Alcanzaría 2 puntos del PIB insuficiencia de recaudación tributaria a mediano plazo.- CEESP
17 de mayo de 2021.- De acuerdo con el Análisis Ejecutivo del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, los ingresos del fisco se incrementaron respecto al año anterior debido al precio del petróleo, a la recaudación del impuesto sobre la renta y a aprovechamientos.
En diferentes grados, estas fuentes no se pueden considerar como permanentes.
El aumento del ISR se debe a la estrategia de fiscalización y eficiencia recaudatoria y cobranza sin necesidad de judicialización.
La estrategia es correcta, siempre y cuando no involucre intimidación desproporcionada relacionada con recursos de defraudación fiscal equiparada a crimen organizado, extinción de dominio y prisión preventiva oficiosa.
La salud de las finanzas públicas continuará frágil mientras la economía se no recupere sólidamente, lo que requiere mayor inversión, bajo reglas claras, estado de derecho y respeto a los derechos de propiedad.
A mediano plazo, la insuficiencia de la recaudación tributaria puede llegar a 2 puntos porcentuales del PIB.
Los ingresos del fisco se incrementaron respecto al año anterior debido al precio del petróleo, a la recaudación del impuesto sobre la renta y a aprovechamientos.
En diferentes grados, estas fuentes no se pueden considerar como permanentes.
El aumento del ISR se debe a la estrategia de fiscalización y eficiencia recaudatoria y cobranza sin necesidad de judicialización.
La estrategia es correcta, siempre y cuando no involucre intimidación desproporcionada relacionada con recursos de defraudación fiscal equiparada a crimen organizado, extinción de dominio y prisión preventiva oficiosa.
La salud de las finanzas públicas continuará frágil mientras la economía se no recupere sólidamente, lo que requiere mayor inversión, bajo reglas claras, estado de derecho y respeto a los derechos de propiedad.
A mediano plazo, la insuficiencia de la recaudación tributaria puede llegar a 2 puntos porcentuales del PIB.
Los ingresos del fisco se incrementaron respecto al año anterior debido al precio del petróleo, a la recaudación del impuesto sobre la renta y a aprovechamientos.
En diferentes grados, estas fuentes no se pueden considerar como permanentes.
El aumento del ISR se debe a la estrategia de fiscalización y eficiencia recaudatoria y cobranza sin necesidad de judicialización.
La estrategia es correcta, siempre y cuando no involucre intimidación desproporcionada relacionada con recursos de defraudación fiscal equiparada a crimen organizado, extinción de dominio y prisión preventiva oficiosa.
La salud de las finanzas públicas continuará frágil mientras la economía se no recupere sólidamente, lo que requiere mayor inversión, bajo reglas claras, estado de derecho y respeto a los derechos de propiedad.
A mediano plazo, la insuficiencia de la recaudación tributaria puede llegar a 2 puntos porcentuales del PIB.
Hasta ahora, este gobierno ha seguido otro curso, basado en la fiscalización y la eficiencia recaudatoria. En su Informe Tributario y de Gestión del cuarto trimestre de 2020, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) señaló que “Como parte de las acciones implementadas por la actual administración, se definió un programa de trabajo enfocado en promover la eficiencia recaudatoria; de lo anterior, resaltan las acciones que, de manera inmediata al periodo de cumplimiento, permiten identificar oportunamente omisiones o inconsistencias en el cumplimiento de obligaciones, así como llevar a cabo acciones de cobranza coactiva”.
Con este enfoque, por concepto de eficiencia recaudatoria y cobranza sin necesidad de judicialización el fisco obtuvo 112.3 mmp en el primer trimestre del presente año, 31.4 mmp más que un año antes, y más del doble que los mismos periodos de tres años precedentes, cuando promedió 53 mmp.
Cabe subrayar que la estrategia basada en la fiscalización, eficiencia recaudatoria y cobranza sin necesidad de judicialización es en principio válida, legítima y bienvenida. Además, es evidente que ha dado buenos resultados en términos de la recaudación del ISR. Cabe señalar que la narrativa oficial sugiere que simplemente los métodos legales se usan mejor que antes.
No obstante, sorprende que el resultado en sólo un año de vigencia sea tanto mejor que lo obtenido en años anteriores. Dicho de otra forma, que la fiscalización de las autoridades haya sido tan laxa en el pasado. Parecería que hay algo nuevo en la fiscalización que no estaba presente antes.
Una hipótesis, respaldada por evidencia solamente anecdótica pero no escasa, es que los contribuyentes han sido objeto de presión importante para pagar sus adeudos bajo la amenaza de ser denunciados por la comisión de delitos fiscales. Cabe señalar que hay elementos jurídicos que se han desarrollado recientemente que podrían ser sumamente intimidatorios para los contribuyentes. Esto es, la combinación jurídica del fortalecimiento de la ley de extinción de dominio, la ampliación de los delitos que merecen prisión preventiva de oficio y la equiparación de la defraudación fiscal a delincuencia organizada. Todo eso realmente constituye un arsenal sin precedentes en poder de la autoridad. En la medida en que la mejoría en la recaudación se base en “negociaciones” que incluyan un uso desproporcionado de estos elementos intimidatorios, las ganancias serían sólo pasajeras y la estrategia sería un disuasivo para la inversión en lo subsecuente. Esto es porque dicha combinación jurídica podría ser utilizada como una amenaza para que bajo una sospecha no probada de defraudación fiscal llegue hasta el extremo de extinción de dominio y prisión.
En todo caso, el repunte de la recaudación de ISR por la vía de la llamada eficiencia recaudatoria sin judicialización será en su mayoría ingresos de solo una vez y difícilmente se podrá consolidar como fuente recurrente de recursos. La mayoría del repunte ha sido por acuerdos reparatorios que se han concretado, mediante los que grandes contribuyentes3/ han pagado los créditos fiscales que estaban pendientes o en litigio. Más aún, si en las negociaciones correspondientes hubo actitudes intimidatorias con amenazas basadas en el arsenal con que ahora cuenta la autoridad, el efecto en la recaudación sería negativo a la larga al disuadir el crecimiento o la creación de negocios.
Hasta ahora, este gobierno ha seguido otro curso, basado en la fiscalización y la eficiencia recaudatoria. En su Informe Tributario y de Gestión del cuarto trimestre de 2020, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) señaló que “Como parte de las acciones implementadas por la actual administración, se definió un programa de trabajo enfocado en promover la eficiencia recaudatoria; de lo anterior, resaltan las acciones que, de manera inmediata al periodo de cumplimiento, permiten identificar oportunamente omisiones o inconsistencias en el cumplimiento de obligaciones, así como llevar a cabo acciones de cobranza coactiva”.
Con este enfoque, por concepto de eficiencia recaudatoria y cobranza sin necesidad de judicialización el fisco obtuvo 112.3 mmp en el primer trimestre del presente año, 31.4 mmp más que un año antes, y más del doble que los mismos periodos de tres años precedentes, cuando promedió 53 mmp.
Cabe subrayar que la estrategia basada en la fiscalización, eficiencia recaudatoria y cobranza sin necesidad de judicialización es en principio válida, legítima y bienvenida. Además, es evidente que ha dado buenos resultados en términos de la recaudación del ISR. Cabe señalar que la narrativa oficial sugiere que simplemente los métodos legales se usan mejor que antes.
No obstante, sorprende que el resultado en sólo un año de vigencia sea tanto mejor que lo obtenido en años anteriores. Dicho de otra forma, que la fiscalización de las autoridades haya sido tan laxa en el pasado. Parecería que hay algo nuevo en la fiscalización que no estaba presente antes.
Una hipótesis, respaldada por evidencia solamente anecdótica pero no escasa, es que los contribuyentes han sido objeto de presión importante para pagar sus adeudos bajo la amenaza de ser denunciados por la comisión de delitos fiscales. Cabe señalar que hay elementos jurídicos que se han desarrollado recientemente que podrían ser sumamente intimidatorios para los contribuyentes. Esto es, la combinación jurídica del fortalecimiento de la ley de extinción de dominio, la ampliación de los delitos que merecen prisión preventiva de oficio y la equiparación de la defraudación fiscal a delincuencia organizada. Todo eso realmente constituye un arsenal sin precedentes en poder de la autoridad. En la medida en que la mejoría en la recaudación se base en “negociaciones” que incluyan un uso desproporcionado de estos elementos intimidatorios, las ganancias serían sólo pasajeras y la estrategia sería un disuasivo para la inversión en lo subsecuente. Esto es porque dicha combinación jurídica podría ser utilizada como una amenaza para que bajo una sospecha no probada de defraudación fiscal llegue hasta el extremo de extinción de dominio y prisión.
En todo caso, el repunte de la recaudación de ISR por la vía de la llamada eficiencia recaudatoria sin judicialización será en su mayoría ingresos de solo una vez y difícilmente se podrá consolidar como fuente recurrente de recursos. La mayoría del repunte ha sido por acuerdos reparatorios que se han concretado, mediante los que grandes contribuyentes3/ han pagado los créditos fiscales que estaban pendientes o en litigio. Más aún, si en las negociaciones correspondientes hubo actitudes intimidatorias con amenazas basadas en el arsenal con que ahora cuenta la autoridad, el efecto en la recaudación sería negativo a la larga al disuadir el crecimiento o la creación de negocios.
Hasta ahora, este gobierno ha seguido otro curso, basado en la fiscalización y la eficiencia recaudatoria. En su Informe Tributario y de Gestión del cuarto trimestre de 2020, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) señaló que “Como parte de las acciones implementadas por la actual administración, se definió un programa de trabajo enfocado en promover la eficiencia recaudatoria; de lo anterior, resaltan las acciones que, de manera inmediata al periodo de cumplimiento, permiten identificar oportunamente omisiones o inconsistencias en el cumplimiento de obligaciones, así como llevar a cabo acciones de cobranza coactiva”.
Con este enfoque, por concepto de eficiencia recaudatoria y cobranza sin necesidad de judicialización el fisco obtuvo 112.3 mmp en el primer trimestre del presente año, 31.4 mmp más que un año antes, y más del doble que los mismos periodos de tres años precedentes, cuando promedió 53 mmp.
Cabe subrayar que la estrategia basada en la fiscalización, eficiencia recaudatoria y cobranza sin necesidad de judicialización es en principio válida, legítima y bienvenida. Además, es evidente que ha dado buenos resultados en términos de la recaudación del ISR. Cabe señalar que la narrativa oficial sugiere que simplemente los métodos legales se usan mejor que antes.
No obstante, sorprende que el resultado en sólo un año de vigencia sea tanto mejor que lo obtenido en años anteriores. Dicho de otra forma, que la fiscalización de las autoridades haya sido tan laxa en el pasado. Parecería que hay algo nuevo en la fiscalización que no estaba presente antes.
Una hipótesis, respaldada por evidencia solamente anecdótica pero no escasa, es que los contribuyentes han sido objeto de presión importante para pagar sus adeudos bajo la amenaza de ser denunciados por la comisión de delitos fiscales. Cabe señalar que hay elementos jurídicos que se han desarrollado recientemente que podrían ser sumamente intimidatorios para los contribuyentes. Esto es, la combinación jurídica del fortalecimiento de la ley de extinción de dominio, la ampliación de los delitos que merecen prisión preventiva de oficio y la equiparación de la defraudación fiscal a delincuencia organizada. Todo eso realmente constituye un arsenal sin precedentes en poder de la autoridad. En la medida en que la mejoría en la recaudación se base en “negociaciones” que incluyan un uso desproporcionado de estos elementos intimidatorios, las ganancias serían sólo pasajeras y la estrategia sería un disuasivo para la inversión en lo subsecuente. Esto es porque dicha combinación jurídica podría ser utilizada como una amenaza para que bajo una sospecha no probada de defraudación fiscal llegue hasta el extremo de extinción de dominio y prisión.
En todo caso, el repunte de la recaudación de ISR por la vía de la llamada eficiencia recaudatoria sin judicialización será en su mayoría ingresos de solo una vez y difícilmente se podrá consolidar como fuente recurrente de recursos. La mayoría del repunte ha sido por acuerdos reparatorios que se han concretado, mediante los que grandes contribuyentes3/ han pagado los créditos fiscales que estaban pendientes o en litigio. Más aún, si en las negociaciones correspondientes hubo actitudes intimidatorias con amenazas basadas en el arsenal con que ahora cuenta la autoridad, el efecto en la recaudación sería negativo a la larga al disuadir el crecimiento o la creación de negocios.
EUA
El Departamento del Trabajo informó que durante abril los precios al consumidor registraron un alza mensual de 0.8%, que además de ser la mayor desde junio del 2009, superó significativamente el pronóstico del mercado que anticipaba un incremento de 0.2%. El rubro de precios de alimentos tuvo un incremento de 0.4%, mientras que el de energía registró una disminución de 1.0%. Sin embargo, el índice de automóviles y camiones usados se incrementó 10%, lo que significó su mayor aumento mensual desde que inició la serie en 1953 y representó más de un tercio del aumento del indicador general de precios. De esta manera, la inflación anual se ubicó en 4.2%, la mayor variación desde septiembre de 2008.
De acuerdo con las cifras del Departamento de Comercio, las ventas al menudeo se mantuvieron sin cambio durante abril, después de que un mes antes repuntaran 10.7% mensual, básicamente por un efecto aritmético por la comparación con una base reducida, tras los efectos del confinamiento sanitario. Además, este comportamiento contrasta con la expectativa del mercado que anticipaba un aumento mensual de 1.8%. Excluyendo autos, las ventas minoristas disminuyeron 0.8%, cuando el mercado estimaba un avance de 1.2%. Resaltan las ventas de los concesionarios de vehículos de motor y autopartes que aumentaron 2.9%, mientras que por el contrario la ventas de estaciones de gasolina disminuyeron 1.1%.
La Reserva Federal informó que durante abril la producción industrial tuvo un avance mensual de 0.7%, en línea con lo que estimaba el mercado. La producción manufacturera aumentó 0.4% después de una alza de 3.1% el mes previo. Por su parte, la producción minera aumentó un 0.7% mientras que la de servicios públicos creció 2.6%. Los especialistas señalan que la producción industrial conserva un ritmo sólido, que podría ser más fuerte si no fuera por la escasez de suministro de semiconductores que ha afectado la producción de vehículos de motor.
Reportacero
CEESP