INTERNACIONALES

Ve América Latina a el yuan como moneda de soporte

19 de Octubre de 2015.- El renminbi (RMB, o yuan chino), moneda cuya internacionalización ha puesto en marcha el Gobierno de China, se puede convertir en el futuro en un «colchón» para evitar los efectos más perniciosos de las crisis que afectan a las economías latinoamericanas.

El uso de la moneda china, en sustitución del dólar, reduciría los costos derivados del cambio de divisas en las exportaciones al país asiático; podría contribuir a la estabilización de los precios de las materias primas que vende América Latina; y ampliará los canales de financiación, evitando las cíclicas restricciones al crédito a las que se enfrenta la región en los períodos de crisis, según analistas consultados por Xinhua.

El proceso de internacionalización del yuan ganó impulso el pasado 8 de octubre con el lanzamiento del Sistema de Pagos Internacionales de China (CIPS, por sus siglas en inglés), que, según el Banco Central chino, será fundamental para mejorar la transparencia estadística, la credibilidad y la capacidad de comparar con fiabilidad sus datos con los de otras economías mundiales.

Desde su mismo lanzamiento, el CIPS cuenta con la participación directa de 19 bancos del país asiático, e indirecta de otras 176 instituciones financieras de todo el mundo, según cálculos de la Academia de Ciencias Sociales de China.

La creciente importancia de China en el comercio global ha llevado a algunas empresas extranjeras «incluyendo latinoamericanas» a tener «ganas» de usar el yuan con sus socias chinas, según afirmó a Xinhua el consejero comercial de China en Río de Janeiro, Bai Chunhui.

«En opinión de las empresas, el yuan debe facilitar la negociación y evitar riesgos. La moneda es escogida por el mercado», comentó Bai, para explicar la decisión del Gobierno chino de impulsar el CIPS.

El CIPS es la primera fase del proyecto de globalización del yuan, al que proseguirá la inclusión de la divisa china en el sistema de Derechos Especiales de Giro (SDR, por sus siglas en inglés), que forma la cesta de divisas que usa el Fondo Monetario Internacional (FMI).

China ha realizado en los últimos años una importante campaña diplomática para defender la inclusión de su moneda en la cesta del FMI, lo que otorgaría una mayor credibilidad a su economía y elevaría la confianza internacional, para lo que ha dado pasos significativos en la flexibilización de su mercado de divisas.

Según el banco HSBC, se calcula que en 2020 cerca del 50 por ciento del comercio exterior de China se realizará en yuanes, con lo que esta moneda se convertirá en una de las «mayores del mundo», debido al propio peso del país asiático en las corrientes comerciales mundiales, según afirmó a Xinhua el sociólogo de la Academia de Ciencias Sociales de China, el doctor Xie Wenze.

Xie consideró que el uso del yuan podría ser de utilidad para que América Latina consiga «estabilizar» el siempre volátil precio de las materias primas, bienes de cuya exportación depende en gran medida la economía regional y que tienen a China como principal destinatario.

«En el último medio siglo, los países latinoamericanos han intentado estabilizar los precios de las materias primas. Pero sus esfuerzos no han tenido resultados razonables por los cambios de la oferta y la demanda y por el sistema de divisas internacional», comentó Xie.

Actualmente América Latina se está sumergiendo en una crisis debido a la rápida caída de los precios de las materias primas, tanto del petróleo y de los minerales, así como de los productos agroalimentarios.

El ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Armando Monteiro, afirmó el pasado jueves que los exportadores de su país, la principal economía de América Latina, perderán este año 20,000 millones de dólares por el desplome de las tarifas de las materias primas.

Otro beneficio inmediato del uso del yuan sería la solución que supondría el uso de la moneda china para países que enfrentan «problemas de liquidez», como es el caso de Argentina o Venezuela, y que ya reciben «swaps» cambiales chinos, según dijeron a Xinhua analistas del Consejo Empresarial Brasil-China.

La adopción del yuan podría servir para abaratar la financiación de proyectos, algo que sería beneficioso para la mayoría de los países de la región, que suelen pagar altas tasas de interés.

«El costo de financiación en Brasil es de los más altos del mundo, todo lo que se haga en ese sentido por parte de China, será muy bienvenido por parte de las empresas del país», afirmó a Xinhua Larissa Wachholz, analista de la consultoría Vallya.

Pero la adopción de la moneda china, según esta analista, no será tan fácil ni tan rápida, puesto que aún es «muy poco conocida» en América Latina y dependerá en gran medida de los esfuerzos que pongan los bancos chinos para extender el uso de su moneda.

«El uso del yuan será una cuestión de educación de las empresas latinoamericanas a partir de los bancos chinos. Aunque estos tienen una capacidad de actuación limitada, por los límites muy apretados de crédito que les imponen sus propias matrices», explicó Wachholz.

Con Información de Xinhua

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