AMCHAM advierte riesgos políticos y de certidumbre para el T-MEC en medio de tensiones con EU
“Lo más importante es que el tratado se mantenga. Hoy Estados Unidos ha dejado claro que no necesariamente buscará una extensión automática, y eso forma parte de la incertidumbre”, Gustavo Almaraz, presidente ejecutivo de Grupo Estrategia Política (GEP)
Monterrey, NL.- En un contexto de creciente incertidumbre comercial y política, especialistas advirtieron que México enfrenta un momento crítico en su relación con Estados Unidos y en la viabilidad del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), durante el panel “USMCA: The rules of the game” en la 53 Asamblea General Anual de AMCHAM México, capítulo noreste.
Rafael Ch., Partner Sr. Analyst de Signum Global Advisors, señaló que ante escenarios de crisis, el gobierno mexicano tiende a priorizar decisiones de corto plazo, incluso si estas afectan la economía.
“México está en una situación de crisis y, aunque hay prudencia y deseo de promover la inversión, cuando llegan momentos así los gobiernos reaccionan cerrándose, atrincherándose”, dijo. Advirtió que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría escalar tensiones en cualquier momento: “El riesgo es que diga que no va a tener un tratado comercial con un país que protege narcotraficantes, y sabemos que eso lo puede decir en cualquier momento”.
Agregó que el capital político del país “se está erosionando rápidamente”, lo que podría llevar a decisiones drásticas: “El gobierno mexicano puede optar por decir: prefiero romper eso temporalmente, aunque al final del día va a prevalecer la realidad económica”.
Por su parte, Luis Carlos Ugalde, director general de Integralia, enfatizó la posición asimétrica entre ambos países. “Estados Unidos se beneficia mucho, pero su economía puede vivir sin México; nosotros vamos a sufrir mucho sin esto”, afirmó.
Ugalde advirtió que el principal riesgo es político: “El gobierno mexicano en el corto plazo puede optar por atrincherarse por razones políticas y un presunto nacionalismo de soberanía, y que eso ahonde las diferencias”. Añadió que la narrativa oficial podría volverse contraproducente: “Cuando la retórica empieza a dominar, la realidad es arrastrada por la retórica y entonces eso se vuelve realidad”.
En tanto, Gustavo Almaraz, presidente ejecutivo de Grupo Estrategia Política (GEP), subrayó que el mayor desafío es entender el cambio en el modelo comercial de Estados Unidos. “El tratado ya no es sólo de prosperidad compartida, sino de cómo quiere tu principal socio relacionarse contigo”, explicó.
Indicó que la prioridad debe ser preservar el acuerdo: “Lo más importante es que el tratado se mantenga. Hoy Estados Unidos ha dejado claro que no necesariamente buscará una extensión automática, y eso forma parte de la incertidumbre”.
Almaraz también destacó que México deberá corregir pendientes, particularmente en barreras no arancelarias. “El reto más grande es el energético, donde Estados Unidos quiere ver resultados específicos”, dijo.
Sobre la atracción de inversiones, consideró que la decisión de las empresas responde a múltiples factores. “Es una combinación de todo: agua, energía, recurso humano, transporte. La ubicación es estratégica, pero la certeza jurídica ha elevado su riesgo”, apuntó.
Respecto al nearshoring, Rafael Ch. fue contundente: “Tristemente no se ha capitalizado plenamente; es una promesa que se ha cumplido parcialmente”. Señaló limitantes estructurales como falta de gas, agua y electricidad, además de una economía dividida entre norte y sur.
Ugalde coincidió en que hay obstáculos clave: “Estado de derecho, seguridad y certeza jurídica no sólo no avanzan, en algunos casos están retrocediendo”. Añadió que el enfoque de Estados Unidos cambió: “Hoy el tratado es un tema de seguridad nacional y reindustrialización, más que de productividad”.
Almaraz advirtió sobre un exceso de confianza del gobierno mexicano. “Hay complacencia pensando que Estados Unidos nos necesita, en lugar de hacer cambios estructurales para ser más competitivos”, señaló.
Finalmente, Ugalde alertó que, sin mejoras sustanciales, México desaprovechará su ventaja geográfica. “Vamos a seguir beneficiándonos de la vecindad, pero de manera limitada; será una oportunidad perdida”.
Rafael Ch. cerró con una crítica a la ruta institucional del país: “El país que se construyó en los últimos años no va en la ruta adecuada: poder judicial, seguridad, certeza, reglas cambiantes. Estamos en un momento muy crítico en el que las narrativas pueden terminar por destruir la confianza”.
Los panelistas coincidieron en que, más allá del entorno externo, las decisiones internas serán determinantes para el futuro del T-MEC y la competitividad de México.