ASHRAE y Clúster Energético de Nuevo León impulsan escuelas saludables, un modelo replicable en el país
La iniciativa se propone mejorar la calidad del aire, la eficiencia energética y acceso al agua en planteles vulnerables. El proyecto piloto en San Bernabé recibió reconocimiento mundial de ASHRAE.
Lourdes Flores
17 de marzo de 2026.- El Capítulo Monterrey de ASHRAE y el Clúster Energético de Nuevo León presentaron la iniciativa ‘Entornos de aprendizaje saludables: futuros brillantes’, un programa orientado a mejorar la calidad del aire interior, el confort térmico y la eficiencia energética en escuelas ubicadas en zonas vulnerables.
Durante una conferencia virtual, Paula Segovia, presidenta de ASHRAE Capítulo Monterrey, explicó que el proyecto se implementó en el jardín de niños San Juan Bautista, en la zona de San Bernabé, donde se realizaron intervenciones para elevar las condiciones ambientales del aula.
Entre las acciones destacan la instalación de purificadores de aire, reparación de ventanas, modernización de sistemas HVAC —incluida calefacción— y la incorporación de iluminación LED en espacios interiores.
Segovia también reconoció el apoyo del gobierno de Monterrey, que complementó el proyecto con medidas como: sistemas de captación de agua pluvial y mejoras en el entorno urbano escolar.
La iniciativa fue una de las seis seleccionadas a nivel global en el «Presidents Initiative Challenge», de ASHRAE, con ello, obtuvo un financiamiento de 5,000 dólares. El proyecto, que concluirá el próximo 26 de marzo, se alinea con estándares de edificios saludables y marca un precedente al ser el primero de su tipo en México.
“Se convierte en un referente en soluciones para infraestructura educativa”, señaló Segovia, quien destacó la colaboración con aliados como la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (FIME) de la UANL, el gobierno municipal y empresas vinculadas a través del Clúster Energético, que participaron como patrocinadores.
Por su parte, Eleazar Rivera, director general del Clúster Energético, indicó que el programa también incluye actividades educativas y de sostenibilidad, en las que participan estudiantes de FIME y autoridades municipales. Entre ellas, mencionó la promoción del uso responsable del agua y la eficiencia energética, así como la reforestación del entorno escolar.
En su calidad de presidente del Comité Ciudadano de Eficiencia Energética de Monterrey, Rivera subrayó que el proyecto podría escalar en la región. “Impulsa el bienestar de comunidades vulnerables y evidencia el impacto de la eficiencia energética”, afirmó.
El financiamiento del proyecto provino principalmente de aportaciones en especie y trabajo pro bono de empresas participantes. La inversión en el sistema de captación de agua ascendió a 200,000 pesos, mientras que el monto total, incluyendo otras contribuciones, alcanzó 350,000 pesos, además del apoyo internacional.
Segovia consideró que el modelo es replicable, dado su impacto directo en la calidad del aire y del agua en las aulas, así como en el bienestar de estudiantes y docentes. “La prioridad es la salud de los menores”, concluyó.
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