Colaborador Invitado

La mezcla mexicana de petróleo, ganadora en el panorama actual

Por Ana Victoria Azuara Rodríguez

El precio del petróleo comenzó a mostrar presiones al alza desde inicios de agosto como consecuencia de la reposición de las sanciones económicas estadounidenses a Irán, ya que los inversionistas esperan que al cierre del año pueda haber escasez de petróleo. Esto se debe principalmente a la expectativa de la salida del petróleo iraní del mercado, una vez que sean aplicadas las sanciones adicionales de Estados Unidos, a partir del 4 de noviembre.

Desde el mes de abril, el mercado de petróleo ya estaba alcanzando un equilibrio, debido a los recortes en la producción conjunta entre la OPEP y sus aliados, aunado a la caída en la producción petrolera de Venezuela. No obstante, a partir de mayo, cuando el gobierno de Estados Unidos cumplió con sus amenazas y decidió dar por terminada su participación en el acuerdo nuclear con Irán, el mercado comenzó a temer un déficit en el mercado. Cabe destacar que las sanciones a Irán se refieren a las penalizaciones comerciales, económicas, militares y científicas en contra de la República Islámica, las cuales han sido impuestas por el gobierno estadounidense.

Lo anterior ha llevado al precio del WTI y al del Brent a alcanzar precios máximos de 76.20 y 86.74 dólares por barril, niveles no vistos desde finales del 2014. Al igual que el precio del WTI y el Brent, el escenario internacional también empujó al precio de la mezcla mexicana al alza, para llevarla a tocar un máximo en el año de 77.73 dólares por barril, precio no visto también desde finales del 2014.

Es importante mencionar que, hacia finales de septiembre, el precio de la mezcla mexicana superó de manera sostenida al precio del WTI por primera vez desde junio del 2013. Típicamente el precio de la mezcla mexicana cotiza por debajo del WTI, dado que se le considera una mezcla “pesada” por su alto contenido de sulfuro, lo que dificulta el proceso de producción de la gasolina. No obstante, el incremento en la demanda por petróleo mexicano se debe a una reorientación de los flujos de oferta y demanda de petróleo a nivel global por la incertidumbre en el escenario político y comercial, principalmente por las tensiones políticas entre Estados Unidos e Irán y las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China.

Un claro ejemplo de la reorientación en las exportaciones de crudo es el de China, el cual no importó petróleo de Estados Unidos en agosto, luego de que en junio le comprara alrededor de 11.9 millones de barriles de petróleo diarios. Sin embargo, de acuerdo con información de la Administración General de Aduanas de la República Popular de China, durante ese mismo mes las importaciones de crudo del gigante asiático aumentaron a 38.38 millones de toneladas de 36.02 millones de barriles durante julio. Cabe mencionar que en septiembre las importaciones de petróleo crudo de China mostraron una ligera disminución mensual de 3.04%.

Asimismo, la disminución en la demanda por crudo iraní, el cual es considerado como pesado, ha llevado a un aumento en la demanda por crudo mexicano. De acuerdo con información de Pemex, las exportaciones promedio del mes de agosto se ubicaron en 1.2 millones de barriles diarios (mbd), por encima de los 1.1 mbd reportados para el mismo mes del 2017, lo que equivale a un incremento en las exportaciones de 9.09% en términos anuales. Por su parte, datos de Bloomberg indican que en septiembre, las exportaciones mexicanas incrementaron a 1.24 mbd, de las cuales, las exportaciones a China aumentaron a 16,667 barriles diarios en septiembre, lo que equivale a un aumento mensual de 3.30%, mientras que las exportaciones a India para el mismo mes aumentaron en 406%, a 163,333 barriles diarios.

Lo anterior muestra que las distorsiones en los mercados globales causadas por los aranceles, sanciones y tensiones geopolíticas reajustan los flujos de oferta y demanda del petróleo, llevando al mercado a un nuevo equilibro. Como lo explicó Adam Smith con su metáfora de la mano invisible, el mercado tiene la capacidad auto reguladora para mover los recursos a donde se necesitan lo que, en este caso, aumentó la demanda del petróleo mexicano. Por lo anterior, se espera que la demanda de la mezcla mexicana siga siendo fuerte, ganando participación de mercado e impulsando el precio, al menos hasta que las tensiones políticas y comerciales se resuelvan.

Por Ana Victoria Azuara Rodríguez

Analista Económico Financiero de Banco BASE

aazuara@bancobase.com

 

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