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Una hoja de ruta para la crisis del acero

Opinión de Rafael Rubio – Director General Alacero

Santiago, Chile. 12 de abril de 2016.- La principal pregunta en la mente de los directivos de las empresas siderúrgicas de América Latina, y de la industria global, es ¿cómo se soluciona la crisis global del acero?

Lo mismo sucede con los funcionarios de muchos gobiernos que cada vez se convencen más que la crisis del acero no es un problema de coyuntura, sino que es una amenaza de largo plazo para la sustentabilidad del sector industrial y manufacturero de sus países.

Ese es el tema del próximo Symposium de Alto Nivel que organizan el Comité del Acero de la OCDE y el gobierno de Bélgica los días 18 y 19 de abril en la ciudad de Bruselas, con la participación de representantes de gobiernos e industria.

El título del evento es “Sobre-capacidad y Ajuste Estructural en el Sector Siderúrgico”.

Con esta reunión, se logra, primero, elevar la problemática siderúrgica a la atención de funcionarios de primer nivel de los gobiernos; segundo, y más importante, discutir cuales podrían ser las soluciones para reducir el exceso de capacidad instalada en la industria.

La crisis es el resultado de la combinación conocida de varios factores. Por un lado, el bajo crecimiento económico, la desaceleración de China y la reducción estructural de la demanda de acero.

Y de forma relevante, el perfil de la industria siderúrgica de China: representa 50% de la producción mundial, 45% del consumo, mantiene una capacidad instalada de 1,225 millones de toneladas, un nivel record histórico de exportación (más de 100 millones de toneladas) y una sobrecapacidad del orden de 400 millones de toneladas.

Pero además, es una industria dominada por Empresas Propiedad del Estado, que se sostienen con subsidios gubernamentales, que tienen pérdidas financieras crecientes y su actividad es contribución al empleo y la estabilidad social.

En forma adicional, está la discusión sobre el status de economía de mercado de China, donde Europa, Estados Unidos, México y otros países concuerdan que China sigue siendo una economía de no mercado donde el Gobierno, y no el mercado, asigna precios de los bienes y servicios.

Los efectos de esta crisis, también son conocidos: pérdida de producción local, importaciones crecientes en condiciones de comercio desleal, precios deprimidos, daño financiero, cierre de instalaciones y pérdidas crecientes de empleo.

Frente a este escenario, la pregunta crítica es: ¿cómo se soluciona la crisis del acero?

Desde la perspectiva de América Latina no hay una respuesta mágica y única sino que debe ser la combinación de varios elementos, destacamos seis:

1. Debe de haber una negociación internacional con participación directa de los gobiernos para lograr acciones que sean mandatorias a todos los participantes, transparentes y eviten acciones anticompetitivas.

2. El sector privado debe de estar involucrado en todo el proceso.

3. Debe de definirse un período de tiempo para llevar a cabo esas acciones.

4. Deben establecerse objetivos ciertos y alcanzables. El fin último debe de ser lograr un campo de competencia parejo.

5. Deben de haber medidas de comercio para facilitar el ajuste estructura al igual que sancionar aquellos países o empresas que no cumplan con sus compromisos o tengan conductas comerciales de no mercado.

6. Dentro de las políticas a definir, es necesario establecer regulaciones, recursos financieros, eliminación de subsidios, remoción de las barreras de salida de la industria y todo aquello que cause una distorsión en el mercado.

No hay duda que hay otros temas que tendrán que ser considerados, pero estimamos que esos seis elementos son el punto de partida para iniciar un proceso que permita solucionar la crisis actual.

También es cierto que habrá resistencia por aceptar lo que se propone, pero la alternativa es continuar con la situación actual en donde el daño productivo, financiero, comercial y de empleo se agudiza y los países tomen medidas unilaterales para salvaguardar sus trabajadores y empresas siderúrgicas. Seguiríamos en un círculo vicioso y con un riesgo creciente de un daño irreversible para la industria regional y global.

El próximo Symposium es un evento en la dirección correcta, esperemos que el resultado sea el primer paso para un círculo virtuoso y resolver la crisis del acero.

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