Energía

Almacenamiento energético gana terreno entre empresas mexicanas ante aumento de costos eléctricos

Frente al incremento de los costos de electricidad y las crecientes exigencias de sostenibilidad en las cadenas globales de suministro, cada vez más empresas mexicanas están apostando por sistemas de almacenamiento energético como una herramienta para reducir gastos operativos, fortalecer su resiliencia y avanzar en sus metas de descarbonización.

La tendencia responde a un cambio en la forma en que las organizaciones gestionan su consumo energético. Más allá de buscar un menor uso de electricidad, las empresas ahora buscan optimizar cuándo y cómo consumen la energía, especialmente en un contexto de mayor participación de fuentes renovables como la solar y la eólica, cuya generación depende de factores climáticos.

En este escenario, los sistemas de almacenamiento con baterías de ion-litio y plataformas de gestión basadas en inteligencia artificial están emergiendo como una solución estratégica para el sector productivo. Estas tecnologías permiten almacenar energía en periodos de menor demanda y utilizarla cuando los costos son más elevados o cuando se requiere reforzar la continuidad operativa.

La empresa mexicana Quartux impulsa este modelo mediante soluciones que combinan baterías inteligentes y software propio basado en inteligencia artificial, orientadas a industrias y negocios comerciales.

De acuerdo con la compañía, una gestión energética inteligente puede generar reducciones de hasta 40% en los costos de electricidad, además de disminuir cargos asociados a la demanda máxima y optimizar el consumo sin afectar la productividad.

Energía renovable requiere mayor capacidad de almacenamiento

El crecimiento de estas soluciones también está ligado a los objetivos nacionales de transición energética. Según el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2030 (PLADESE), México deberá incrementar significativamente su capacidad de generación renovable durante los próximos años.

Sin embargo, especialistas advierten que el desafío no se limita a instalar más parques solares o eólicos. La integración eficiente de estas fuentes requerirá tecnologías capaces de administrar la energía de forma flexible, garantizando que la electricidad generada pueda utilizarse cuando realmente sea necesaria.

Además de los beneficios operativos, el almacenamiento energético comienza a convertirse en un factor de competitividad internacional. Cada vez más empresas globales exigen a sus proveedores evidencia de reducción de emisiones, eficiencia energética y cumplimiento de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).

Competitividad y sostenibilidad avanzan juntas

Para Ayalli Gurría, directora comercial de Quartux, la evolución tecnológica ha eliminado la aparente disyuntiva entre rentabilidad y sostenibilidad.

“Las empresas ya no tienen que elegir entre ser más sostenibles o ser más rentables. Hoy existen tecnologías que permiten reducir costos operativos, fortalecer la continuidad del negocio y disminuir la huella de carbono de manera simultánea”, señaló.

La relevancia del almacenamiento energético también se explica por una tendencia global. El crecimiento de la demanda eléctrica y la necesidad de descarbonizar los sectores productivos han convertido a las baterías en una pieza fundamental para maximizar el aprovechamiento de las energías renovables y reducir la dependencia de fuentes convencionales de generación.

América Latina acelera transición energética

La expansión del almacenamiento energético coincide con el fortalecimiento de las energías limpias en América Latina. De acuerdo con la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), el índice de renovabilidad de la región alcanzó 65%, reflejando el creciente peso de las fuentes limpias en la matriz energética.

No obstante, expertos coinciden en que para consolidar este avance será indispensable complementar la generación renovable con sistemas de almacenamiento que permitan administrar la energía de manera más eficiente, confiable y sostenible.

En este contexto, las baterías inteligentes comienzan a posicionarse como una de las tecnologías clave para la competitividad industrial, la seguridad energética y la transición hacia una economía de bajas emisiones en México y América Latina.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba