.

La incertidumbre también influye en las decisiones de inversión, debido a que las compañías necesitan mayor claridad sobre los costos de exportación, el acceso al mercado estadounidense y las reglas que regirán el comercio regional.

La revisión comercial gana relevancia

Las negociaciones por separado entre Washington y Ottawa también plantean interrogantes sobre el futuro de la integración económica de América del Norte y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Para la industria mexicana, el resultado será relevante no solo por el nivel de los aranceles, sino por las condiciones de competencia entre los tres países y la certidumbre que puedan ofrecer a las empresas que operan con cadenas de suministro regionales.

Por ahora, las conversaciones entre Estados Unidos y Canadá representan una señal de que los gravámenes podrían ser objeto de ajustes, aunque no garantizan que México reciba concesiones equivalentes.

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